¿Por qué los millennials?

Es evidente que en los últimos años se ha producido un cambio generacional en los hábitos de participación política. Sobre todo a raíz de la transformación introducida por las redes sociales en la comunicación, la participación de los jóvenes en el debate público ya no se hace a través de los canales tradicionales. Hoy, los jóvenes emiten sus opiniones políticas a través de tuits, forman parte de grupos políticos en Facebook y se suman a reclamos de plataformas online que circulan y comparten en WhatsApp. Estos cambios, a los que no han sabido adaptarse los partidos políticos tradicionales, han provocado un progresivo alejamiento de estos y las generaciones más jóvenes. Especialmente, en el centro-derecha español, cuyo partido principal sigue definiéndose como una gran organización cerrada y jerárquica.

Sin embargo, el hecho de que los jóvenes ya no se sientan atraídos por las grandes burocracias partidistas no quiere decir que no tengan ideas, no estén comprometidos con la sociedad o no reflexionen sobre posibles soluciones a los retos presentes y futuros. Los jóvenes tienen opinión y tienen ganas de participar siempre que se les plantean debates sugerentes y se establecen los canales oportunos para ello.

Las consecuencias que tiene ignorarlos son patentes. Por un lado, buscarán representación en nuevas formaciones, como ha ocurrido con la aparición de Podemos y Ciudadanos, nutridos en gran parte de voto joven. Por otro, dejarán de identificarse con los espacios políticos que ocupan las formaciones que les son ajenas. Así lo muestran los estudios sociológicos: según los datos del último CIS (diciembre de 2016), el partido más votado en las últimas elecciones generales entre los jóvenes de 18 a 24 años y de 25 a 34 años fue Podemos (ya sea como Unidos Podemos o en sus distintas marcas regionales). También es muy llamativo que un 42,7 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años se sitúen en la escala ideológica de izquierdas (1-4) frente al 16,5 por ciento que lo hacen en la derecha (6-10); o del 39,7 por ciento de jóvenes de entre 25 y 34 años que se sitúan en la izquierda frente al 19,2 por ciento de la derecha. Los datos hablan por sí solos.

Teniendo en cuenta, además, que los jóvenes han sido los grandes perjudicados por la crisis ¿cómo no centrar nuestra atención política en ellos? ¿Qué sociedad hemos construido? ¿Y qué papel tienen los llamados millennials en ella? Debemos reflexionar sobre los problemas que afrontan, la percepción que tienen de los mismos y las formas que los poderes públicos tienen de cubrir sus expectativas.

Por todo ello, la Red Floridablanca ha organizado unas «Jornadas sobre millennials: ¿qué pensamos los jóvenes españoles?», los días 1 y 2 de febrero en Madrid, en torno a las preocupaciones de los jóvenes españoles, planteando propuestas y soluciones bajo una perspectiva liberal-conservadora. La primacía que la izquierda tiene hoy entre los jóvenes no es irreversible. Creemos que una mayoría de jóvenes pueden identificarse con las posiciones propias de un liberal-conservadurismo integrador y moderno, pero para ello debemos atender a sus preocupaciones y, sobre todo, saber qué piensan, darles voz. ¿Qué futuro garantiza la educación? ¿Por qué es buena –o no– la economía colaborativa? ¿Qué ocurrirá con las pensiones? ¿Es viable una sociedad de singles? Son algunas de las preguntas que lanzaremos en los distintos talleres. Y lo haremos bajo una perspectiva de diálogo intergeneracional –porque el diálogo es un elemento básico de la cohesión social– en la que jóvenes y mayores, expertos o simples interesados compartan visiones o reflexiones y enfrenten puntos de vista. Porque –como escribía José Ortega y Gasset en En torno a Galileo– «toda actualidad histórica, todo “hoy” envuelve en rigor tres tiempos distintos, tres “hoy” diferentes o, dicho de otra manera, que el presente es rico de tres grandes dimensiones vitales, las cuales conviven alojadas en él, quieran o no, trabadas unas con otras y, por fuerza, al ser diferentes, en esencial hostilidad. “Hoy” es para uno veinte años; para otros, cuarenta; para otros, sesenta; y eso, que siendo tres modos de vida tan distintos tengan que ser el mismo “hoy”, declara sobradamente el dinámico dramatismo, el conflicto y colisión que constituye el fondo de la materia histórica, de toda convivencia actual». Las generaciones no son compartimentos estancos y las relaciones de unas con otras afectan al vínculo que las une. La cohesión implica, por tanto, conversación.

Con estas jornadas esperamos con ello contribuir a la reflexión y al debate público en España e integrar la perspectiva de los jóvenes en el mismo, de una forma rigurosa y propositiva.

Isabel Benjumea, directora de la Red Floridablanca.

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