Nuestro compromiso con España

Por Manuela de Madre, vicepresidenta del PSC (EL PERIÓDICO, 02/10/05):

Los socialistas catalanes votamos sí a un nuevo Estatut ya hace más de cuatro años. Desde entonces hemos trabajado por el acuerdo. Y el texto aprobado el viernes en el Parlament es un gran acuerdo. Entre los partidos del Govern, como establecía el Pacte del Tinell. Y también con la principal fuerza de la oposición, CiU, a la que entre todos hemos acabado convenciendo de que debía abandonar posiciones maximalistas que podían echar a perder la oportunidad. Pero es, sobre todo, un acuerdo entre los ciudadanos y sus instituciones, entre los ciudadanos y sus derechos. Un acuerdo para Catalunya y España.

Los socialistas votamos que sí para ganar también el Estatut en las Cortes. Y quiero estar convencida de que el tiempo demostrará que éste era el propósito de todos. Los avatares de la negociación serán la gran prueba de la sinceridad y el compromiso de los 120 votos del Parlament. La negociación no será fácil. Habrá mucho ruido antes de que se empiecen a oír con claridad las palabras. Habrá trágicas apelaciones en nombre del patriotismo. Y sería muy mala señal que sólo fuera así. Azaña, en el debate del Estatut del 32, dijo: “Delante de un problema político … pueden ofrecerse dos o más soluciones, y el patriotismo podrá impulsar, y acuciar, y poner en tensión nuestra capacidad para saber cuál es la solución más acertada; pero una lo será; las demás, no; y aun puede ocurrir que todas sean erróneas. … Nadie tiene el derecho de monopolizar el patriotismo, y nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que, además de patriótica, sea acertada”. Habrá que recordar más de una vez estas palabras. Esto precisamente hemos hecho los socialistas catalanes para llegar al acuerdo en Catalunya: buscar una tras otra soluciones nacionales y racionales. Ambiciosas y pragmáticas. Atendiendo a las recomendaciones del Consell Consultiu, respetando el compromiso de no transgredir el marco constitucional. En definitiva, soluciones que modifican las leyes desde el cumplimiento de la ley. Ahora tendremos que volver a luchar para conseguir un gran acuerdo. Para hacerlo necesitaremos, a partes iguales, firmeza, habilidad y seducción. Lo conseguiremos. Ahora ya no serán las posiciones de unos partidos ante las de los otros. A partir de hoy, la posición de los partidos catalanes debe ser una. Los pesimistas, los derrotistas, los que ya van diciendo ¡ai, que patirem!… todos estos es mejor que se queden en casa. Será necesario que las Cortes y toda España vean de Catalunya dos cosas: que los ciudadanos están satisfechos del acuerdo y que apoyan a las fuerzas políticas catalanas. Catalunya tiene que hacerse respetar, decía el jefe de la oposición el viernes.

Creo que el respeto lo ganaremos si sabemos tener también respeto a las posiciones de los demás, con convicción y flexibilidad. Y con unidad y lealtad políticas. Con la exigencia y también con el calor de la ciudadanía sabremos defender y explicar lo que somos y lo que queremos. No será fácil, pero será apasionante. Porque no queremos sólo que acepten, más o menos resignados, lo que les proponemos. No nos conformaremos con defender el Estatut. Querremos discutir y convencer. Como dijo el president en el pleno del viernes, los socialistas no queremos que se hable más de nosotros y ellos, porque nosotros somos ellos. Y esto tiene que entenderse aquí y allí. Catalunya tiene una gran oportunidad para mostrarse, no a la defensiva, sino confiada y segura. El viernes dije que desearía que con el nuevo Estatut hubiera nacido nuestro futuro. Desearía que nuestro gesto fuera visto como la mano tendida de Catalunya que le dice a España: “Aquí nos tienes. Tal como somos, como queremos ser. Tal como te respetamos y queremos ser respetados. Cuenta con nosotros, España, pero caminemos juntos hacia un modelo que resuelva las aspiraciones seculares y que permita dedicar todas las energías a sumar respeto, bienestar, progreso y equidad”.

CATALUNYA debe explicar, y España debe comprendernos, que el nuevo Estatut también es la garantía de nuestro compromiso con la propia España. No es la huida que algunos catastrofistas denunciarán con trágicas declamaciones. No queremos privilegios, ésta es una palabra que a los socialistas nos repugna. Porque hemos trabajado y seguiremos trabajando para que, cuando Catalunya tienda su mano con convicción y franqueza, las manos de los pueblos de España encajen con la nuestra. No dudo de que esto es lo que desean la mayoría de nuestros conciudadanos, tanto en Catalunya como en el resto de España.