Prohibir el transbordo de GNL ruso en puertos europeos: una medida pragmática y efectiva

Buque rompehielos ruso en la ruta marítima del Polo Norte. Foto: Dmitrii Tropinin (@dtropinin)
Buque rompehielos ruso en la ruta marítima del Polo Norte. Foto: Dmitrii Tropinin (@dtropinin)

En la decimocuarta ronda de sanciones sobre Rusia, la Unión Europea (UE) estudia incluir una prohibición de los transbordos de gas natural licuado (GNL) ruso en los puertos europeos. La medida pretende dificultar la logística de las exportaciones de gas ruso desde el Ártico, que necesita durante los meses de invierno emplear buques metaneros rompehielos. Estos buques, escasos por sus elevados costes de producción, mantenimiento y de operación, entregan el GNL que transportan en puertos europeos para que sean posteriormente transportados por buques metaneros convencionales al mercado asiático, especialmente China. Las sanciones, por tanto, no reducen los volúmenes de gas natural suministrado a la UE y no deberían tener un impacto sustancial en los precios de referencia europeos. Se trata de un movimiento que reducirá los ingresos por exportaciones de Rusia y prepara el terreno para una prohibición de las importaciones de GNL ruso en la UE para 2027, en línea con los objetivos establecido en REPowerEU.

¿Por qué son importantes los servicios de transbordo?

De noviembre a junio, durante la temporada invernal del Ártico, el GNL que es exportado desde el proyecto de Yamal necesita utilizar buques rompehielos para acceder a los mercados internacionales. El puerto donde se encuentra la terminal de GNL de Yamal, Sabetta, es inaccesible para buques convencionales durante estos meses al estar rodeado de aguas congeladas. En la actualidad, solamente hay 15 buques rompehielos en funcionamiento y están operados en su mayoría por navieras occidentales (OMV, Seapeak, Dynagas) bien establecidas, reputadas y, por tanto, obligadas al cumplimiento de las sanciones internacionales. Para la optimización de los trayectos de estos buques especializados, el gas natural que transportan es transferido a metaneros convencionales en puertos de aguas cálidas.

Estos servicios de transbordo, fundamentales para la logística del GNL ruso, se producen principalmente en Zeebrugge (Bélgica) y Montoir-de-Bretagne (Francia), para poder acceder al mercado asiático. En invierno, la oscuridad permanente y el hielo del océano Ártico hacen imposible que los metaneros, incluso los rompehielos, lleguen a los mercados asiáticos a través del estrecho de Bering. Esto obliga a redirigir los envíos a través de los puertos europeos que ofrecen servicio al GNL proveniente de Yamal. A diferencia de los transbordos de petróleo crudo, la especificación técnica de las operaciones de transbordo de GNL hace que se deban realizar en puertos especializados para ello.

Por ello, el GNL ruso que es exportado a Asia durante el invierno depende de los servicios portuarios de la UE, específicamente diseñados para estas operaciones. Actualmente, Fluxys, el operador belga del sistema de transporte de gas, cuenta con un contrato de 20 años con Yamal LNG para el transbordo de gas en la terminal de Zeebrugge, donde se construyó un tanque de almacenamiento específico para las operaciones de GNL ruso. La terminal de Montoir-de-Bretagne también está transbordando GNL de Yamal mediante el proceso buque a buque bajo un contrato de 23 años firmado por Engie, que fue heredado posteriormente por la francesa TotalEnergies. Aunque se tratan de contratos lucrativos para estos puertos, su terminación tendría unas repercusiones limitadas para el mercado gasista de la UE. Novatek, el operador de las instalaciones de Yamal LNG, realizó anteriormente operaciones de transbordo fuera de instalaciones portuarias en fiordos noruegos y continúa haciéndolo en aguas rusas al norte de Murmansk. Sin embargo, estas operaciones entre buques requieren de meteorología y mares tranquilos y no ofrecen la misma seguridad que las terminales portuarias europeas.

