Para seguir conviviendo juntos

Tomo prestado el título de este artículo de la Declaración de Granada. Forma parte de una frase que pronunciamos los socialistas vascos, a la vez que nuestros compañeros y compañeras socialistas del resto de España, hace tres años y medio. En el PSE la seguimos pronunciando porque mantiene toda su vigencia. Y no sólo la pronunciamos. Es que Juntos ha sido nuestro lema en las últimas elecciones autonómicas. Y al final de ese proceso electoral, con resultados peores que los que nos habrían gustado, los hemos trasladado al acuerdo de gobernabilidad para Euskadi. Un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas que, tras un extenso plan de actuaciones en el ámbito económico y social, en el penúltimo folio hace un listado de todos los asuntos que sabemos que van a llevarse a debate para actualizar nuestro autogobierno y que, también se señala expresamente, se tramitará “siguiendo las normas y procedimientos jurídico-legales vigentes”.

Los socialistas vascos, por tanto, hemos conseguido que el espíritu y la vocación de la Declaración de Granada se incorpore a un compromiso del Gobierno vasco para no derivar en ese proceso tan negativo que mi compañero Miquel Iceta está combatiendo, con igual convicción democrática, en Cataluña. Por ceñirme de nuevo, palabra por palabra, a esa Declaración: “El PSOE está dispuesto a levantar esta doble bandera: la de las reformas y la de los consensos. Estamos dispuestos a compartir y debatir ideas e iniciativas, a hablar con todos y de todo, a tender puentes en lugar de volarlos, como algunos parecen desear”.

No quisiera reproducir toda esa Declaración, que la tengo fresca en la memoria porque antes de suscribir ningún acuerdo con el PNV la volví a repasar. Hay que hablar con todos y de todo. Por eso en el pacto los socialistas reconocemos que los nacionalistas, sí o sí, nos van a plantear un supuesto derecho a decidir en unos términos que no compartimos si supone separarnos del proyecto compartido con España y si supone fracturar de nuevo a la sociedad vasca. Eso no va a pasar.

Por eso me sorprende que aún haya interpretaciones erróneas sobre nuestra posición. No opiniones, que son libres, sino interpretaciones como la que se hacía el lunes 9 de enero en este diario a raíz de una reflexión amplia, que incluso comparto en muchas cuestiones, sobre la necesidad del PSOE de resolver cuanto antes la interinidad actual, definir un programa claro con un liderazgo fuerte y una militancia volcada en la solución de los problemas de los ciudadanos. En medio de esa reflexión, se señala que “tanto Miquel Iceta en Cataluña como Idoia Mendía en el País Vasco mantienen posiciones abiertamente contrarias a las de la Declaración de Granada, que habla de “reformar el Estado autonómico para salvarlo”. Y se añade: “Ambos dirigentes regionales han aceptado la posibilidad de debatir sobre el derecho a decidir, algo a lo que el partido debería oponerse por ser contrario a la Constitución”.

Idoia Mendía hace suya la Declaración de Granada. Íntegra. Aceptar la posibilidad de debatir sobre el derecho a decidir es, simplemente, poner en un papel algo que venimos haciendo, y no por nuestra voluntad, desde hace demasiados años tanto los socialistas vascos, como el PP o antes UPyD. Este es un debate recurrente en el Parlamento vasco. Es un debate recurrente en todos los medios de comunicación. Lo que no hacemos, y lo sabe el PNV, es asumir un supuesto derecho a separarse. Al contrario. Lo que hace expresamente el PNV es asumir que la experiencia autonómica derivada de nuestra actual Constitución ha permitido la mayor época de progreso que haya conocido Euskadi, y que el resultado de ese debate no puede ir en contra del ordenamiento legal vigente. Es una garantía de que en Euskadi no vamos a repetir la deriva de la década de Ibarretxe, que ahora replican en Cataluña. Y creo que así ha sido visto por mis compañeros del PSOE.

Lo que los socialistas vascos vamos a trasladar a ese debate en el que otros llevarán propuestas nacionalistas es, precisamente, un proyecto que ya consta el en Parlamento: construir el futuro de la sociedad vasca reforzando nuestras instituciones de autogobierno en el marco de la España plural y la Unión Europea. Y para hacerlo, la mejor forma creemos que es mediante una reforma constitucional previa definida en esa Declaración de Granada, porque pensamos que la singularidad del País Vasco y sus potencialidades de autogobierno quedarán mejor reconocidas y protegidas con este esquema. Pero si una mayoría del Parlamento decide emprender esa actualización antes que la de la Constitución, el resultado debe responder a criterios de consenso, pluralidad y legalidad. Un procedimiento que está previsto ya en el actual Estatuto.

Estamos convencidos de que éste es el camino correcto. La vía que intentamos abrir desde el PSOE hace tres años y medio y que sigue vigente, que nadie en nuestro partido ha cuestionado, y a la que en Euskadi hemos conseguido ahora darle un cauce central. Quienes intentan sembrar alarmas en torno a estos debates nominalistas lo único que hacen es alimentar el victimismo de los nacionalistas. Y quienes pretenden sembrar dudas sobre supuestas derivas del PSE hacia la causa nacionalista yerran doblemente. No sólo porque está constatada esa lealtad federal que tenemos internamente en nuestro partido y que demandamos para el comportamiento de las autonomías. También porque si algo es conocido es que los socialistas no nos hemos doblegado frente a esas tesis ni cuando ello pusiera en riesgo nuestra vida y la de nuestras familias. Si nos hicimos socialistas cuando lo fácil era afiliarse al nacionalismo no vamos a renunciar a nuestras posiciones cuando, por primera vez en la historia de Euskadi, podemos exponer nuestras ideas sin miedo a que nos maten.

Termino con otra cita textual de la declaración de Granada: “La lucha por la democracia ha estado ligada a la defensa de la diversidad y la reivindicación de un Estado plural y descentralizado; lo cual, por otra parte, es plenamente congruente y respetuoso con su propia formación histórica. España nació de la diversidad, y sólo desde ella es posible garantizar la libertad y la convivencia entre sus pueblos”. Con esa misma filosofía el PSE-EE se acaba de comprometer a conducir a Euskadi hacia un nuevo proyecto compartido con el resto de España. Para seguir conviviendo juntos.

Idoia Mendía es secretaria general del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE).

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