Otegui, Mateo, RTVE

El 28 de junio el diario ABC publicó una carta que yo había dirigido a su director y en la que expresaba mi estupor por la decisión tomada por la administradora provisional única de RTVE, doña Rosa María Mateo, de conceder al delincuente Arnaldo Otegui un significativo espacio en los informativos de la cadena pública. En la misma misiva expresaba también mi estupor por el hecho de que en la entrevista no se le hubiera preguntado al terrorista por sus actividades criminales, y en particular por el secuestro que intentó contra don Gabriel Cisneros y que meses más tarde consumó en mi persona. A tales efectos, señalaba que estaba esperando una llamada de la señora Mateo para invitarme a una entrevista en la misma cadena y con ello darme ocasión, como víctima que he sido del hoy miembro del partido proetarra Bildu, y en aras de la neutralidad informativa, a expresar mis opiniones sobre Otegui y sus actividades criminales.

De la carta se hizo eco al día siguiente Alfonso Ussía, en una admirable columna publicada en el diario «La Razón» y, pocas horas después, Libertad Digital Radio en el espacio «La tarde con Dieter», al permitirme en una detenida conversación explicar lo que habia motivado mi carta al director de ABC y mi ofrecimiento para comparecer en el mismo espacio que RTVE había consagrado al terrorista Otegui. Los partidos constitucionalistas, Partido Popular, Ciudadanos y Vox subrayaron la aberración que suponía la presencia de un terrorista convicto y confeso en la televisión pública española. Y el 4 de julio, un conjunto de más de sesenta embajadores de España jubilados, firmaban un carta abierta dirigida a la señora Mateo insistiendo en mis argumentos y solicitando a la responsable televisiva los tomara en cuenta y me invitara a una entrevista en RTVE. El promotor de la carta colectiva, el embajador José Antonio Yturriaga, hizo llegar por correo certificado copia de la misma a la señora Mateo. El diario ABC había dado amplia cobertura a la iniciativa y publicado un contundente editorial al respecto, apoyando los términos de mi comunicación inicial.

Otegui, Mateo, RTVEDoña Rosa María Mateo contestó a la carta del embajador Yturriaga con fecha 16 de julio, en un texto en el que se señalaba que yo no me había puesto en contacto directamente con TVE para solicitar la entrevista. Estimé que la publicidad inicial y sobrevenida que el tema venía recibiendo hubiera debido bastar para que TVE y la señora Mateo se hubieran dado por enterados de la cuestión, pero por entender que no debía despreciar la oportunidad, por remota que pareciera, escribí a la señora Mateo con fecha 17 de julio, en misiva que hice llegar tanto por correo electrónico como por certificado, dándome por enterado de su observación a los embajadores y reiterando mi disposición a ser entrevistado por TVE en el mismo formato y programa con que había sido agraciado el terrorista Otegui.

La administradora provisional única acusó recibo por carta de 25 de julio en la que indicaba que ponía el tema en conocimiento de la dirección de los Servicios Informativos de TVE y que ellos «se pondrían en contacto con usted para hablar de este asunto». Ha transcurrido más de un mes desde el 25 de julio y como era de esperar o de temer, nadie de los mencionados Servicios Informativos de TVE se ha puesto en contacto conmigo para hablar de «este asunto».

La entrevista con el terrorista Otegui la emitió TVE el 26 de junio. Un mes más tarde, el 28 de julio, Europa Press circulaba una noticia con un significativo titular: «RTVE justifica la entrevista a Otegui por el “interés informativo” y porque lo permite su Manual de Estilo». La corporación pública, evidentemente incómoda anta la avalancha de críticas que la entrevista con Otegui había suscitado en la ciudadanía, y corta de recorrido para justificar una decisión que seguramente no estaba tomada en Prado del Rey sino en La Moncloa, adoptaba los tonos mesiánicos de los funcionarios cogidos en falta para presentarse como defensora de un «periodismo basado en el pluralismo», el «interés informativo» y la «libertad de expresión». Bien que el referido Manual de Estilo declare terminantemente que «las entrevistas a miembros de organizaciones terroristas y a políticos pertenecientes a grupos que justifican o no condenan la violencia sólo tienen cabida en RTVE en casos de muy especial interés informativo». La entrevista sólo tuvo un momento de redundante interés informativo: aquel en que Otegui se adjudicó el derecho a practicar el terror, bien que, en un rasgo de insólita generosidad, reconociera que hubiera abusado del mismo. El resto fue un soliloquio facilitado por la inane presencia de un entrevistador que más que tal pareciera actuar de telonero y, en el fondo, prestándose a lo que desde múltiples entornos se había con razón criticado y temido: el manifiesto intento de blanquear al terrorismo y a sus practicantes. De la libertad de expresión, cuando lo que se obtiene es una justificación de la violencia, no queda nada.

Alegan los de RTVE que su sustento proviene de todos los españoles, incluidos los que son miembros de partidos que apoyan al terrorismo. Pero la experiencia de esta RTVE nos demuestra que, puestos a escoger, prefieren entrevistar a los verdugos que a las víctimas. Una manera peculiar de distribuir sus ingresos. De la administradora provisional única y la fiabilidad de su correspondencia sirva, por si necesario fuera, el testimonio que más arriba queda relatado.

Javier Rupérez, Embajador de España, fue secuestrado por el terrorista de ETA Arnaldo Otegui en Noviembre de 1979.

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