Panorama estratégico 2015-2016

Con la sobriedad de las publicaciones del Ministerio de Defensa, aunque con profundidad de contenido, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) acaba de presentar el Panorama Estratégico 2016. Desde 1996 el Instituto, que hoy dirige con eficaz impulso el general Miguel Ángel Ballesteros, analiza los acontecimientos del pasado año y apunta una prudente prospectiva a corto y medio plazo, partiendo de antecedentes históricos y tendencias actuales que arrojan luz sobre lo que puede acaecer en este ya entrado 2016, del que en cierto sentido ya anticipa los criminales atentados de Bruselas.

Con una magnífica introducción y coordinación de Felipe Sahagún participan en el estudio, dos militares -el general de la Guardia Civil Francisco Espinosa y el coronel de Artillería Ignacio Fuente -un diplomático Francisco Javier Sarabia-, dos profesores universitarios -Isidro Sepúlveda (UNED) y Javier Jordán (Granada)- y el coordinador del Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) Jesús Núñez.

Si dijese que la obra debería ser de «obligado cumplimiento» en determinados centros políticos y de enseñanza, se me tildaría de doctrinario. Pero es tanto lo que nos jugamos, es tanto lo que comprometemos a nuestros hijos y nietos, que el Panorama merece una profunda reflexión e interpretación, que difícilmente puedo resumir en esta tribuna.

Los ponentes llaman la atención especialmente por el papel de España en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por la «agenda global» referida a seguridad, desarrollo, medio ambiente y derechos humanos, y al delicado tema de los refugiados en Europa, para luego centrarse en el Daesh, en las expectativas en Iberoamérica y la situación en cuatro países mediterráneos: Turquía, Argelia, Egipto y Marruecos.

Nos dejó escrito el Premio Nobel Ivo Andric («Un puente sobre el rio Drina») el hombre que nos ayudó a comprender unas guerras en Yugoslavia en las que, también de pronto, nos vimos involucrados: «La más deplorable y más trágica de todas las debilidades humanas reside indudablemente en una incapacidad total de prever, incapacidad que está en marcada contradicción con tantos dones conocimientos y artes».

Felipe Sahagún se apoya en una máxima semejante: «Lo único cierto es la incertidumbre». Y en ella vivimos. Hace dos años ningún experto de los cientos de «thinks tanks» que interpretan nuestro mundo, anticipó la anexión de Crimea a Rusia o que un grupo yihadista llamado ISIS sería capaz de conquistar Mosul la segunda ciudad más importante de Iraq. Como tampoco el pasado año nadie fue capaz de anticipar la llegada de un millón de refugiados a Alemania o el avance electoral de Donald Trump en Estados Unidos. Vivimos en la incertidumbre, mientras en nuestra patria y en patrias cercanas discutimos si son galgos o podencos, con el riesgo de repetir las amargas experiencias que llevaron a Europa a dos guerras mundiales, es decir populismos, nacionalismos excluyentes, fanatismos, formaciones «de extremas».

El Panorama afronta multitud de incógnitas que pueden convertirse en riesgos y amenazas, como la reiterada por Corea del Norte en su último congreso del Partido Comunista, referida a la «bomba miniatu-rizada de hidrógeno» que ha convertido en medio de propaganda y a la vez de amenaza y coacción. Respecto a Siria analiza las 63 Resoluciones del Consejo de Seguridad aprobadas, sin poder predecir un final. Porque vistos los antecedentes «se necesita muchafe para confiar en predicciones para 2016, con muchos más actores, menos y peor liderazgo».

Sobre este último factor se detiene el Panorama en repetidas ocasiones: «Se necesitarían líderes para poner fin a la guerra en Siria, a resolver el caos de Libia y Yemen y al conflicto palestino israelí; a evitar enfrentamientos entre suníes y chiíes; a paliar las disputas ancestrales en los mares de China; a evitar la destrucción del medio ambiente y el calentamiento global consecuente; a canalizar los movimientos masivos de refugiados, a vencer al terrorismo yihadista y al crimen organizado; a paliar las desigualdades crecientes entre los 193 estados que conforman las Naciones Unidas; a evitar viejas y nuevas pandemias; a llenar vacios de autoridad ,en el que germinan y crecen insurgencias, mafias y radicalismos».

Resumiría con cierto pesimismo el buen análisis de los ponentes, que reconocen «es probable que nada de lo previsto suceda». Sí asegura el Panorama que si sumamos refugiados, terrorismo, bandazos de los precios del petróleo y de otras materias primas, deterioro económico y social en muchos países, secesionismos, radicalización, sectarismo, desgobierno, corrupción y profundas carencias en sanidad y educación, tendremos todos los ingredientes,atizados por las guerras, para un largo período de sorpresas».

Entresaco una última reflexión que afecta concretamente a las libertades y que el Panorama asocia al desplome de los precios de las materias primas: «anticipándose a la inestabilidad social, las dictaduras redoblan la represión política en el interior y las provocaciones contra supuestos enemigos en el exterior». Tenemos ejemplos claros. Resumo: ¡Gracias, IEEE!.

Aconsejo al lector -no puedo obligarle- a leer con calma las reflexiones que nos presenta el Panorama. Lo agradecerá.

Luis Alejandre, General (R)

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