ABC

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados a partir del 1 de Septiembre de 2008.

Cuando aún estamos haciéndonos a la idea de lo que va a significar vivir confinados en nuestras casas, las actuales circunstancias constituyen una inesperada oportunidad para reflexionar sobre la vulnerabilidad humana. Y sobre lo que puede hacernos inmunes. A primera vista, las consecuencias económicas que acechan pueden parecerse a las vividas hace poco más de una década. Aquella crisis financiera fue una crisis de confianza. Pero esta crisis de vulnerabilidad puede hacernos más inmunes si aprendemos lo que significa la verdadera solidaridad.

Combatimos la crisis financiera con estímulos económicos, y con un sucedáneo de la honestidad denominado «compliance». La crisis que ahora vivimos necesitará seguramente estímulos financieros y fiscales, pero sobre todo vamos a combatirla cuidando unos de otros; y eso no es un sucedáneo de la solidaridad, sino el anticipo de que cuanto más avancemos en la globalización y la transformación digital más importantes serán las profesiones que tienen como finalidad cuidar de las personas.…  Seguir leyendo »

Sabemos que el coronavirus mata, pero no medimos hasta qué punto nos vuelve idiotas. Ya en diciembre pasado los epidemiólogos intuían la aparición de esta nueva enfermedad en Wuhan; los médicos locales lo habían anunciado en la web y establecieron desde el principio un paralelismo con la epidemia de Sars de 2003, una neumonía viral causada también por un coronavirus que había pasado del animal al hombre. Durante un mes, los dirigentes chinos intentaron negar esta información, con la desconcertante complicidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ese mes perdido fue fatal, pues permitió que los enfermos infectados propagaran el coronavirus por toda China, y después por el resto del mundo.…  Seguir leyendo »

El último fin de semana de febrero participé en el III Festival de Filosofía de la ciudad de Málaga. La jornada final, en el que yo intervine, se convocó bajo el título «Por fin suenan las trompetas», por referencia, por supuesto, a las que tocarán siete ángeles el día del Apocalipsis para anunciar cortésmente a la nutrida concurrencia otras tantas catástrofes cósmicas que al punto se desencadenarán: lluvia de granizo y fuego mezclado con sangre, una montaña ardiendo que se precipita sobre el mar o una estrella que se descuelga del firmamento y cae sobre nuestro planeta. Mi conferencia versó sobre el problema del aburrimiento en la cultura contemporánea y las dificultades que tenemos para soportarlo, ansiosos como estamos de un entretenimiento perpetuo de alta intensidad, hasta el extremo de que muchas veces preferimos imaginar escenarios aterradores si sus ingredientes de vértigo, embriaguez y excitación logran al menos sacudir este hastío que nos domina.…  Seguir leyendo »

Es sabido que el Gobierno Sánchez-Iglesias se ha especializado desde que comenzó su andadura en la venta de mercancía política averiada, consignas superficiales y relatos ficticios difundidos en masa a través de su bien engrasada maquinaria de propaganda. La crisis del coronavirus lo ha llevado, sin embargo, al salto cualitativo que significa pasar de venderla a comprarla, en el sentido literal que demuestra el descomunal fiasco de los test chinos de detección rápida, un asombroso caso de incompetencia en el manejo de la gestión sanitaria. No pasa día sin que la práctica desnude la incapacidad del Ministerio de Sanidad pública para asumir el mando único al que le faculta la declaración del estado de alarma; un fracaso clamoroso que no puede encubrir la pesada cháchara con que el presidente trata de publicitar sus logros en reiteradas comparecencias televisadas o parlamentarias.…  Seguir leyendo »

LA Constitución, como es notorio, proclama entre los derechos fundamentales el que tiene por objeto la «reunión pacífica y sin armas», es decir, el de manifestarse, o sea, salir a la calle -que es de todos- para quejarse de algo, casi siempre tal o cual hazaña de los políticos que nos ha tocado sufrir. Pero hay que avisar con antelación de diez días al gestor de la calle -en casi toda España, las Delegaciones del Gobierno- para que vistas las circunstancias concurrentes -de qué se quieren quejar en concreto y quiénes-, ese gestor pueda evaluar las consecuencias para el orden público y al cabo prohibir o autorizar.…  Seguir leyendo »

