Nueva era en la cooperación euromediterránea

Hace 10 años, los líderes de los estados ribereños del Mediterráneo y de la Unión Europea se reunieron en París para dar un importante paso en la cooperación regional construyendo sobre la base del Proceso de Barcelona, iniciado una década antes. El nacimiento de la Unión por el Mediterráneo tenía lugar.

Diez años después, la necesidad de la cooperación en el Mediterráneo es todavía mayor. Nuestra región está atravesando una transición larga y difícil. La competencia entre las potencias mundiales y regionales y la ausencia de mecanismos efectivos para el diálogo y la cooperación solo pueden empeorar los conflictos actuales, con el riesgo de provocar otros nuevos. Una dinámica más cooperativa es el único medio de poner fin a las guerras en curso, crear empleo y asegurar un crecimiento sostenible para nuestra población.

Esta región, rica en historia, cultura y diversidad, ha sido la cuna de vibrantes civilizaciones y culturas que han dado origen al alfabeto, a la democracia, a la filosofía, así como a las primeras bibliotecas y academias del mundo. Dada la riqueza de sus recursos naturales y humanos, el peso económico de la región no puede ser subestimado. En los últimos años, sin embargo, esta región ha tenido que afrontar grandes desafíos que han impedido la explotación de un potencial enorme.

Ayer reunimos en Barcelona a los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión por el Mediterráneo con ocasión del Tercer Foro Regional de la UpM. Esta organización representa un espacio de diálogo único, donde todos los países de la región comparten sus intereses comunes en materia de seguridad y de desarrollo humano y sostenible a través de la implementación de proyectos de cooperación concretos.

La diversidad de nuestra región es parte de su riqueza. Más allá de las diferencias étnicas, culturales y religiosas, lo que nos une es mucho más de lo que nos separa. Todos queremos contrarrestar la amenaza del terrorismo y el extremismo. Todos queremos encontrar soluciones políticas a las crisis en Siria, Yemen, Libia y en otros lugares de Oriente Próximo que han causado demasiado sufrimiento y que se han llevado demasiadas vidas. Estamos determinados a resolver el conflicto palestino-israelí sobre la base de la solución de dos Estados como el único camino hacia la paz y la seguridad. Todos queremos gestionar la crisis migratoria de forma sostenible y humana, tanto para los migrantes como para sus comunidades de acogida. Compartimos el interés de invertir en el potencial de nuestros jóvenes, a través de la educación y de la creación de puestos de trabajo decentes.

Las políticas nacionales por sí solas no son suficientes. Un enfoque regional coordinado es esencial. Nuestro principal objetivo es situar a la población de la región en el centro de nuestra cooperación. Estamos trabajando juntos para responder a las aspiraciones de nuestros jóvenes y ofrecerles las oportunidades que merecen. El extremismo, la pobreza y los conflictos no sólo arruinan las vidas de las generaciones de hoy, sino que también tienen graves consecuencias para las generaciones venideras. No encontraremos soluciones a todo, pero debemos ser audaces a la hora de explorar nuevas formas de abordar juntos estos desafíos comunes.

En este contexto, la UpM ha trabajado activa y sustancialmente en una amplia gama de sectores. Hemos creado universidades para educar a una nueva generación de jóvenes con una visión euromediterránea única. Hemos brindado oportunidades y formación a más de 100.000 jóvenes y hemos apoyado el desarrollo de más de 800 pequeñas y medianas empresas. Nuestros ministros se han reunido para trabajar en áreas tan variadas como la movilidad, el empoderamiento de las mujeres, la acción climática, las energías renovables, la protección ambiental, la gestión de recursos, la conectividad regional y el desarrollo urbano. La estructura y el sistema de gobernanza de la UpM, con su copresidencia actualmente en manos de Jordania y la UE, ha creado un sentido de responsabilidad compartida. El compromiso y la dedicación del Secretariado de la UpM a la causa y misión de la organización han sido cruciales. Con un enfoque orientado a la acción, la UpM ha implementado iniciativas concretas con un impacto tangible sobre el terreno.

Aprovechando al máximo la diversidad de experiencias, el apoyo político de los Estados miembros y su capital humano, estamos convencidos de que la UpM continuará trabajando de forma pragmática en la agenda positiva de la región. Somos realistas sobre la difícil situación en la que se encuentra el Mediterráneo, pero no es razón para rendirse y aceptar el caos. Ahora más que nunca, de la conducta de cada uno depende el destino de todos.

Federica Mogherini es la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea. Ayman Safadi es el ministro de Asuntos Exteriores y Expatriados del Reino Hachemita de Jordania. Nasser Kamel es el secretario general de la Unión por el Mediterráneo.

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