Este artículo forma parte de la serie

Postales del coronavirus #1

La pandemia del coronavirus ha alcanzado a todo el planeta alterando la vida de la mayoría de los seres humanos. Nos ha expulsado de plazas y calles, aulas y oficinas, cines y cafés. Lo ha infectado todo de miedo para arrinconarnos en nuestras casas, limitando nuestro contacto físico a un grado solo imaginable por la ciencia ficción —un mundo sin abrazos ni besos—. El virus nos persigue en las redes sociales, en las conversaciones familiares y en los escasos silencios que nos permite nuestra sociedad hiperconectada. Pero la crisis también nos ha dado la oportunidad de compartir y apoyarnos unos a otros para traspasar de maneras personales y originales las fronteras que impone el distanciamiento social forzoso.

Postales del coronavirus es un diario colectivo escrito y visual para afirmar que no estamos solos en esta era de incertidumbre. Es una apuesta por dos de las capacidades que nos definen como seres humanos: la comunicación y la empatía. La premisa es simple: no importa cuán remota sea nuestra ubicación o lo aislados que estemos, podemos compartir experiencias, visiones y sensaciones sobre la pandemia que nos acercan como individuos y comunidad.

La serie se nutrirá cada día durante un mes con una nueva postal de artistas, periodistas, fotógrafos, escritores, alternando formatos y géneros. Postales del coronavirus es un proyecto instigado y coordinado por el artista ecuatoriano Pablo Corral Vega, director del concurso de fotografía POY Latam. A largo plazo, se propone ser un mosaico de voces ciudadanas y un testimonio polifónico de un periodo marcado por el miedo, el aislamiento y la inseguridad, pero también por la esperanza, el altruismo y la solidaridad.

Boris Muñoz es escritor, periodista y editor fundador de la sección de Opinión en español del The New York Times.

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