Ignoramos qué espacio moral nos va a dejar ese proyecto europeo que a todo lo llama, curiosamente, «común». El espíritu de Europa es, al fin y al cabo, lo que uno quiera, tan caudaloso y vario viene el pasado. Hay tanto donde escoger que ensayistas y novelistas llevan siglos saltando de prisma en prisma por ese diamante luminoso. Sin embargo, lo que queramos en el futuro vendrá determinado por lo que nos demostremos unos a otros en estos tiempos recios. Por eso importa dilucidar si existe o no en la vida real la ciudadanía europea. Tuvimos fondos estructurales, entramos en el euro, somos parte del espacio Schengen.…  Seguir leyendo »

La grandeza de Galdós no se explica sólo por su maestría literaria. Por supuesto, domina los recursos técnicos del narrador realista: la capacidad de observación; la precisa evocación de ambientes, sin necesidad de farragosas descripciones; la creación de personajes que parecen vivos, cada uno con su peculiar lenguaje; la invención de tramas que captan el interés del lector; el adecuado ritmo narrativo…

Todo esto y mucho más lo posee Galdós pero no es suficiente para justificar su categoría. Detrás de todo ello está la actitud básica con que mira a sus personajes. Una comparación nos ayuda a precisarlo: Quevedo y Valle-Inclán, dos genios indiscutibles, disfrutan muchas veces zahiriendo a sus personajes, haciendo su caricatura, deshumanizándolos.…  Seguir leyendo »

Desde hace un tiempo parece que muchas democracias occidentales eligieran a líderes políticos cuyas características respondieran a las que Mark Twain señalaba, irónicamente, como necesarias para triunfar en la vida: ignorancia y confianza. Nos vamos acostumbrando a tener gobernantes simples para sociedades simples. A vivir en la ficción de sociedades que funcionan como películas de dibujos animados, como versiones hollywoodienses de los cuentos de los hermanos Grimm, donde todo es claro y sencillo, bueno o malo, blanco o negro; y además termina bien. Hasta que llega un virus global que lo pone todo patas arriba y pone de manifiesto, brutalmente, la complejidad de nuestra estructura social, y la correlativa complejidad de cualquier solución eficaz para problemas importantes.…  Seguir leyendo »

a gente, la buena gente de España, de cualquier ideología -y es la inmensa mayoría-, comparte esta evidencia de forma consciente o subconsciente. La razón nos conduce a ello aun por encima de las inclinaciones sentimentales y, sobre todo, al ver la alternativa. Y debemos proclamarlo con insistencia, a destiempo y a tiempo, como ahora, y convencer a los que, por carencias formativas o informativas, no lo han advertido. Lamentablemente, ha quedado archidemostrado que no cabe razonar con los que están movidos por oscuros intereses e ideologías chavistas y racistas. Algunos ya lo sabíamos; el pueblo español en su conjunto lo está comprobando con dolor estos días.…  Seguir leyendo »

Como en el antiguo y rico Egipto, que se creía inmune a la naturaleza, actualmente asistimos a un colosal episodio mundial, que afecta al conjunto de la sociedad, desguarnecida y sin resortes para afrontar una solución al problema, con tintes de tragedia. A este insolidario mundo (de bloques y países; de individuos sin familias; de fondos y dinero por encima de trabajadores y empresas; de género sin cuartel; de intereses corporativos en vez de generales; de sindicales en vez, estrictamente, laborales; de otros autonómicos por encima de los nacionales, etcétera), le ha alcanzado una pandemia, cuyo problema han de afrontar individuos y científicos, porque el Estado acude a su consciencia, ante la impotencia, plegándose a inconfesables intereses para arrojar a la calle a miles de personas, en irresponsables manifestaciones, promovidas y alentadas por quienes, bajo el palio de la igualdad y cuando son objeto de contagio por su imprudencia, son los primeros en ser atendidos, saltándose la cola del resto de mortales, postrados en sus casas y a la suerte de un teléfono.…  Seguir leyendo »

