¿Qué políticas contra la pobreza son eficaces?

Qué políticas contra la pobreza son eficaces

Algunas políticas parecen ser tan altruistas que es casi imposible imaginar cualquier objeción a las mismas. Por ejemplo, prestar pequeñas cantidades de dinero o perdonar deudas para ayudar a los extremadamente pobres tiene la intención de ayudar a los más vulnerables; y, ambos abordajes parecen ser totalmente razonables. Sin embargo, el escrutinio de los mismos revela que estas políticas bien intencionadas son erróneas.

Hace alrededor de una década, las ONG, las organizaciones internacionales y los filántropos anunciaron a los cuatro vientos que el microcrédito era una solución milagrosa que acabaría con la pobreza extrema. Las Naciones Unidas designaron el año 2005 como el Año Internacional del Microcrédito, y cuando el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a Muhammad Yunus y el Banco Grameen al año siguiente, el comité del Nobel declaró al microcrédito como “un instrumento cada vez más importante en la lucha contra la pobreza”. Lo declarado por la estrella de música pop Bono llegó aún más lejos: “Dale a un hombre un pescado y comerá durante un día. Dale a una mujer un microcrédito y ella, su esposo, sus hijos y su familia ampliada comerán toda la vida”.

Lamentablemente, la evidencia recopilada cuidadosamente durante muchos años muestra que no existe una solución milagrosa para la pobreza – y ciertamente no existe una política barata y fácil que pueda alimentar a toda una familia durante toda la vida. Una serie de experimentos han puesto en relieve la importancia del diseño de programas de microcrédito; y, en muchos casos, estos esquemas simplemente no hacen mucho en cuanto a erradicar la pobreza. Rara vez se halló que incrementen los ingresos promedio por un monto significativo. Peor aún, hacen que se corra el riesgo de sobrecargar a los pobres con deuda adicional.

Una nueva investigación revela que también se deben hacer preguntas difíciles sobre las políticas de exención de deudas, mismas que se han implementado en varios Estados de la India. El año pasado, los Estados de Uttar Pradesh, Maharashtra y Punjab emprendieron exenciones de deudas agrícolas a gran escala que colectivamente costaron el 0,5% del PIB de la India.

El profesor Nilanjan Banik de Bennett University, Greater Noida, trabajando por encargo de Tata Trusts y el Consenso de Copenhague para el India Consensus, estudió los esquemas. Su análisis muestra, por ejemplo, que si el Estado indio de Rajasthan copiaría lo hecho por otros Estados y exencionaría los préstamos formales realizados a los propietarios de tierras que son dueños de una extensión menor a las dos hectáreas, ello costaría 117,4 mil millones de rupias ($1,7 mil millones).

Sin embargo, sólo el 15% de los agricultores con ingresos de subsistencia mínima (aquellos con menos de una hectárea de tierra) tienen acceso al crédito formal, por lo que una exención de préstamos ayudaría muy poco a los más pobres. Además, experiencias previas han demostrado que una exención hace que los bancos sean más cautelosos con respecto a los préstamos, lo que conduce a una reducción del 15% en los créditos dirigidos a los pequeños propietarios en el transcurso de los años siguientes. Esto, a su vez, reduce los ingresos de los agricultores más vulnerables en un 13.5%.

Por lo tanto, si bien la exención proporciona un poco de dinero en efectivo de manera rápida, al fin de cuentas termina haciendo menos bien de lo que cuesta. Cada rupia gastada sólo logra 0,80 rupias en beneficios. Al igual que el caso del microcrédito, la exención de las deudas es una forma bien intencionada de ayudar a quienes viven en pobreza extrema que fracasa en la generación de la rentabilidad prometida.

