Predicciones para el 2008

Por Walter Laqueur, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Washington (LA VANGUARDIA, 06/01/08):

Algunos acontecimientos pueden pronosticarse con buen margen de acierto y probabilidad: por ejemplo, la celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín el mes de agosto. Es igualmente casi seguro que surgirán problemas relacionados con sustancias dopantes usadas por atletas. Cabe afirmar positivamente que las elecciones estadounidenses tendrán lugar en noviembre y que, en caso de celebrarse el mes que viene, sería presidente un demócrata. Pero un año es mucho tiempo en política y ya no está tan claro quién será el candidato vencedor por más que las casas de apuestas acepten pujas a favor de la señora Clinton.

Es igualmente seguro y cierto que Putin se llevará el gato al agua en las próximas elecciones rusas en marzo; su candidato Medvedev se convertirá en presidente y Putin continuará probablemente como primer ministro. Putin sabe que si deja el gobierno totalmente, aunque sea por pocos años, dejará de llevar las riendas de la política rusa y otros líderes políticos ocuparán el centro de la escena.

Aunque el sucesor de Putin como presidente es un hombre sin excesivas ambiciones, la historia ha mostrado que las aspiraciones suelen desatarse en tales circunstancias.

Sin embargo, ¿es sensato, desde el punto de vista de Putin, continuar como primer ministro? Putin se ha visto acompañado hasta ahora de fortuna y popularidad como consecuencia del auge del petróleo y el gas. Pero cabe sospechar que tal popularidad no puede hacer más que menguar así que los problemas sociales y políticos afloren a primer plano - por ejemplo, la enorme desigualdad entre ricos y pobres-, y ello en la tierra donde el comunismo y Stalin mandaron indiscutiblemete durante muchos años.

Sobre el petróleo y el gas, en mis predicciones para el 2005 dije que el creciente precio de la energía sería un problema importante el año siguiente. Pero mal podía imaginar que dos años después (en el 2007) el precio del petróleo se duplicaría hasta alcanzar casi los 100 dólares; en todo caso, parece fiable afirmar que una subida espectacular similar resulta improbable. Los viejos problemas no se han solucionado: inestabilidad en África, atentados terroristas esporádicos, proyectos nucleares iraníes, conflicto palestino-israelí.

Pero, como siempre, no existe seguridad total. La guerra en Iraq irá reduciéndose, porque todos los partidos han caído en la cuenta de que una guerra de alta intensidad no beneficia sus intereses y han de estar preparados para el enfrentamiento definitivo tras la retirada estadounidense. Sin embargo, hay siempre la posibilidad de que las potencias extranjeras puedan cometer un error; por ejemplo, iraníes interviniendo abiertamente en Iraq o kurdos en Kurdistán. Pakistán sufre una grave fractura y dada su condición de potencia nuclear las consecuencias podrían ser graves. Así que se extiende el caos en Gaza, podría estallar una nueva intifada; probablemente sería una cuestión de alcance local, pero también en este caso y como en Líbano una guerra civil podría derivar en una realidad de mayores proporciones y más peligrosa.

Los últimos tres años han mostrado los límites de la fuerza estadounidense; ahora bien, aunque EE. UU. siga sin optar por el aislacionismo, no es menos cierto que tal circunstancia limitará su margen y capacidad de iniciativa en el extranjero a las áreas que revisten a sus ojos mayor importancia.

No existe potencia alguna en el planeta susceptible de sustituir a EE. UU. en el tablero mundial, ni se da el concierto de las naciones decimonónico. China quiere afianzar su crecimiento económico y garantizar las materias primas que necesita... en África y en otras partes. Y lo propio puede decirse de India.

Aun apoyándose en su notabilísimo progreso, estas dos potencias afrontan tensiones tanto de orden interno en general (India) como sociales en particular, entre los segmentos de la sociedad que se han beneficiado en gran medida del crecimiento económico y el resto (la mayoría), que ha podido hacerlo en grado mucho menor. Rusia quiere potenciar su renovada fuerza en calidad de uno de los países suministradores de energía más importantes del mundo; quiere convertirse de nuevo en potencia dominante entre las repúblicas que en su día formaron la URSS y también las de la Europa del Este. Aspira a una posición destacada en Europa. Pero tales ambiciones levantarán temores y reacciones opuestas y, en todo caso, tal política tardará años en cosechar sus frutos. Entre tanto, la población de Rusia mengua y envejece.

¿Qué decir sobre Europa? El euro se ha convertido en una moneda muy fuerte, lo cual no es para echar las campanas al vuelo si no fuera por cuestión de prestigio. En Lisboa se ha impulsado una nueva iniciativa destinada a reemplazar a la Constitución europea y a crear el marco de una política exterior europea común. Habrá embajadas y embajadores, pero se necesita una gran dosis de optimismo para creer que se alcanzará un acuerdo en Europa sobre lo que debe ser tal política. Menos disposición aún habrá para promover progresos en lo concerniente a una política de defensa común e impulsar decisiones relativas a una política energética común a fin de reducir la dependencia de suministradores externos susceptibles de dictar tanto los precios como las exigencias políticas.

Tales parecen ser, pues, las perspectivas para el año 2008. Para los chinos es el año de la rata, considerada un animal no sólo inteligente sino también agradable y adornado de todas las virtudes. Las actitudes hacia los animales cambian según los continentes.