Pandemias que convulsionaron el mundo

Lo que hace unas semanas resultaba inimaginable finalmente ha ocurrido: los españoles están encerrados en sus casas para combatir el coronavirus, mientras que muy diversos países toman medidas cada vez más drásticas para frenar la propagación de la mayor pandemia del siglo XXI. Pero antes de que cunda el pánico conviene poner esta crisis sanitaria en perspectiva histórica.

Muchas son las epidemias que ha padecido la humanidad, algunas incluso acabando con pueblos enteros. Entre las pandemias más devastadoras cabe destacar la peste negra, causada por una bacteria que llegó de Asia y se propagó por Europa en el siglo XIV provocando la muerte de en torno a un tercio de la población europea.…  Seguir leyendo »

El miércoles 30 de noviembre de 1803, la Real Expedición de Vacunas Filantrópicas zarpó en el María Pita desde La Coruña con destino a Suramérica y Filipinas. A bordo se encontraban el consumado médico militar Dr. Francisco Javier de Balmis y su equipo médico. Su misión era llevar la vacuna contra la viruela recientemente descubierta a los pueblos de las colonias españolas en lo que ahora llamamos América del Sur y Filipinas (aventura científica magníficamente novelada por Javier Moro en «A flor de piel»).

Obviamente, los congeladores de transporte de vacunas refrigeradas no existían a principios del siglo XIX, por lo que Balmis utilizó ingeniosamente una cadena humana de 22 huérfanos del orfanato de la Casa de Expósitos en La Coruña, con edades desde los tres hasta los nueve años, como transportistas de las vacunas.…  Seguir leyendo »

Contagio emocional

En uno de los cuentos más emblemáticos de Edgar A. Poe, el detective Dupin resuelve el misterio de un chantaje, no mediante la aplicación del razonamiento lógico, sino a través de la identificación empática. En «la carta robada», que así se llama este maravilloso cuento, Poe defiende que, para averiguar los pensamientos de otros, no hay nada como comenzar por acomodar nuestras expresiones faciales a las suyas, y esperar a que los mismos sentimientos afloren en nuestro corazón. Por boca del avezado Dupin, el escritor se pregunta si los grandes moralistas, desde Maquiavelo a La Bruyère, no fueron tal vez más que personas dotadas con esa capacidad de hacer brotar en su interior los pensamientos y sentimientos de otros.…  Seguir leyendo »

El mundo entero vive una crisis de dimensiones descomunales, por la emergencia en China hace tres meses de un nuevo virus patógeno para los humanos. Los responsables políticos en cada país han de afrontar medidas que la atajen, se necesitan líderes honrados e inteligentes capaces de elegir para bien de sus pueblos. Pero, cumple llamar la atención sobre la herramienta que es la Ciencia, tan fundamental para gestionar estos problemas.

La atención clínica, diagnóstico y tratamiento, de los afectados; las medidas para detener los contagios y evitar la reinfección; la búsqueda de un control futuro de este agente, depende, todo ello, de un conocimiento científico con sólidos fundamentos.…  Seguir leyendo »

Considero al presidente de China culpable de ser el origen de la epidemia mundial del virus de Wuhan, el cual ha causado miles de muertes en todo el mundo y una recesión económica que asolará nuestro planeta durante varios años. En principio, los tribunales internacionales, como el de La Haya, juzgan solo los crímenes de guerra en el sentido estricto del término. Pero la epidemia mundial contra un adversario esquivo es una forma de guerra de naturaleza bacteriológica.

