Porque te han faltado al respeto

La injusticia engendra el desorden; y si además se impone faltando al respeto a ciudadanos, instituciones e interlocutores constitucionalmente legitimados, se perturba gravemente la convivencia; condición básica en toda sociedad democrática para superar los conflictos dialogando cabalmente, por muy profundas que hayan sido las diferencias iniciales.

Que la reforma laboral es superlativamente injusta ha quedado acreditado en la serie de excelentes artículos de diversos especialistas publicada en este mismo periódico. De sus efectos contraproducentes para encarar la crisis y frenar el alza del paro ya nos están dando pistas algunas multinacionales que no ven en la reforma un aliciente para crear nuevos empleos cuando llegue la recuperación sino que está siendo aquí y ahora (UNILEVER, Aranjuez) una fácil vía para desinvertir a menor coste que en la mayor parte de Europa, desde Suecia hasta Italia pasando por todos los países centrales. En todos ellos hay al menos dos grandes rasgos comunes, dentro de la variedad normativa existente: que el despido individual injustificado es nulo y obliga a la readmisión en principio, incluso en el Reino Unido está prohibido despedir a quienes trabajan en el comercio o en las casas de apuestas porque se nieguen a hacerlo en domingo; y que los colectivos siempre requieren de la tutela judicial o la supervisión de la autoridad laboral, exigiéndose en todos los casos planes alternativos al despido y en última instancia Planes Sociales para los excedentes laborales.

Tanto se ha abusado en España con 52 reformas laborales a lo largo de los últimos treinta años de buscar la competitividad degradando el empleo y despreciando la inversión en conocimiento y tecnología que ha terminado por volvérsenos definitivamente en contra. Para inversores internacionales que usen tecnologías medias les será más barato prescindir de sus instalaciones en España que en los países antes aludidos donde los costes reales del despido -más allá de los jornales de indemnización estipulados en las legislaciones- y las garantías que deben atender son mayores; y sin embargo podrán producir en cualquier otro país europeo y seguir vendiendo al resto del mundo; los que emplean tecnología punta tendrán que buscar a los jóvenes españoles más preparados… en el extranjero, a donde están emigrando en orden creciente e invertirán en países que dedican más del miserable 1,39% del PIB en I+D+i que invertimos aquí. Quienes fabrican manufacturas de bajo coste y amplio consumo ya disponen de los países emergentes que siempre podrán producir más barato que España. La reforma queda pues para el viejo patrón que hace negocio de andar por casa con empleos de usar, a bajo precio y tirar, sin apenas costes de despido ni regulaciones que amparen los derechos de los trabajadores. Pero ese hará competencia desleal a los emprendedores que quieran promover proyectos innovadores.

Injusta, contraproducente e insolentemente impuesta. Es una falta de respeto al electorado porque se ha hecho lo que expresamente se negó durante la campaña electoral que les llevó al poder, abaratar el despido; a los sindicatos CC OO y UGT habiéndoles negado toda posibilidad de negociar la reforma y encima se dinamita cualquier debate sustantivo con ellos motejándoles con los adjetivos más calumniosos y al Parlamento, al que se le ha dado antes el gato de la reforma laboral sin apenas debate que la liebre (cojitranca) de los presupuestos por conveniencia electoralista del PP. El cinismo del presidente del gobierno adelantándole a un mandatario extranjero que se esperaba una huelga general aún antes de detallar ni uno solo de sus contenidos, muta en desfachatez cuando se queja de que no se le hayan concedido los “100 días” de gracia. Más parece haberse dejado llevar por algún Maquiavelo de aldea que le haya aconsejado perpetrar todas las maldades de golpe, desde la involución en materia de aborto hasta los recortes presupuestarios que aguardan hasta mañana, pasando por la reforma laboral.

Por respeto a ti mismo, para que te vuelvan a respetar, para recomponer la convivencia que ha desbaratado el gobierno de Rajoy, ven a la huelga hoy.

Antonio Gutiérrez Vegara fue secretario general de CC OO entre 1987 y 2000.

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