Sin embargo, otra investigación revela abordajes que realmente harían mucho más. Los nuevos análisis del India Consensus vienen tras el abordaje del Consenso de Copenhague respecto a estudiar los costos y los beneficios, abordaje que anteriormente se utilizó con el fin de mejorar las prioridades establecidas para  miles de millones de dólares en gastos en Haití y Bangladesh, y para ayudar a afinar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

En los Estados de la India donde muchos agricultores viven en la pobreza extrema es más importante mejorar el flujo de cultivos a los mercados en comparación con realizar exenciones de deudas o proporcionar microcréditos. Hoy en día, casi el 20% de los productos frescos de la India se desperdicia debido a problemas de almacenamiento, por lo que la mayoría de los pequeños agricultores no se arriesgan a cultivar productos perecederos que producirían más ingresos que la producción de alimentos básicos.

Utilizando nuevamente al Estado de Rajasthan como ejemplo, la creación de infraestructura para almacenar y transportar leche, frutas y vegetales de manera segura costaría la mitad que la exención de préstamos. La reducción en el desperdicio de alimentos, combinada con el estímulo a los agricultores para que cambien a cultivos de mayor rendimiento, generaría beneficios que llegarían a un valor de más de 15 veces esa cantidad.

Aún más importante es la promoción de semillas de alta calidad para producir mejores rendimientos en las cosechas, aumentar la producción e impulsar rápidamente los ingresos. La investigación realizada por Surabhi Mittal de TARINA (Technical Assistance and Research for Indian Nutrition and Agriculture), una institución dedicada a la asistencia técnica e investigación para la agricultura y nutrición de la India, muestra que esto generaría ganancias en el rendimiento de las cosechas de un 10%, lo que lograría ganancias por un valor de hasta 20 veces los costos.

Una mirada a lo largo de todo el volumen de nuevas investigaciones – que se basan en análisis amplios llevados a cabo por las partes interesadas y realizados en primer lugar para los Estados de Andhra Pradesh y Rajasthan – muestra aún más formas de ayudar a los más pobres, formas que van mucho más allá de la ayuda para los agricultores.

La investigación realizada por William Joe y Abhishek Kumar del Institute of Economic Growth and S.V. Subramanian de la Harvard T. H. Chan School of Public Health revela que la inversión en nutrición es una manera increíblemente barata de proporcionar una ayuda poderosa a largo plazo. La diarrea es una de las principales causas de muerte de niños pequeños, y la consejería impartida a las madres que el objetivo de mejorar la lactancia materna, la preparación de alimentos y el lavado de manos puede costar menos de $20 por cada madre a la cual se aborda, lo que transformaría las trayectorias de vida de los bebés y garantizaría una productividad más alta y mayor prosperidad. Los beneficios son más de 40 veces más altos que los costos en Rajasthan y más de 60 veces más altos en Andhra Pradesh.

Otras políticas con rendimientos muy altos que ayudan especialmente a los más desfavorecidos incluyen el mejoramiento de la provisión de servicios de atención de la tuberculosis por parte del sector privado y garantizar que todas las personas tengan acceso a servicios de planificación familiar.

Las políticas descritas no son las que podríamos considerar como políticas tradicionales contra la pobreza. Pero, debemos dar preferencia a los abordajes que ayudan más a los pobres por cada rupia gastada, independientemente de cómo estén etiquetados. En la lucha contra la pobreza, debemos ser escépticos de las soluciones milagrosas y debemos asegurarnos de que cada política, por bien intencionada que sea, sea sometida a un escrutinio profundo. Y, deberíamos favorecer las políticas que muestran las mayores mejoras en la vida de los más desfavorecidos.

Bjørn Lomborg, a visiting professor at the Copenhagen Business School, is Director of the Copenhagen Consensus Center, which seeks to study environmental problems and solutions using the best available analytical methods. He is the author of The Skeptical Environmentalist, Cool It, How to Spend $75 Billion to Make the World a Better Place and The Nobel Laureates’ Guide to the Smartest Targets for the World, and was named one of Time magazine’s 100 most influential people in 2004. Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

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