Punto y aparte: el comienzo de una nueva década en Croacia

Tema: Los cambios recientes de las primeras figuras de la política croata y lo que esto implica para el país en un momento clave.

Resumen: La dimisión como primer ministro de Croacia, en julio de 2009, del hasta entonces líder de la Unión Democrática, Ivo Sanader, ha supuesto cambios positivos en la política croata, tanto a nivel internacional como nacional. El talante conciliador, pero no por ello menos firme, de su sustituta al frente del gobierno y del partido, la nueva primera ministra Jadranka Kosor, ha facilitado la solución de la disputa con Eslovenia y ha abierto la posibilidad a la colaboración con la oposición. Además, Kosor demostró que está dispuesta a combatir a la corrupción a todos los niveles. El nuevo presidente electo el pasado 10 de enero de 2010, Ivo Josipovic, candidato del opositor Partido Socialdemócrata, también parece estar dispuesto a unificar a todas las fuerzas políticas para afrontar la crisis económica y cumplir los objetivos relacionados con las negociaciones de adhesión con la UE. Otra tarea importante en su agenda es también la lucha contra la corrupción.

Análisis: El año pasado la política exterior croata estuvo marcada por la frustración que el bloqueo esloveno supuso para las negociaciones con la UE. La política nacional, aparte de la crisis económica, estuvo también definida por la profunda crisis política que provocó el antiguo primer ministro Ivo Sanader al comunicar el 1 de julio, en una rueda de prensa, su dimisión y retirada de la vida política. La información estalló como una bomba, porque todos esperaban que Ivo Sanader fuera a anunciar que se presentaría como candidato de la conservadora Unión Democrática (HDZ) en las próximas elecciones presidenciales. El asombro fue aún mayor cuando la única razón que alegó fue que había terminado su trabajo y que ahora les tocaba a otros continuar. En plena crisis económica y con la angustia por el bloqueo esloveno esto se percibió como un acto de cobardía e irresponsabilidad. Hasta la fecha nadie sabe, ni siquiera los que eran sus más próximos colaboradores, la verdadera razón de su decisión.

Para su sucesora en el gobierno y en el partido, Ivo Sanader nombró a la que fuera su fiel colaboradora durante años, Jadranka Kosor, hasta entonces ministra de la Familia, Veteranos y Solidaridad Intergeneracional. Nadie en Croacia creyó que Kosor estuviera capacitada para los nuevos retos que le esperaban, y todos estaban seguros de que Ivo Sanader seguiría como presidente en la sombra, siendo ella solamente la ejecutora de sus decisiones. Puede ser que ésta fuese la idea de Sanader, pero Kosor pronto demostró estar dispuesta a –y ser capaz de– gobernar de manera autónoma.

La primera batalla que ganó Kosor fue en el campo de la política exterior, cuando consiguió suspender el bloqueo esloveno firmando en septiembre un acuerdo sobre arbitraje con el primer ministro esloveno Borut Pahor. El acuerdo establece el modo de solucionar la disputa sobre las fronteras, especialmente la marítima, entre los dos Estados. Aunque dicho acuerdo fue el resultado de un esfuerzo diplomático realizado en gran parte por la UE y EEUU no hay que menospreciar el talante conciliador de Kosor, que ayudó a que las relaciones entre los dos primeros ministros viraran del encrespamiento a la colaboración y al entendimiento mutuo.

Además, Kosor ha demostrado que está dispuesta a coger al toro por los cuernos cuando se trata de corrupción, una lacra que desde la guerra está ahogando a la sociedad croata y que es uno de los principales puntos negros en las negociaciones entre Croacia y la UE. Nada más dimitir Ivo Sanader, empezaron a surgir tramas de corrupción, sobre todo en las empresas públicas. Pocos creían que se tratara de pura coincidencia en las fechas. Todo lo contrario, la prensa casi a diario culpa a Sanader de ser el máximo responsable de la corrupción en Croacia.

