Por Fernando Múgica (EL MUNDO, 20/12/04):

El agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo, que grabó en 2001 la cinta en la que Lavandera advertía del tráfico de explosivos y de que la trama de Avilés buscaba fabricar bombas con móviles, ha pedido guardaespaldas porque teme que lo maten. Se siente amenazado por una banda delincuencial asturiana en la que asegura que puede haber policías. De baja psicológica y sin armas propias para defenderse, advierte de que Lavandera sabe más cosas de las que están incluidas en la cinta. Asegura que el teniente coronel Bolinaga le avisó de que la guardaba en la caja fuerte y de que si un juez no la reclamaba le llamaría, pasado un tiempo prudencial, para que la destruyeran juntos.…  Seguir leyendo »

Lorenzo Silva es escritor (EL PAIS, 20/12/04).

Hace unos años conocí a un veterano guardia civil. Él había leído un par de novelas en las que yo había convertido en protagonistas a miembros del Cuerpo, y me felicitó por cómo reflejaba su idiosincrasia. «Pero como supongo que estará abierto a mejorar», añadió, «y por si no lo conoce, quiero regalarle este librito. Lo que ahí dice sirve para entender bastante cómo somos». Por venir la advertencia de alguien que llevaba muchos años viviendo bajo el tricornio (y era, además, hijo de guardia civil), me cuidé mucho de echarla en saco roto.…  Seguir leyendo »

Antonio Elorza es catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 20/12/04)

Pobre Fidel: Aznar y Zapatero ya le superan en tiempo de palabra. Las interminables oraciones de ambos ante la Comisión del 11-M demostraron la resistencia numantina de ambos líderes, dejando de paso un sabor agridulce: la posibilidad de colaboración en asuntos de Estado entre PSOE y PP se encuentra más lejos que nunca. Aznar marcó con extrema dureza las reglas del juego y Zapatero tuvo que responder sirviéndose de argumentos y de datos contra las insidias no documentadas de su predecesor en el cargo. Como en aquel maravilloso relato de Las mil y una noches, se vio obligado a utilizar el fuego para abrasar a su adversario, y las llamas acabaron prendiendo en él y en el marco institucional.…  Seguir leyendo »

Mikel Buesa, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid (ABC, 20/12/04).

Aunque el curso de los acontecimientos se desenvuelve a veces con vertiginosa velocidad y da lugar a una efímera persistencia de su recuerdo, lo que no es sino la antesala de la desmemoria, conviene de vez en cuando volver a su evocación para no perder el rumbo de la política correcta y evitar así que la acción partidaria se resuelva en un cúmulo de despropósitos oportunistas.

En poco más de año y medio hemos visto así que, tras la ilegalización de Batasuna y su inclusión en las listas internacionales de organizaciones terroristas, el presidente del Parlamento vasco, acompañado de algunos de los miembros de su mesa de portavoces, en un acto que podrá llegar a ser invocado como el preludio de la insurrección, declaraba su insumisión a las resoluciones del Tribunal Supremo negándose a dar efecto a la disolución de ese partido.…  Seguir leyendo »