Pensiones en campaña

El debate de pensiones irrumpe en precampaña electoral, con fuerza aunque sin grandes novedades en cuanto a propuestas. Partimos de un hecho, el sistema de pensiones padece un déficit importante por la combinación de dos factores, el principal hoy, el deterioro brutal del mercado de trabajo. Junto a él, con importancia creciente en el futuro próximo, la evolución demográfica. En ese marco, aparece una posición común a la que debemos sacar partido. Abordar de forma decidida un refuerzo de la estructura de ingresos del sistema de pensiones. Para equilibrarlo hoy y para garantizarlo mañana.

Debe corregir también los efectos que tiene, a medio y largo plazo por la baja inflación y la entrada en vigor diferida de alguna de sus medidas, la última reforma aprobada por el PP en 2013 al margen del Pacto de Toledo, como parte de la condicionalidad impuesta a España tras el rescate bancario. Define un nuevo índice de revalorización de las pensiones y el denominado factor de sostenibilidad. Esta reforma, de no ser derogada o reconducidos sus efectos, supondrá una merma considerable de pensiones futuras, haciéndolas perder en muchos casos su papel como rentas de sustitución suficientes.

El mercado de trabajo ha sido y es el principal soporte del sistema de pensiones a través de las cotizaciones sociales. Lo seguirá siendo. Pero no debemos olvidar algunas cosas: 1.- El número de pensionistas aumentará notablemente hasta mediados de siglo y el número de activos será inferior al actual. Sobre lo segundo podemos actuar a través de la natalidad y la emigración, con políticas ambiciosas, positivas para la inversión pública, el empleo y la conciliación personal y familiar; pero el primer fenómeno se dará con certeza. 2.- La destrucción masiva de empleo, el desequilibrio de las reformas laborales y de la negociación colectiva de los últimos años, provocando devaluación salarial, inaplicación de convenios,… afectan negativamente al sistema de pensiones. 3.- La digitalización de la economía tiene impacto en el empleo. 4.- Las actividades intensivas en mano de obra, soportan costes diferentes a las intensivas en capital.

Todo ello lleva a otra necesidad, que esperábamos hacia 2025-30 y la crisis ha adelantado. Necesitamos financiación mixta del sistema de pensiones. Cotizaciones e impuestos, las dos vías de actuación posibles.

En cuanto a las cotizaciones, el margen de mejora de ingresos existe por distintas vías. Algunas incrementan el gasto futuro en pensiones, otras no: Incrementar empleo y salarios; dedicar las cotizaciones solo a pagar pensiones; incrementar los tipos de cotización actuales; reordenar las cotizaciones existentes, son algunas alternativas.

Ahora bien, no será suficiente. Debemos recurrir también al sistema fiscal, como ya lo hacemos para pagar complementos a mínimos. ¿Cómo? Veamos algunas propuestas ya conocidas:

CCOO propuso en 2013, entre otras medidas, financiar con impuestos de forma progresiva las pensiones de muerte y supervivencia, sin modificar con ello su regulación. Conviene hacerlo en 5-10 años

El PP ha previsto en los Presupuestos del Estado para 2016 avanzar en “la compatibilidad de los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera con los de plena financiación de las prestaciones no contributivas y universales a cargo de los presupuestos…, para lo cual valorará las condiciones de las prestaciones incluidas en el sistema que pueden tener esa consideración.” En fin, ambiguo, pero parece recoger aquella idea u otra similar.

PODEMOS, comprometió en su programa electoral “garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones con la introducción progresiva de la financiación por vía impositiva, tanto para las pensiones de muerte y supervivencia (viudedad, orfandad y a favor de familiares),…, como para el incremento del gasto derivado de las nuevas cohortes de pensionistas que se incorporan al sistema en el caso de las pensiones contributivas”. En el nº 15 del Documento “50 pasos para gobernar juntos” suscrito por PODEMOS e IU para concurrir a las nuevas elecciones, recoge el compromiso de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones por la misma vía..

El PSOE, siguiendo la experiencia francesa, propone un impuesto finalista. Construye la propuesta sobre una cesta de tributos sobre distintas rentas y el consumo. Esta formulación lleva a pensar en una combinación de imposición directa y progresiva, de un lado, e indirecta a través del IVA o impuestos especiales, de otro. Que se haga sobre unos u otros no es neutro y puede ser conflictivo, por supuesto, pero me limito aquí a reseñar una propuesta de interés, para abordar un problema real.

Otras alternativas pasan por gravar, con este fin, a empresas con actividad intensiva en capital; impuestos sobre tecnología, u otras formas para garantizar las prestaciones en una sociedad que cambia.

Finalmente, no olvidemos que las pensiones están hoy garantizadas desde los Presupuestos del Estado, para completar los ingresos con cotizaciones hasta donde sea necesario en cada momento. Si bien no evita argumentos de insuficiencia por mala previsión presupuestaria.

Todas discutibles, con ventajas e inconvenientes cada una de ellas, pero que deben ser abordadas, con una única advertencia: No debe perderse la idea de contributividad, la relación entre el esfuerzo cotizado y lo percibido, con las correcciones derivadas de nuestro sistema de pensiones mínimas, que pueden incluso ser reforzadas. Como ha de serlo un sistema de rentas mínimas suficiente y completo para las personas que no pueden generar derecho a prestación contributiva y carecen de empleo y/o recursos suficientes.

Si la idea de contributividad desaparece, la probabilidad de que el sistema de pensiones derive en una garantía de pensión de base igual para todo el mundo, será alta, y se alcanzará el objetivo de los que defienden que el Estado garantice una pensión básica y el resto provenga de la capacidad o decisión de ahorro individual o colectivo que, en mi opinión, no pueden sustituir un sistema de pensiones universal y suficiente, coherente con el contenido del artículo 41 de la Constitución Española.

Por ello, debemos abandonar oportunismo y sectarismo en este asunto. La defensa a ultranza de la propuesta propia frente a otras que también pueden ser útiles. La descalificación de las aportaciones de otros en el marco de la campaña electoral, como estamos empezando a ver, dificulta conseguir acuerdos posteriores que son necesarios y deben producirse rápidamente.

En 1995 se alcanzó un gran pacto para sacar las pensiones de la confrontación política de corto plazo. Ha dado grandes frutos trayéndonos hasta aquí, 20 años después. Tiene márgenes importantes para actuar. La vieja y la nueva política deben recordarlo y aprovechar su potencial.

Carlos Bravo Fernández es secretario de Protección Social y Políticas Públicas de CCOO.@carlosbravofdez

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