Para Irlanda, la UE es de interés nacional

El resultado del referéndum celebrado recientemente en el Reino Unido sobre su continuidad como miembro de la Unión, no ha sido el deseado, y genera grandes retos tanto para la Unión Europea como para el Reino Unido. El Gobierno irlandés, aunque desilusionado con el resultado, respeta totalmente la decisión de los ciudadanos británicos. Nosotros, en Irlanda, por supuesto vemos nuestro futuro dentro de la Unión Europea.

Al igual que los ciudadanos españoles, los ciudadanos irlandeses han tenido siempre una actitud muy positiva acerca del hecho de ser miembros de la Unión Europea. Irlanda y España son países históricamente europeos y aunque nuestra historia haya sido diferente a lo largo de los siglos, llegamos, al final de un siglo marcado por la guerra civil, la emigración, el aislamiento y periodos de estancamiento económico a ser miembros de la UE, lo que nos ha dado la oportunidad de ocupar nuestro lugar entre las naciones prósperas y de progreso del continente.

La Unión Europea creó un espacio para que Irlanda y España se pudieran desarrollar económica y socialmente después de más de un siglo sin desarrollo. Ser miembros de la UE nos ha abierto las puertas al mayor mercado único en el mundo, que genera empleo, mejor nivel educativo y una población activa más prospera. El formar parte de la Unión nos ha permitido el acceso al mercado único más grande del mundo y, lo más importante, nuestros países han tenido voz en las reglas que rigen/gobiernan este mercado único. También nos permite diversificar nuestro mercado y relaciones comerciales, adquirir conocimientos modernos basados en una economía que genera empleo para una ciudadanía con mejor educación y más próspera. Ser miembros nos permite hacer valer nuestro peso en la escena internacional, a través de nuestra voz y voto que posibilita el poder influir en la política exterior de la Unión Europea. También ha creado un espacio para construir sociedades más equitativas e igualitarias para nuestros ciudadanos, independientemente de su edad, género, religión o raza.

Irlanda y España son los dos países que más han prosperado como miembros de la Unión Europea. Le debemos mucho al generoso apoyo de los fondos estructurales de la UE y creo que podemos decir honestamente que tanto Irlanda como España han hecho un buen uso de este dinero. Ambos países se han transformado desde su entrada en la Unión Europea. Nuestros ciudadanos han recibido mejor educación, mejor vivienda, ropa y alimentación. Nuestras infraestructuras en transporte y vivienda, aunque seguimos trabajando en su mejora, son irreconocibles en comparación a cómo estaban cuando entramos en la Unión.

Esto no quiere decir que todo es perfecto. Continuamos afrontando dificultades y ser miembro de la Unión Europea no es una panacea para cada problema que tenemos que afrontar. Como tampoco somos inmunes a las circunstancias actuales de la economía a nivel global. La Unión Europea no ha prevenido a Irlanda y España de tener que experimentar los efectos adversos de la reciente crisis económica. Nuestros ciudadanos han asumido una pesada carga de medidas tomadas para superar esta crisis. Sin embargo, es difícil imaginar cómo Irlanda o España habrían podido superar tan rápidamente esta crisis, convirtiéndose en modelos de recuperación, si no hubieran sido miembros de la UE.

En resumen, Irlanda y España continúan su progreso y crecimiento en la Unión Europea, algo que tiene un interés nacional trascendental. Salvaguardar este trascendental interés será el pilar de las próximas negociaciones entre la UE y el Reino Unido. Se debe buscar el equilibrio. Por una parte, es el interés de todos los estados miembros que el Reino Unido mantenga los más estrechos posibles sus vínculos con la Unión Europea. Nuestra prosperidad está unida a la de ellos, y la opinión del pueblo británico de que las relaciones de la UE con el Reino Unido han sido abiertas y justas será la piedra angular para unas buenas relaciones en el futuro. Por otra parte, cualquier acuerdo sobre el futuro del Reino Unido y sus relaciones con la UE deberá ser en un marco equilibrado de derechos y obligaciones.

