Purga en Pyongyang

Durante la Guerra Fría, el término “Kremlinología” se refería a los esfuerzos por comprender lo que estaba ocurriendo en los puestos de mando de la Unión Soviética – en sí, lo que ocurría detrás de toda la Cortina de Hierro. Los Kremlinólogos monitorizaban (de cualquier manera posible) quiénes de los principales líderes soviéticos estaban arriba y quiénes estaban abajo. Se otorgaba gran importancia al hecho de quién había firmado un documento oficial, o quién pasaba revista en los desfiles militares desde la parte superior de la tumba de Lenin en la Plaza Roja.

Todo eso se puede considerar como juego de niños en comparación con los esfuerzos para descifrar al régimen de Corea del Norte, donde la verdad es mucho más opaca.

Considere lo que sucedió el 17 de diciembre. Choe Ryong-hae, Vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores de Corea, se encontraba visiblemente presente en la plataforma principal durante la conmemoración del segundo aniversario de la muerte del “Querido líder” Kim Jong-il – la primera ceremonia importante que se celebró de manera posterior a la purga y ejecución de Jang Song-thaek, el ex vicepresidente de la Comisión de Defensa Nacional. El discurso de Choe, con sus amenazas contra Estados Unidos y Corea del Sur, parecía sentar las bases para su ascenso político.

Jang Song-thaek era visto como una especie de regente de Kim Jong-un, el joven sucesor de la dinastía de la familia Kim, y se pensaba que era el número dos del régimen. Pero, su posición se debía a que se encontraba casado con Kim Kyong-hui, la única hermana de Kim Jong-il, el fallecido padre de Kim Jong-un.

El tacto de Jang, así como su utilidad como un interlocutor con China, le permitieron mantener su posición, a pesar de estar separado por largo tiempo de su esposa. Pero en Corea del Norte, la sangre es de primordial importancia: todo, incluso de la ideología y el interés nacional, está subordinado al mantenimiento de la dinastía Kim. El “legado” del “Gran Líder” Kim Il-sung y de su hijo, el “Querido Líder” Kim Jong-il, determina todas las decisiones importantes.

Siempre he creído que quien es la única persona que tiene en sus manos el poder desde la muerte de Kim Jong-il es su hermana, Kim Kyong-hui. La cultura de Corea del Norte sugiere que las mujeres no deberían tomar posiciones de liderazgo, pero parece que ella fue la única miembro de la familia en la que Kim Jong-il confiaba. Cuando estuvo incapacitado por enfermedad, fue ella quien estaba a cargo de tomar las decisiones.

Su vínculo de sangre con la dinastía Kim es la razón por la que, incluso después de que su marido fue purgado y ejecutado (y el resto de la familia de él fue cercada), ella mantuvo su posición política. Incluso se ha sugerido que ella tomó la decisión de purgar a su marido. A pesar de que no se puede saber si ella también propuso matarlo, no es de extrañar que ella creyera que, al estar ella misma mal de salud, no podía dejar a la dinastía familiar al cuidado de marido.

Tal vez el aspecto más escalofriante de la ejecución de Jang es que parece ser parte de un delirio mediático que ha cobrado la vida de una serie de altos funcionarios y generales. Y el derramamiento de sangre ha sido extremadamente personal: en agosto, Kim Jong-un habría ordenado el fusilamiento de una ex novia y de otros miembros de su grupo musical, se dice que los asesinatos se llevaron a cabo en presencia de los familiares de las personas ejecutadas.

Hace ya mucho tiempo atrás que en otras partes del mundo comunista se renunció a tales purgas asesinas, primero en la Unión Soviética fue Khrushchev quien renunció a ellas, tras su denuncia de Stalin, luego siguió Deng Xiaoping, quien las dejo de lado en China, tras su rehabilitación y regreso al poder a finales de los años 1970. Esta “reforma” no hizo que estos regímenes sean más benéficos o eficientes, pero sí trajo consigo un cierto grado de estabilidad y previsibilidad a su comportamiento. Corea del Norte, que siempre es el menos predecible de los Estados comunistas totalitarios, permanece en un mundo de las sombras.

Más preocupante es la interrogante de si China se dirige por un camino similar al de Corea del Norte bajo el mando del presidente Xi Jinping. Desde que el gobierno de Deng, ha habido un entendimiento tácito sobre que los miembros del Buró Político del Partido Comunista de China no deben ser tocados, incluso si están jubilados. Pero Xi, bajo el pretexto de su lucha contra la corrupción, se ha centrado en Zhou Yongkang, miembro jubilado del Politburó, quien ahora está supuestamente bajo arresto domiciliario, enfrentando cargos de corrupción – como también acusaciones sensacionalistas no sólo relacionadas a que fue él quien asesinó a su primera esposa, sino que también trató de asesinar a Xi.

El énfasis que imprimió China desde el mandato de Deng sobre gobernar por consenso puede que no haya hecho que el país sea más democrático, pero por lo menos ha impedido el resurgimiento de un nuevo culto a la personalidad al estilo de Mao Zedong. La pregunta hoy es si el desdén de Xi en cuanto a este acuerdo tácito interno del partido es un paso más hacia la nueva creación de un gobierno concentrado en manos de una sola persona – y por lo tanto, un gobierno completamente arbitrario – en China.

Por supuesto, en Corea del Norte el gobierno arbitrario – no importa cuán extraño y torpe sea – es siempre la norma. Y ahora que Jang ha sido purgado, la responsabilidad por el fracaso económico en Corea del Norte se ha desplazado a Choe. Todos los funcionarios y personas relacionadas con él ahora viven bajo la sombra del verdugo, porque es seguro que Choe va a cargar con la culpa cuando la dinastía necesite un chivo expiatorio para sus crecientes problemas.

Y la purga de Jang puede empeorar esos problemas. Si bien China perdió un conveniente punto de contacto con el régimen de Kim, Corea del Norte podría haber perdido el único canal por el cual auto sostenerse. No se puede revivir a la economía mientras se mantengan las sanciones internacionales y parece con seguridad que dichas sanciones van a permanecer en vigencia mientras que el régimen continúe con su política nuclear suicida. China, que ha sido la línea vital de la dinastía Kim, parece que ya no continúa dispuesta a ofrecerle un cheque en blanco.

De esta forma se acerca rápidamente el día en el que Kim Jong-un y su clan tendrán que asumir la responsabilidad de la condición extrema en la que se encuentra el país, y es posible que dicho día llegue muy pronto de manera posterior al momento en el que muera Kim Kyong-hui. Si es así, puede que el último capítulo de la dinastía Kim haya comenzado con la actual serie de ejecuciones, a pesar de que el final de la historia – tanto para la península de Corea como para Asia Oriental – permanece muy dudoso.

Yuriko Koike, Japan’s former defense minister and national security adviser, was Chairwoman of Japan’s Liberal Democrat Party and currently is a member of the National Diet. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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