Mientras Kosor aumentaba su popularidad en las encuestas y se ganaba el respeto de los políticos gracias a sus acciones, el partido HDZ perdía popularidad por varias tramas de corrupción que salpicaron a diversos miembros, ministros incluidos. Esto y el hecho de que en las elecciones presidenciales, aparte del candidato oficial del partido Andrija Hebrang, se presentaran también dos candidatos independientes, disidentes del HDZ, Nadan Vidošević y Dragan Primorac, fue la causa de un resultado electoral decepcionante de un escaso 12% de los votos para Hebrang. Esto fue insuficiente para participar en la segunda vuelta, a la que accedieron Ivo Josipović, el candidato oficial del Partido Socialdemócrata (SDP), y Milan Bandić, alcalde populista de Zagreb y disidente del mismo partido, como candidato independiente.

¿Año nuevo, vida nueva?

Unos días antes de la segunda vuelta de las elecciones, precisamente el domingo 3 de enero, reapareció Ivo Sanader de la misma manera que había desaparecido unos meses antes, en una rueda de prensa. Anunció su decisión de volver a la política activa, dado que el partido estaba mal dirigido, como reflejaban sus malos resultados electorales. En palabras de Sanader, el HDZ no es un partido de un 12% sino el mayor partido nacional y, además, el que está en el gobierno. Dando apoyo a su ex jefe, estuvieron presentes también algunos diputados del HDZ, entre ellos el propio presidente del Parlamento Luka Bebić, muy cercano a Sanader. Nada más terminar la rueda de prensa, algunos de los diputados presentes enviaron una nota diciendo que habían sido convocados de manera engañosa y que se distanciaban de lo que estaba pasando, pero entre ellos no estaba Bebić.

La mañana siguiente empezaron las reuniones en el seno del partido, a las que no fue invitado Sanader. El resultado final fue muy claro y contundente: Ivo Sanader fue expulsado del HDZ por su conducta inapropiada, estilo golpe de mano. Se esperaba también la expulsión de Bebić, que al final no se produjo. Además, la presidenta del partido y primera ministra Jadranka Kosor confirmó algo con lo que ya se especulaba hacía tiempo: que Ivo Sanader todo este tiempo intentaba influir en las decisiones del gobierno y de establecer una línea de doble mando. A Kosor no le gustaron las acusaciones de su antiguo jefe sobre su manera de gobernar, porque –según dijo– fue él quien había abandonado el gobierno en el momento más difícil y por tanto no debía tener ningún derecho de crítica.

La valentía de Kosor al resolver esta crisis parece haberle reforzado personalmente e, implícitamente, haber ayudado a fortalecer la democracia en Croacia, que de otro modo corría el riesgo de volver al antiguo estilo autocrático de gobernar que Sanader heredó del primer presidente y fundador del HDZ, Franjo Tuđman. Aunque Ivo Sanader todavía tiene la oportunidad de reaparecer como diputado parlamentario, esto no es previsible. A Sanader ya no le quedan muchos amigos. Ha perdido apoyo entre los miembros de su partido y fuera de él. Tampoco puede contar con el apoyo de Milan Bandić –con el que mantenía buenas relaciones, aparte de sus diferencias doctrinales–, ya que éste perdió las elecciones presidenciales.

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales tuvo lugar el 10 de enero. El nuevo presidente electo es Ivo Josipović, quien obtuvo el 60% de los votos. Además de ser profesor universitario de Derecho, Josipović es también compositor, pero sus adversarios le reprochan su escaso carisma. En la campaña electoral apostó por la lucha contra la corrupción y el esfuerzo por convertir al país en un lugar donde los croatas puedan vivir dignamente de su trabajo. Igual que Kosor, Jospiović representa otro tipo de políticos, diferente de los líderes autoritarios a los que hasta ahora estaba habituada Croacia.

