Por la libertad, no más cesiones

Por María San Gil Noain, presidenta del PP del País Vasco (EL CORREO DIGITAL, 10/03/07):

Seremos miles los españoles y vascos que esta tarde en Madrid, en un ejercicio de democracia, marchemos unidos para exigirle al Gobierno que desista de la política nefasta que está llevando contra ETA. Desde Euskadi, llamamos a los ciudadanos, por encima de siglas políticas, para que participen en la manifestación que el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, convoca con el lema ‘España por la libertad. No más cesiones a ETA’.

Nuestra experiencia en resistir y combatir el acoso de los violentos, el inmenso dolor sufrido al ver caer asesinados a amigos y compañeros y el conocimiento por tantos años de lucha democrática nos reafirman en que no tenemos que resignarnos ni desistir. Por eso los miembros del PP vasco vamos a estar en Madrid mostrando nuestra indignación ante la postura que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha adoptado respecto a ETA desde su llegada a La Moncloa. Vamos a exigir el final definitivo de las cesiones. Desde el primer día hemos venido denunciando su actitud débil y meliflua, que sólo ha beneficiado a ETA-Batasuna.

Sinceramente, nada me gustaría más que poder alabar la política contra ETA llevada a cabo por el Gobierno, porque a nadie más que a nosotros, que sufrimos en primera persona la falta de libertad, nos gustaría erradicar el terrorismo, pero la realidad es que Zapatero no lo ha podido hacer peor. Tenía el camino trazado y su obligación era haberlo seguido. El camino no era otro que el de la aplicación de la ley. Y sus instrumentos, el Pacto por las Libertades y las medidas que de él emanaban. El acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales ya existía y funcionaba bien. Tan bien que quizá ahora, de haber continuado en esa línea, podríamos estar hablando de la derrota definitiva de ETA.

Hace sólo tres años la democracia española tenía contra las cuerdas a la banda terrorista ETA y a su entramado político, social y financiero. Por primera vez tuvimos la certeza de que ETA no era imbatible y de que el Estado de Derecho era más fuerte. Redujimos a la mínima expresión los atentados de terrorismo callejero; deslegitimamos su proyecto totalitario e inhabilitamos a quienes nunca han asumido las reglas de juego y han utilizado su presencia espuria en las instituciones para financiarse y atacar desde dentro los pilares de la convivencia.

Zapatero ha arruinado en poco tiempo los logros que tanto esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas costaron. Ha emprendido el camino contrario para alcanzar la libertad y mantener la entereza y dignidad democráticas. Una senda que no conduce a la paz ni a la libertad, sino a la tutela de los violentos. Nuestra dignidad y superioridad moral ante los terroristas nos exigen otro comportamiento. Zapatero ha pasado la raya con la excarcelación del etarra De Juana Chaos, terrorista orgulloso de serlo, autor de 25 asesinatos. Su traslado a San Sebastián y su recibimiento como un ‘héroe’ por sus acólitos se ha visto por la mayoría como una cesión del Gobierno al chantaje y un intento desesperado de Zapatero por tener contenta a ETA para seguir con la negociación.

Una cesión de ‘punto y seguido’ porque detrás vendrán la posibilidad de que Batasuna o alguna de sus marcas se presente a las elecciones y la disposición a negociar políticamente la incorporación de Navarra. Zapatero quiere borrar con típex los asesinatos de Carlos Alonso Palate, Diego Armando Estacio y Ambrosio Fernández, como parece también querer borrar con típex artículos de la Ley de Partidos para facilitar a Batasuna su vuelta a diputaciones y ayuntamientos.

Por ello, porque los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de manifestarnos ante los desmanes del Gobierno; porque reivindicamos algo tan esencial como libertad, pluralidad y convivencia en Euskadi y en el resto de España; y porque no admitimos que un presidente empecinado en el error ponga a nuestro país y a la democracia a los pies de los terroristas, hoy saldremos a la calle a decir que no admitimos más chantajes.