Propiedad industrial e intelectual, motor de la innovación en Europa

Investigación, desarrollo e innovación son sinónimos de progreso, crecimiento, mejora de competitividad y creación de empleo. Sin embargo, es necesario que las personas y empresas innovadoras y creativas sepan que sus invenciones y creaciones pueden ser protegidas y que sus derechos serán respetados. Es aquí donde los derechos de propiedad industrial e intelectual desempeñan un papel fundamental. A lo largo de la historia, son numerosos los ejemplos en los que una inadecuada o inexistente estrategia de protección de los derechos de propiedad industrial e intelectual asociados al desarrollo de un producto o servicio innovador ha dificultado la consecución de la ventaja competitiva buscada.

La puesta en valor de este tipo de activos intangibles es un hecho que, hoy en día, debe formar parte del núcleo de las estrategias de desarrollo de las empresas como uno de los elementos de importancia capital para lograr extraer el máximo potencial de los recursos humanos, técnicos y económicos puestos al servicio del progreso.

Propiedad industrial e intelectual, motor de la innovación en EuropaSegún datos de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), las industrias intensivas en propiedad industrial e intelectual generaron, en el periodo 2008-2010, aproximadamente el 39% del PIB de la UE, empleando de forma directa a 56 millones de personas, y de forma indirecta a otros 20 millones. En España, en 2010, el valor añadido asociado a las industrias intensivas en Propiedad Industrial e Intelectual se situó en 365.163 millones de euros, con una contribución del 34,8% al PIB nacional y generando mas de 4,5 millones de empleos (el 23,2% del empleo total). Sin embargo, pese a esta lectura positiva de los datos, sabemos que aún no todas nuestras empresas son plenamente conocedoras de los beneficios de la Propiedad Industrial e Intelectual ni de su adecuada utilización, especialmente en el caso de las pymes y start-ups.

Tanto Businesseuropa como CEOE son firmes defensores de la formación sobre el valor de la Propiedad Industrial e Intelectual desde los primeros estadios educativos hasta los niveles directivos en las empresas, con especial atención a los jóvenes emprendedores, startups y pymes. Todas las organizaciones empresariales europeas deberían esforzarse para incrementar la sensibilización entre sus miembros de la importancia de la innovación y de su protección a través de la propiedad industrial e intelectual.

Uno de los principales retos para la introducción de las innovaciones en los mercados es la financiación. Por ello resulta importante en el proceso de comercialización, la valorización de los activos de propiedad industrial e intelectual, lo que hace posible su licencia y explotación. Esta es la razón por la que desde Businesseurope y CEOE se insta al desarrollo de un marco simple y eficiente para la valorización de la propiedad industrial e intelectual que permita impulsar la tan necesaria inversión pública y privada.

Sin embargo, incluso cuando las innovaciones logran alcanzar los mercados, existen nuevos obstáculos a los que las empresas deben hacer frente, como el cumplimiento de los derechos de propiedad industrial e intelectual, especialmente en el ámbito online y transfronterizo. El auge de las actividades de piratería y falsificación plantea riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores, provocando, asimismo, perdidas de valor y destrucción de empleos. En 2013, en la UE se interceptaron cerca de 36 millones de productos sospechosos de infringir los derechos de propiedad industrial e intelectual, por valor de 800 millones de euros. Cada año, alrededor de 2,5 millones de empleos están en riesgo en todo el mundo como resultado de la falsificación y la piratería. En 2013, las autoridades aduaneras españolas intervinieron más de 3,5 millones de artículos, casi el 10% del total de la UE.

La innovación y la propiedad industrial e intelectual se están convirtiendo en elementos cada vez más globales, lo que origina nuevos desafíos para los responsables políticos y para las Oficinas de Propiedad Industrial e Intelectual en todo el mundo, siendo necesario desarrollar acciones de colaboración que permitan la simplificación de las reglas y procedimientos y la reducción de duplicidades, de costes y de cargas administrativas.

Los beneficios del correcto funcionamiento del sistema de protección de derechos de propiedad industrial e intelectual tienen también su reflejo en mejoras sustanciales para el conjunto de la sociedad. La repuesta a los nuevos retos a los que nuestra sociedad se enfrenta hace necesaria una importante inversión en I+D+i, ya que existen numerosos sectores donde la propiedad industrial e intelectual juega ya un papel importante, como son el del reciclaje de residuos, el tratamiento de agua o el cambio climático. Es por ello que, considerando el panorama de futuro en el que nuestras empresas deberán desarrollar sus actividades en términos de mejora de la competitividad, crecimiento sostenible y generación de empleo, debemos entender y apreciar, sin demora, el valor real asociado a una mejor protección de la propiedad industrial e intelectual, actuando en consecuencia.

Emma Marcegaglia, presidenta de Busineseurope, y Juan Rosell, presidente de CEOE.

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