¿Por qué estas sanciones son efectivas?

El hecho de que el GNL de Yamal siga fluyendo hacia Asia, China en particular, incluso cuando la Ruta Norte del Ártico está cerrada durante el invierno, pone de relieve la importancia de las restricciones contractuales de destino, que obligan a entregar físicamente los cargamentos de GNL en el puerto acordado. Ello explica que incluso ahora que la mayoría de los metaneros evitan pasar por el estrecho de Bab-el-Mandeb, los cargamentos rusos procedentes de Yamal estén realizando el viaje más largo y costoso a través del cabo de Buena Esperanza para sus entregas a Asia.

Rusia ha construido una terminal flotante para realizar estos transbordos en Murmansk y Kamchatka, pero las sanciones impuestas por Estados Unidos (EEUU) sobre ambos proyectos en septiembre de 2023 parecen haber retrasado su entrada a pleno funcionamiento. Las sanciones de EEUU afectan a las empresas que operan la terminal flotante de Murmansk, lo que ha repelido a los operadores de los metaneros, la mayoría occidentales, a entregar o recoger el GNL de la terminal.

Prohibir los transbordos en puertos europeos será disruptivo para la logística del GNL ruso y sus exportaciones a Asia durante el próximo invierno. Esto será especialmente relevante para el contrato de Yamal LNG con la empresa CNPC, cuyo destino final es obligatoriamente China. Ambas empresas deberán renegociar el contrato y, previsiblemente, vender parte del GNL producido durante los meses de invierno en el mercado europeo, probablemente con descuentos importantes. Otros offtakers del proyecto de Yamal, aunque no obligados contractualmente, exportaban parte del gas al mercado asiático (SEFE, Gunvor, TotalEnergies y Shell). Durante los meses de invierno también deberán redirigir esos volúmenes al mercado europeo. Es una incógnita si los operadores de los metaneros estarán dispuestos a asumir mayores riesgos y dificultades logísticas recurriendo a transbordos en aguas rusas.

Figura 1. Contratos de GNL de Yamal LNG

Además, Novatek está encontrando muchos problemas para obtener los servicios de nuevos metaneros, tanto convencionales como rompehielos, por las sanciones de EEUU. Las sanciones han impedido la transferencia de seis metaneros rompehielos que se construyeron en el astillero de Hanwha en Corea del Sur. Novatek, junto a Sovcomflot, había encargado directamente la construcción de metaneros rompehielos a los astilleros rusos Zvezda en colaboración con Samsung, que posteriormente abandonó el proyecto. Las sanciones también estarían retrasando su puesta en servicio al no poder acceder a tecnología occidental clave. La francesa GTT y la estadounidense General Electric, proveedoras de parte de los equipos de estos metaneros, se retiraron de Rusia en 2023 por las sanciones.

Las sanciones sobre el transbordo de GNL y el acceso a la tecnología imponen un coste sobre Rusia muy elevado sin dañar significativamente los intereses de la UE. Tal y como recomendó la Agencia de Reguladores de la Energía de la UE (ACER), las reducciones de las importaciones rusas de GNL deben abordarse con cautela, sobre todo a la luz de la inminente expiración del contrato de tránsito de gas ruso a Europa a través de Ucrania a finales de 2024. Parece más razonable centrar los esfuerzos en limitar el acceso a tecnología occidental y servicios de transbordo a las compañías rusas del sector del GNL, minimizando el efecto en el mercado europeo del gas natural y maximizando los costes para las empresas gasistas y las arcas rusas.

Ignacio Urbasos Arbeloa es investigador en el área de Energía y Clima del Real Instituto Elcano. Formó parte del Centro de Energía y Clima en el Institut Français de Relations Internacionales (IFRI) donde desarrolló investigación sobre las estrategias inversión en el sector eléctrico europeo y la política energética en América Latina.

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