Irlanda, como parte del equipo de negociación de la UE, jugará un papel muy activo en definir el enfoque de esta negociación. Habrá muchos temas que serán comunes para todos los estados miembros, aunque la fuerza de nuestras relaciones económicas es un tema para Irlanda de especial interés. Irlanda también tiene sus propios asuntos, los cuales son de máxima importancia y deberán ser tratados como parte común en la negociación.

Es muy importante señalar, en primer lugar, que por primera vez en siglos tenemos una paz duradera y equitativa en la isla de Irlanda. La Unión Europea ha jugado un papel muy importante en apoyar el proceso de paz en Irlanda del Norte, que continúa avanzando. Por supuesto, las estrechas relaciones entre los gobiernos británico e irlandés influyen muy significativamente en nuestro común interés como miembros de la UE y dieron lugar a la plataforma del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, y el posterior proceso a seguir. Así mismo hay que mencionar que los fondos europeos han jugado un papel de vital importancia. El hecho de compartir identidad como ciudadanos europeos ha ayudado a unionistas y nacionalistas de Irlanda de Norte a tener una visión más amplia para encontrar convergencia a sus diferencias históricas, culturales, políticas y constitucionales.

La frontera entre el Norte y el Sur ahora es prácticamente invisible. 30.000 personas la cruzan diariamente para ir al trabajo, hacer negocios o para disfrutar de su tiempo libre. Lo hacen sin ningún inconveniente a diario y a veces pasa casi desapercibido. Es una frontera muy diferente a la que todavía muchos recordamos, con aduanas y puestos de control creando una división entre los territorios y su gente. El restablecimiento de una frontera en la isla de Irlanda sería un paso hacia atrás.

Cualquier nueva relación entre la UE y el Reino Unido debe continuar apoyando y manteniendo una paz duradera en la isla de Irlanda.

Además, las conexiones entre Irlanda y el Reino Unido son muchas y profundas. Junto con una lengua y sistema legal común, la zona de libre tránsito entre ambos países existe desde 1922 y refleja los estrechos vínculos históricos entre las dos islas al permitir la libre circulación de ciudadanos desde la independencia irlandesa. Es muy importante que los nuevos acuerdos entre la UE y Reino Unido reconozcan la necesidad e importancia de estos vínculos.

Estoy seguro de que la relación entre los gobiernos británico e irlandés será capaz de soportar incluso el impacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Nuestros dos primeros ministros se reunieron recientemente y estoy en contacto permanente con mis homólogos de Irlanda de Norte para las negociaciones con la Unión Europea. Hemos acordado entre todos que la desconexión o salida del Reino Unido de la Unión Europea no debe en ningún caso infravalorar o afectar al progreso de Irlanda del Norte, la relación con la isla de Irlanda, ni los vínculos entre las dos islas. También hemos acordado que no se debe restablecer frontera alguna en Irlanda, la cual fue fuente de enormes conflictos y tensiones en el siglo XX.

Posiblemente necesitaremos el entendimiento de nuestros socios de la Unión Europea con respecto a estos acuerdos, en el caso de que el Reino Unido abandone la UE. Necesitaremos dar cabida a esta excepcional interrelación territorial y humana que existe entre Irlanda y el Reino Unido y asegurar la estabilidad y progreso en Irlanda del Norte. Estoy convencido de que este entendimiento será tan positivo en el futuro como lo ha sido en el pasado.

Por supuesto que en el desarrollo de las negociaciones que iniciaremos próximamente es importante que la UE continúe con el proceso de su propio desarrollo. Las negociaciones entre la UE y el Reino Unido serán importantes, pero no deben convertirse en agotadoras. Una Unión Europea que garantice su propio crecimiento y sea un instrumento de paz en la región y en el mundo continuará siendo tan importante en los años venideros como lo ha sido en los últimos 60 años. La UE puede minimizar los daños de la salida del Reino Unido de la UE y convertirse en el pivote alrededor del cual todos nosotros podremos construir el desarrollo de nuestro futuro común. Irlanda continuará en su labor de asegurarse que así se sea.

Charles Flanagan, T.D., es ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda.

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