El tribunal que debería acusar a Xi Jinping podría añadir a su expediente el genocidio que se está perpetrando actualmente contra los uigures.…  Seguir leyendo »

«Si no hay una reacción europea, el coronavirus va a matar también a Europa» (Antonio Tajani, expresidente del Parlamento Europeo, 19 de marzo de 2020). En 2008 el mundo sufrió una crisis severísima que se llevó por delante muchos puestos de trabajo, amenazó con diluir los pilares del Estado de Bienestar y, lo que es más grave, alertó a los ciudadanos que el ascensor social ya no solo no subía, sino que también bajaba; el déficit de futuro del que tanto se habla. Los movimientos populistas se extendieron a lo largo y ancho de Europa. Ahora estamos a punto de cometer los mismos errores y hay quien cree -Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo, entre otros- que la paralización de la economía europea supondrá una caída de PIB del 2,1% si dura un mes, y del 5,8% si dura tres.…  Seguir leyendo »

El coronavirus está afectando radicalmente a nuestra existencia colectiva e individual. Ha conseguido activar todos los mecanismos de la responsabilidad social organizándolos en torno al criterio de la salud pública en un estado de emergencia sanitaria, y está llevando a invocar, como ya no recordábamos, el carácter absolutamente necesario de la responsabilidad individual. Ante una crisis que nos desborda y amedrenta, lo que a uno le pide el cuerpo acaso sea abandonarse en la actuación de quienes tienen los poderes institucionales, pero es importantísimo advertir que para que las medidas colectivas sean efectivas es imprescindible la responsabilidad personal. Responsabilidad para hacer lo correcto en materia de prevención y del uso adecuado de los medios sanitarios; responsabilidad para reducir al máximo la movilidad y evitar las concentraciones humanas; responsabilidad para informarse, proteger(se) y actuar pensando en los más vulnerables… Al final tanto la ciencia como la política o el derecho no tienen más remedio que mirar a lo más genuinamente humano: la libertad.…  Seguir leyendo »

La cuarentena rige para todos los españoles menos para uno que se llama Pablo Iglesias. El vicepresidente, que no soporta verse al margen del minigabinete de emergencia -aunque haya conseguido apartar de él a Carmen Calvo-, volvió a saltarse esta semana las reglas que obligan al resto de los ciudadanos para desempeñar una tarea tan esencial y urgente como dar una rueda de prensa. Preso del síndrome de abstinencia, necesitaba una dosis de protagonismo con la que marcar énfasis ideológico y aparentar una demostración de fuerza. Su pulso con el resto del Gobierno se ha convertido para él en una cuestión de supervivencia; siente que el estado de alarma constituye una oportunidad perfecta para desarrollar su programa de nacionalización económica encubierta pero no acaba de encontrar el modo de abrir hueco a su propia agenda.…  Seguir leyendo »

Ha existido alguna vez la seducción

No he conocido nunca a una «seductora». Y aún menos a un «seductor». Creo que sí he conocido y tratado (casi íntimamente) a grupos que congregaron a los que tienen fama de ser los más «seductores» del siglo y del mundo: actores de Hollywood, el Broadway de NY, «le-tout-Paris», artistas surrealistas, pánicos, dadaístas, patafísicos, comediantes del Gran Teatro del Mundo o poetas pobres y malditos «para no hacer mudanza en su costumbre».

He creído comprender que la seducción es un mito nuestro. Un cero que espera su hora. Un infundio masculino. Una trola exponencial. Los demócratas invitan a cambiar de chaqueta cuando los saurios son incapaces de incomodar a las musas.…  Seguir leyendo »

Reflexiones de un confinado

Robinson es un mito, y la soledad enloquece. Si nada humano te es ajeno, preocúpate antes que nada por los encerrados a solas. No sé si las múltiples instancias administrativas del país, que vienen justificando su existencia y su hipertrofia con una creciente invasión de nuestras vidas, están por la labor o, paradójicamente, se les ha escapado lo principal. El hombre, ser social, no es viable a solas.

Incluso acompañados, el encierro nos enfrenta, con el paso de los días, al aturdimiento y al extrañamiento. A poco que nos abandonemos, a poco que dejemos de apoyarnos en los libros, en las rutinas de trabajo en casa, en tareas pautadas, asomará el gran monstruo que siempre está al acecho: la falta de sentido.…  Seguir leyendo »