Por qué la elección de la UE fue una victoria para Macron

Aunque el cómputo final de votos podría querer sugerir otra cosa, las elecciones del Parlamento Europeo fueron un éxito estratégico para el presidente francés, Emmanuel Macron. He aquí cuatro razones que lo explican.

Primero, Macron logró encuadrar la elección como una contienda entre progresistas y populistas. Aunque ha estado asediado en su país en los últimos meses –inclusive por parte de algunos de su propio “bando”-, vale la pena recordar que este mensaje no surgió de la nada. Más bien, recuerda la campaña presidencial de 2017 de Macron, que sacó provecho de un mar de cambio político más amplio que tenía lugar en toda Europa. En esa elección, se impuso por sobre la división tradicional entre derecha e izquierda. Dos años más tarde, esto se vio replicado en las elecciones del Parlamento Europeo.

Históricamente, los republicanos en la derecha y los socialistas en la izquierda han dominado la política francesa. Sin embargo, el porcentaje conjunto del voto popular representado por estos partidos estuvo por debajo del 15%, mientras que La République en Marche! de Macron obtuvo el 22,4% y Agrupación Nacional de extrema derecha (anteriormente Frente Nacional) consiguió el 23,3%. Detrás de estas cifras hay un colapso sin precedentes de la derecha francesa tradicional, que no ha sabido reconciliar la política de identidad con el liberalismo tradicional. Aunque algunos conservadores franceses han migrado a Agrupación Nacional, gran parte del electorado de centroderecha ha gravitado en favor del partido de Macron, debido a los esfuerzos del primer ministro Édouard Philippe (anteriormente de los republicanos).

Es más, la mayoría de los que se pasaron a las filas de La République en Marche! son pensionados que lo hicieron a pesar de haber resultado muy afectados por las reformas impositivas de Macron (algunas de las cuales fueron revertidas). Esto sugiere que el discurso progresista-versus-populista de Macron ayudó a volver a movilizar al electorado pro-europeo de Francia –y quizá de Europa-. Si bien a Agrupación Nacional le fue bien y el partido de derecha Liga de Italia obtuvo una victoria, no lograron desatar el terremoto político a nivel de la UE que muchos esperaban.

La segunda razón por la que la elección representa una victoria para Macron es que su partido ahora podrá reclamar un liderazgo sobre un grupo parlamentario centrista fundamental de 110 miembros. Las pérdidas relativas sufridas por el Partido Popular Europeo (PPE) y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D), junto con el mayor respaldo a los Verdes, significa que el Parlamento Europeo está entrando en un período de gobernanza cuadripartita. Siempre que estos grupos puedan llegar a un acuerdo, la nueva disposición probablemente sea una mejora respecto a la anterior, en la que el PPE y la S&D se repartían todos los puestos. Por primera vez en la historia del Parlamento Europeo, la cantidad de parlamentarios afiliados a los dos partidos principales representa sólo el 44% del total.

Una composición parlamentaria más fluida permitirá que surjan más mayorías ad hoc en respaldo de diversas propuestas de políticas, dado que existe tanto terreno común entre La République en Marche!, la S&D y los Verdes. Y, como bono adicional, el fin del duopolio PPE/S&D también marca el fin de la hegemonía alemana en el Parlamento.

Tercero, el proceso Spitzenkandidaten –por el cual la agrupación partidaria más grande elige al presidente de la Comisión Europea- probablemente colapse, y esto también puede funcionar a favor de Macron. El sistema es un mecanismo de mayoría simple en un Parlamento elegido proporcionalmente, y tiene más que ver con el partidismo que con la democracia, porque da poder automático al grupo más grande.

Pero si bien el PPE fue el que ganó más bancas parlamentarias, su Spitzenkandidat, Manfred Weber, es muy polémico. Justo antes de la elección, se vio perjudicado por la muerte política del canciller austríaco, Sebastian Kurz, cuyo gobierno fue derrocado por la difusión de un video en el cual su vicecanciller, Heinz-Christian Strache, del Partido de la Libertad, aparece ofreciendo un quid pro quo a cambio de ayuda electoral de Rusia.

Pero Merkel sigue defendiendo a Weber y, aparte de Macron y el primer ministro holandés, Mark Rutte, la mayoría de los líderes de la UE son reacios a enfrentar al Parlamento Europeo sobre la cuestión Spitzenkandidaten. Esto puede recortar las posibilidades de Margrethe Vestager –que no es del PPE, pero que, en un sentido, es una Spitzenkandidat liberal- mientras que las ampliaría para Michel Barnier, que es del PPE pero no es un Spitzenkandidat. Si el Consejo logra excluir a Weber y a sus seguidores populistas, Macron se lo adjudicará como un éxito.

Finalmente, la elección le ha puesto un freno a la hegemonía alemana al interior de la UE en términos más amplios. La Unión Demócrata Cristiana (UDC) de Alemania se ha visto debilitada y los Verdes del país se han vuelto más fuertes. Por su parte, Macron encontrará que es mucho más fácil trabajar con los Verdes en torno a una reforma de la eurozona, especialmente si terminan sumándose a un nuevo gobierno de coalición alemán.

En conjunto, estas consideraciones post-electorales pintan un panorama bastante positivo para Macron. La cuestión ahora es si puede usar su fortaleza a nivel de la UE para apuntalar su posición doméstica. Esto no sucederá automáticamente. Con la caída de la derecha francesa, puede existir la tentación de posicionar a La République en Marche! como un nuevo hogar para los votantes franceses de derecha. Pero si bien esto podría cautivar al distrito 16 burgués de París, hacerlo sería un error. Más bien, Macron debería centrarse en ganar más adeptos entre la izquierda atomizada, particularmente aquellos que se han pasado a Agrupación Nacional.

Tal como están dadas las cosas, la base de La République en Marche! sigue estando limitada a los “ganadores” de la globalización. Los votantes rurales, marginados y económicamente vulnerables siguen en las filas de Agrupación Nacional. Para atraerlos a su redil, Macron debe reducir la polarización entre los dos partidos.

Zaki Laïdi is Professor of International Relations and European Affairs at Sciences Po. His most recent book is Le reflux de l’Europe.

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