¿Por qué los diarios españoles en papel son idénticos a los de antes de la crisis?

Los diarios españoles han perdido la mitad de su difusión, 2,3 millones de ejemplares menos, en los últimos 8 años. También han perdido en torno al 60% de sus ingresos publicitarios. Pero su única reacción notable ha sido despedir periodistas, en un caso bastante insólito de inmovilismo suicida. La estructura de sus ediciones en papel sigue siendo idéntica a la de antes de la crisis, solo sus titulares de primera página se han cargado de ideología y política con bastante frecuencia, rompiendo un principio que se creía sacrosanto del periodismo de calidad: no mezclar la información con la opinión.

El pasado año, en el que los editores esperaban ver cómo se frenaban sus retrocesos, ha visto cómo, al contrario, estos se acentuaban. Las ventas al número, el dato más significativo de los que proporciona OJD, han retrocedido nada menos que un 14% en el diario líder, El País, que cierra diciembre con 103.000 ejemplares de venta en distribución. El Mundo cae aún más, un retroceso del 18,5%, y se queda en 66.000 ejemplares. ABC le sigue muy de cerca, con 65.000 ejemplares y una caída del 13,8%. La Razón se queda en 48.000 ejemplares (-9,1%). La Vanguardia vendió una media de 30.000 ejemplares el año pasado (-12,9%). El Periódico vendió un promedio de 43.000 ejemplares (-11,9%). Por primera vez, los diarios regionales caen en difusión en torno a un 6%.

Todos los diarios españoles agrupados en AEDE registraban una difusión media superior a los 4,2 millones de ejemplares en 2008 y han cerrado el pasado año 2016 con una media en torno a los 1,8 millones de ejemplares.

La facturación publicitaria de los diarios retrocedió un 7% en 2016, a pesar de un fuerte aumento superior al 20% en los ingresos por publicidad digital, especialmente en las cabeceras líderes: El País, El Mundo y ABC.

Ante esta situación de desastre generalizado, con la irrupción de la información digital acaparando importantes audiencias y marcando tendencias informativas muy diferentes a las que siguen los diarios tradicionales, llama la atención el inmovilismo de los medios de papel. Su estructura informativa permanece inalterada, sus portadas marcan la misma jerarquía en las noticias del día, que son básicamente las mismas para todos los diarios generalistas. Tan solo ha variado el enfoque de muchos de los titulares, que ahora van cargados de ideología y de sesgo político, mezclando opinión con información. Algunos de los titulares de primera son auténticos editoriales. El sacrosanto principio del periodismo de calidad de no mezclar la noticia con la información, ha quedado totalmente relegado. Por otra parte, muchas de las noticias que aparecen en las primeras páginas de los diarios han quedado totalmente obsoletas cuando llegan a los quioscos, ya que el mundo digital difunde la información con extraordinaria rapidez y actualidad.

Si observamos algunas de las principales cabeceras de referencia del mundo, como por ejemplo The New York Times, podemos sacar algunas interesantes conclusiones. El diario neoyorquino ha visto el pasado año cómo de nuevo se producía un desplome interanual del 15,8% en la publicidad del negocio impreso. Sin embargo, su edición digital de pago creció el año pasado en 514.000 nuevos suscriptores, que proporcionaron 232 millones de dólares de ingresos. Su edición digital ya tiene 1,8 millones de abonados. El resultado es un beneficio neto de 29 millones de dólares, lo que supone una caída del 54% respecto a 2015. La edición de papel del NYT tiene cada vez menos que ver con la que tenía hace 8 años. Los editores del prestigioso New York Times no se han dormido, pero su futuro está plagado de incógnitas como ellos mismos reconocen.

El año pasado, Google y Facebook se repartieron más del 60% de toda la publicidad online del mundo, sumando unos ingresos de más de 117.000 millones de dólares.

Por otro lado, como informamos hace muy poco, un nuevo informe revela que el uso de bloqueadores de publicidad sigue su ascenso imparable: ha aumentado un 30% durante el año recién terminado. Un 11% de la población mundial de Internet bloquea los anuncios. 380 millones de móviles bloquean los anuncios.

Frente a esta situación, choca el Plan de Comunicación y Publicidad Institucional que el Gobierno acaba de aprobar. Son un total de 70,3 millones de euros que el ejecutivo gastará en anunciarse en los medios, un 43% más que el último dato disponible de 2015. Esa misma prensa que se está hundiendo inexorablemente en audiencia va a copar el 69% del total invertido por el Gobierno, más de 50 millones. Los anunciantes privados solo invirtieron un 15% de sus presupuestos en periódicos de papel hasta septiembre de 2015, como pone de relieve Fernando Cano en PR Noticias. Los datos de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) indican que de los 447 minutos que cada español dedicó a los medios diariamente en 2016, solo 9,5 minutos se dedicaron a la prensa. Sin embargo, esa evanescente y casi inexistente prensa se lleva gran parte del león del dinero del Gobierno para sus campañas institucionales. Además, en otra muestra de inmovilismo ramplón, las portadas de los principales diarios nacionales siguen marcando la pauta informativa en un medio de gran audiencia como es la televisión.

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”, dijo Albert Einstein. Algunas cosas en España están clamando por manicomios.

Miguel Ormaetxea es periodista especializado en economía y tecnología. Redactor jefe en ‘Cinco Días’, director de ‘España Económica, director adjunto de ‘Gaceta de los Negocios’, director de ‘Dinero’. Actualmente es presidente editor en ‘Guía lo mejor de mundo’, ‘Media-tics’; presidente en Ecointeligencia Editorial y consultor en Transición Digital.

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