Por qué el PP debe apoyar la Ley de Igualdad LGTBI

El pasado 4 de mayo se registraba en el Congreso de los Diputados el proyecto de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales y transgénero. Se trata de un borrador redactado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) en colaboración con numerosísimas organizaciones de defensa de los derechos LGTB y de los derechos humanos en general. Un texto con un amplio consenso social a sus espaldas. Todos los grupos parlamentarios acompañaron a las organizaciones en el registro, con la excepción del grupo popular. Pero esto no quiere decir que no la vaya a aceptar a trámite. Hay varias razones por las que deberían apoyar la tramitación de la Ley de Igualdad.

En primer lugar, porque la Constitución es clara y precisa: corresponde a los poderes públicos remover los obstáculos que impidan o dificulten la plena igualdad de la ciudadanía. Blanco y en botella. La Ley de Igualdad LGTBI propuesta por el movimiento LGTB desgrana artículo por artículo las medidas necesarias para alcanzar la igualdad social tras siglos de persecución, estigma, desigualdad y discriminación.

Los derechos humanos no deben tener color político. En su defensa, todos los partidos políticos deben abandonar cualquier ambigüedad. No pueden ser moneda de cambio, un comodín que solo sacar cuando interesa. Siempre deben estar encima de la mesa. El hecho de que esta ley sea avalada por la mayoría del arco parlamentario marca un mensaje importante para la ciudadanía. El PP se ausentó alegando que tienen como norma no acompañar registros de leyes que no presenten ellos. Es respetable, pero ahora es necesario un mensaje inequívoco de apoyo, de que esta ley es de toda la ciudadanía, que ha sido demandada por esta y que, ahora, corresponde a sus representantes tramitarla y ponerla en marcha.

El PP tiene un pasado con muchas sombras en lo tocante a la defensa del colectivo LGTB. La imposición, en 2005, de un recurso en el Tribunal Constitucional (TC) frente al Matrimonio Igualitario todavía duele. Supuso la negación de que las personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales merecemos una plena igualdad. Suponemos que la contundente respuesta del TC a tamaño error histórico les hizo reflexionar como partido.Ahora tiene la ocasión de hacer olvidar de una vez por todas un pasado que no le favorece. Se presenta la oportunidad de que el PP demuestre que representa lo que se espera de un partido conservador moderado y plenamente convencido de los valores democráticos y de que los gobiernos, sean del color que sean, deben gobernar para toda la ciudadanía.

No parece tan descabellado. No solo porque importantes dirigentes conservadores europeos llevan muchos años actuando así -la derecha británica u holandesa, por ejemplo, defendió y promovió con entusiasmo el matrimonio entre personas del mismo género en sus respectivos países-. Sino porque dentro de nuestro propio país, el PP ya ha apoyado leyes similares de ámbito autonómico: las ha votado en Madrid, en Murcia, en Baleares. Incluso la ha promovido cuando gobernaba en Extremadura. ¿Qué sentido tiene su indecisión ante esta ley estatal?

Además de una ley de defensa de derechos y de promoción de la igualdad y de la convivencia, se trata de una ley vertebradora del Estado. Nada puede ser más coherente con su programa político: hasta 11 comunidades tienen ya aprobadas leyes de igualdad LGTBI o integrales de transexualidad, creando así un mapa donde es difícil aclararse respecto a qué territorios disfrutan de unos derechos y cuáles de otros. Es preciso unificar el suelo básico de protección de derechos constitucionales fundamentales.

Por si fuera poco, el último congreso del Partido Popular aprobó la necesidad de apostar por una Ley de Igualdad LGTBI. Esta es la oportunidad. De apostar por ella y de hacer grande a la política demostrando que se puede actuar escuchando a los colectivos afectados, poniéndose a su servicio y trabajando codo a codo con ellos, haciendo olvidar pasados rodillos que tanta división han fomentado.

Por todo esto y por mucho más, el Partido Popular y el Gobierno de España deben apoyar esta Ley de Igualdad LGTBI y cerrar, de una vez por todas, cualquier cuestionamiento del derecho a ser, a expresarse y a configurar los modelos de familia que cada cual desee. Se trata de la felicidad de millones de personas. Y en esta partida, nadie pierde.

Jesús Generelo es presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

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