Los que le reprochan poco carisma a Josipović olvidan que en las últimas décadas los Balcanes han tenido demasiados políticos carismáticos y que al final las cosas han acabado mal. Ahora, al cumplir 18 años de su reconocimiento internacional como Estado independiente el pasado 15 de enero, Croacia, ya mayor de edad, empieza una nueva década con un nuevo presidente. El presidente saliente, el centrista Stipe Mesić, muy querido por el pueblo croata y en el cargo desde 2000, fue el último presidente de la antigua Yugoslavia, primer ministro del primer gobierno croata y posteriormente presidente del Congreso. Es el último político en activo de los líderes de la época de la guerra en los Balcanes y al dejar su cargo el próximo 18 de febrero se cerrará un capítulo en la historia croata.

Las incertidumbres del futuro

Según la Constitución croata, el presidente del Estado tiene funciones más o menos protocolarias. Junto con el gobierno, es el creador de la política exterior, supervisa los servicios secretos y es el comandante en jefe de las fuerzas armadas. Además, no puede ser miembro de ningún partido, con lo que Josipović dimitió como miembro del Partido Socialdemócrata. Sin embargo, esto no significa que cambie sus creencias políticas, con lo que Croacia tendrá un presidente socialdemócrata y un gobierno de centro-derecha.

En este momento, cuando Croacia se encuentra sumergida en una profunda crisis económica y a la vez en la recta final del proceso de negociación con la UE, parece imprescindible que todas las fuerzas políticas colaboren para hacer frente a los difíciles retos a superar. Todo apunta a que éste será el caso, hasta ahora algo inusual en la política croata. Como ya se ha dicho, gracias al talante conciliador de la primera ministra Kosor, se han visto ya cambios tanto en la política internacional como en la nacional. La disposición de Kosor de oír otros puntos de vista y otras propuestas ha empezado a ser emulada por otros miembros de su gobierno.

Por otro lado, Josipović también desea unir a todas las fuerzas políticas croatas. Su antiguo jefe Zoran Milanović, presidente del Partido Socialdemócrata, muy orgulloso de la victoria electoral, también parece estar dispuesto a colaborar con el gobierno. Y la verdad es que les espera mucho trabajo. La crisis económica ha agravado los problemas ya existentes en la economía croata, entre ellos la falta de una estrategia bien definida. La estructura de la economía croata, heredada del socialismo, destruida por la guerra y perjudicada por una privatización mal gestionada, es simplemente insostenible, con una tasa de paro del 16% y con tendencia al alza. Otro problema es el enorme gasto público.

El sistema financiero tiene buena salud, gracias al gobernador del Banco Nacional, Željko Rohatinski, otra figura muy popular entre los croatas. Según una encuesta en Internet, es la segunda persona que puede salvar la economía croata, después de Superman. Chistes aparte, Rohatinski, que lleva ya 10 años en el cargo, ha sido capaz de resistir presiones políticas y siempre ha actuado con independencia, de acuerdo con los objetivos del Banco Central. Recientemente, se ha negado a inyectar más liquidez al sistema hasta que no tenga una garantía firme de que los fondos van a llegar a las empresas.

Parece que pronto tendrá la oportunidad de hacerlo, porque el gobierno pondrá en marcha su plan de emergencia para salvar la economía. Por una parte, se prevé un sistema de créditos a través de bancos comerciales y bajo la supervisión del Banco Croata de Reconstrucción y Desarrollo (HBOR) y respaldado por garantías estatales. Por otra, se creará un fondo mixto que invertirá en empresas que precisan de ayuda. Una vez saneadas, el fondo venderá sus participaciones. Las ayudas sólo podrán ser solicitadas por empresas cuyas dificultades comenzaron después de agosto de 2008, es decir, cuyos problemas fueron causados por la crisis global. Es una medida que llega un año tarde, pero más vale tarde que nunca. Está lejos de resolver los problemas de la economía croata, pero por lo menos es un paso en la dirección correcta.

