Punto de vista: relevo en el PSOE de Madrid

Un futuro negro, negro. Por Emilia Landaluce.

Las bolas de cristal se empañan con facilidad y por mucho que limpie la mía, considero imposible dilucidar si la nueva reina de corazones del PSOE -Pedro Sánchez- ha hecho bien cortándole la cabeza a Tomás Gómez. Probaré mirando los posos de café. A ver… Incluso con el clásico chorreón de cognac vislumbro negrura. Negro, negro. Tanto -e insisto, así lo dice el café solo- como será el futuro de la formación tras la abrupta destitución del secretario general de los socialistas madrileños. Habría que reconocer, sin embargo, que desde la perspectiva demoscópica, Gómez se postulaba como responsable de la mayor debacle electoral de la historia de su partido. Tampoco ayudaba su castidad (¡la casta, la casta!) evidenciada por el célebre tranvía de Parla, cuyos costes ascendieron un 40% de los presupuestado. Un drama que por cierto, se repite en muchos otros municipios españoles sin que se produzca cese alguno.

RICARDO
RICARDO

Se podría decir entonces que Sánchez ha hecho bien fulminando a Gómez pero a veces, los medios no justifican los fines. Pese a ser un pésimo candidato, el culturista parleño se habría sometido al proceso regular de su partido para ser elegido, el mismo que hace unos meses permitió a Pedro Sánchez convertirse contra todo pronóstico en la reina de corazones del PSOE y cortar cabezas. ¡Pobre Susana en la autonomía de las maravillas!

Otro argumento posible que aluden los partidarios de la marcha forzosa del ya ex candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid, es la posibilidad de que se le imputase por su responsabilidad en los sobrecostes del tranvía y que Sanchez contará con alguna información al respecto. En ese caso, ¿por qué no acudió con dichos datos directamente al interesado? O en un caso extremo de apuñalamiento posterior, ¿a los medios de comunicación?

Tomás Gómez cocina ya una venganza templada, como esas ensaladas que tan de moda se han puesto en los menús de los restaurantes vulgares (ya saben, los que incluyen témpura, carrillera, tataki y tartar).

El viernes, ya advirtió de la necesidad de celebrar primarias para elegir a un nuevo candidato. “Me parece insoportable que miles de militantes de Madrid vean suspendidos sus derechos. Pido a Sánchez que los devuelva”, dijo. Nada que ver con la elegante salida de su predecesor y sucesor, Rafael Simancas al que el propio Zapatero alabó en su salida: “Los frutos que vais a recoger se los debéis a Rafa Simancas; supo llegar, supo estar y ha sabido irse con generosidad”.

No ha sido este el caso de Gómez que desde su marcha no ha hecho otra cosa que llamar a sus bases a la rebeldía. Lo cierto es que Sánchez se ha cargado de un hachazo de la principal virtud pública del PSOE: la democracia interna.

Otro argumento más para Podemos. ¡Qué negro está el café para todos!


Cuando todo está perdido. Por Luis Martinez.

El PSOE ahora mismo tiene razones de sobra para ser optimista. Cuanto menos sobre el futuro del pesimismo en sus filas. Por algo se empieza. De momento, ya lo dicen las encuestas de los medios optimistas, ha sido cambiar las cerraduras y la intención del voto se ha disparado. Algunos dicen que a la sien, pero ésos son los inclinados a la derrota. Los cerrajeros, por ejemplo, están contentos. Por algo se empieza. Ahora la pregunta es si el PSOE, así en general, no sólo el gremio afín al ferretero, sale fortalecido de la sin par medida de defenestrar a Gómez de forma tan fulminante. Algunos pensarán que cargarse un apellido tan modesto da mala imagen. Y algo de razón tienen. Está mal ser socialista y atacar a un tal (quidam decían los antiguos) Tomás Gómez. Los bolcheviques se cargaron al zar y autócrata de todas las Rusias Nicolás II, pero ¡a Gómez! Por dios, qué pena. Lo suyo habría sido arramblar con el Gran Duque de Parla y autócrata del Monorraíl. Así sí.

De todas formas, desde este lado de la página insistimos, pese a todo, en que hay motivos para el optimismo. El PSOE de hoy, sin duda, es mejor que el de ayer. Y si no que se lo pregunten a Michael Corleone. No me miren así. Recuerden. En un momento de El Padrino, el heredero a su pesar viaja a Las Vegas para verse con Moe Greene. «Tu Casino pierde dinero. Quizá podrías hacerlo mejor», le dice delante de su hermano Fredo. No vamos a recordar ahora lo que pasa después. Más que nada para no dar ideas. A Tomás Gómez, ya parece claro tras escuchar al reaparecido Rafael Simancas, no le ha echado ni la posibilidad de un escándalo ni sus amistades peligrosas ni su afición de viajar en tren sin pagar. Simplemente perdía. Perdía tranvías, perdía encuestas, perdía votos, perdía amigos en los periódicos influyentes… Por perder, perdía hasta pelo. Cosas de negocios, pues.

Gómez, admitámoslo, nunca fue uno de los nuestros. Sánchez se ha limitado a hacer lo que la familia le venía reclamando a cualquiera de los que han pasado por su cargo desde hace mucho tiempo. Y ninguno, ni Zapatero ni Rubalcaba, fueron capaces. Lo que ha hecho el secretario general no es más que ese golpe de autoridad que todo recién llegado (Michael Corleone, di algo) necesita para empezar a contar. Por cierto ¿no han notado lo que se parece Susana Díaz a Fredo? Con hermanos así quién necesita a los Tattaglia.

Volvamos a la pregunta de antes ¿Sale el PSOE fortalecido de este KO técnico de Young Sánchez ? Pero, seamos sinceros, ¿acaso le puede perjudicar en algo? Ahora mismo el PSOE es un boxeador sonado condenado al optimismo. Más abajo de la lona no hay nada. «Nada está perdido cuando se tiene el valor de proclamar que todo está perdido», que decía Cortázar. Ahora sólo falta que Sánchez se levante y defienda el título ante su peor rival. La de verdad.

«Fredo, eres mi hermano y te quiero. Pero nunca tomes parte contra alguien de la familia de nuevo», advierte el Corleone. ¿Se han fijado lo que Susana Díaz se parece a Fredo? El PSOE se está poniendo interesante. Por fin.

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