En el proceso de negociación con la UE, que ha sufrido un parón de unos 10 meses por el bloqueo esloveno, es necesario un esfuerzo adicional para cumplir con los términos previstos. Croacia en este momento tiene 17 capítulos temporalmente cerrados, 11 abiertos y cinco pendientes de abrir. Eslovenia todavía tiene reservas relacionadas con tres, aunque parece que en la próxima conferencia intergubernamental prevista para febrero desbloqueará dos capítulos. Los capítulos más difíciles para Croacia son el de libre competencia y el del sistema judicial y derechos fundamentales.

El capítulo de sistema judicial y derechos fundamentales estará bloqueado por varios países, entre ellos el Reino Unido y los Países Bajos, hasta que el fiscal general del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) no informe al Consejo que Croacia está colaborando plenamente con el Tribunal. Lo que el fiscal belga Serge Brammertz reprocha a Croacia es su insuficiente aplicación en la búsqueda y entrega al Tribunal de los diarios de artillería relativos a la “Operación Tormenta”, en la que ejército croata retomó el control sobre la autoproclamada provincia independiente de Krajina, en agosto de 1995. Brammertz considera que los diarios de artillería son claves para comprobar si hubo un bombardeo desproporcionado de las ciudades de Krajina, sobre todo de Knin. Están acusados de crímenes de guerra cometidos en aquella acción tres generales croatas –Ante Gotovina, Mladen Markač e Ivan Čermak– que se encuentran en prisión en La Haya. Habrá que esperar a que la nueva Comisión formada por Kosor resuelva pronto este problema.

La apertura del otro capítulo, el de la libre competencia, está condicionado por la venta de los astilleros, que hace años sobreviven gracias a las cuantiosas ayudas estatales. En un momento en el que la crisis es global, la venta de los astilleros no será una tarea fácil. Ya hubo un intento fracasado en septiembre pasado. Además, hay una fuerte carga social en la cuestión, dado que generan mucho empleo. Se prevé que se convocará otro concurso público internacional para la venta de los astilleros croatas.

En cuanto a las relaciones con sus vecinos, siendo un país pequeño, Croacia no puede pretender ser un importante actor internacional, pero puede ser un actor respetable en la región. La primera tarea será la búsqueda de una solución a la actual situación en Bosnia y Herzegovina, siendo el croata uno de sus tres pueblos constituyentes. El 14 de enero se organizó en Zagreb una reunión entre los ministros de Asuntos Exteriores de Bosnia y Herzegovina, Turquía y Croacia, en la que Turquía y Croacia reiteraron su apoyo a la entrada de Bosnia y Herzegovina en el Membership Action Plan (MAP) previo a su ingreso en la OTAN y a abrir negociaciones con la UE, pero también a la búsqueda de soluciones para sus problemas internos. Croacia y Turquía ya emprendieron una iniciativa similar en 1995, cuando los dos países se involucraron para detener la guerra en Bosnia y Herzegovina.

Conclusión: Kosor y Josipović tienen la responsabilidad de superar grandes retos en el año 2010: finalizar las negociaciones de adhesión con la UE, seguir con la lucha contra la corrupción a todos los niveles y afrontar la crisis económica. Parece que los dos están dispuestos a colaborar con todas las fuerzas políticas para realizar un esfuerzo conjunto. Este cambio en la política croata es debido a la difícil situación en la que se encuentra el país, pero también se debe a la manera de ser de estos dos políticos. No obstante, no hay que comparar esta situación con una gran coalición al estilo alemán. Al Partido Socialdemócrata, el mayor de la oposición, no le conviene unas elecciones anticipadas. Eso le obligaría a resolver la profunda crisis económica. Lo que más le conviene es ayudar al gobierno y crear una imagen positiva del partido. En 2011, con las negociaciones con la UE finalizadas, la situación económica más estable a nivel global y nacional y con elecciones generales a la vista, empezará la lucha por el poder. Mientras tanto, los ciudadanos croatas esperan que este nuevo clima ayude a resolver los problemas económicos del país para brindarles un futuro mejor.

Nataša Mihajlović, master en Derecho de la Unión Europea.

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