¿Quién necesita un impuesto de tasa única?

Debido a que los candidatos presidenciales republicanos de Estados Unidos hacen fila para declarar su fidelidad a un impuesto de tasa única – un sistema impositivo sobre la renta personal que considera una tasa única para todos – los opositores se han centrado en las razones por las cuales es una mala idea aumentar los impuestos a los pobres a fin de reducir los impuestos que pagan los ricos. Pero, si un impuesto de tasa única es tan mala idea, ¿por qué tantos países lo adoptaron?

Un estudio cuidadoso de estos países – principalmente de los países poscomunistas de Europa Oriental y un puñado de diminutos Micro Estados en todo el mundo – sugiere que existen tres razones principales. En primer lugar, algunos países son relativamente tan pobres y carentes de capitales domésticos que optan por bajar sus tasas con el fin de atraer a inversionistas extranjeros. Otros países son tan pequeños e ineficientes en la recaudación de ingresos que no pueden permitirse el lujo de instaurar un sistema de impuestos progresivos. Por último, algunos países son tan corruptos que tienen que ofrecer a los ricos de su país una enorme disminución en la tasa de impuestos para lograr que estos paguen cualquier tipo de impuesto.

Estados Unidos, al igual que otros países desarrollados, no atraviesa (aún) por alguna de estas situaciones, por lo que no está claro por qué este país necesita un impuesto de tasa fija.

Los antiguos países comunistas de Europa Oriental que han adoptado un impuesto de tasa única –incluyendo, entre otros, a Bulgaria, la República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Macedonia, Rumania, Eslovaquia y Ucrania – tienen una carencia severa de inversión de capital. Ya sea que se encuentren en el umbral de la Unión Europea, o si recientemente se hubiesen hecho parte de la misma, ellos compiten por la atención de los inversionistas extranjeros directos, para quienes un impuesto de tasa fija proporciona señales importantes: usted es bienvenido, no vamos a robar su dinero, y usted puede conservar lo que usted gana.

Para los países desarrollados que ya cuentan con capital y un historial de inversiones extranjeras, “el atractivo del impuesto de tasa única, consiguientemente, es menor”, tal como indica un informe del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, el impuesto de tasa única no ha sido adoptado en ningún país desarrollado, ni tampoco en China.

Los otros países que han adoptado un impuesto de tasa fija son pequeños o son Micro-Estados: Jamaica, Tuvalu, Granada, Mauricio, Timor-Leste, Belice y las islas Seychelles. La única excepción (parcial) a esta regla es Paraguay, que adoptó un impuesto de tasa fija en el año 2010. En este país, los argumentos sobre simplicidad administrativa de los defensores de la tasa única tienen algún fundamento. Si un país es tan pequeño que no puede desarrollar una administración tributaria que sea lo suficientemente eficaz como para manejar un sistema justo de impuestos progresivos, puede ser lógico tener un impuesto de tasa única.

Es más, debido a que algunos países pequeños tienen otras fuentes de ingresos, el beneficio de la implementación de un sistema fiscal progresivo no justifica el costo del mismo. Por ejemplo, casi el 10% de los ingresos del gobierno de Tuvalu provienen de la venta de derechos sobre su nombre de dominio en Internet: “.tv”, mediante la cual recauda cerca a $2 millones por año. Los países que son un poco más grandes pueden permitirse el lujo de cobrar impuestos sobre la renta de una manera más justa.

Por último, si las instituciones públicas de un país están bajo la esclavitud de oligarquías que están acostumbradas a robar con impunidad de las arcas públicas, un impuesto de tasa fija puede ser la única manera de inducir a los ricos a pagar algún tipo de impuesto. Consiguientemente, en el año 2001 Rusia se convirtió en el primer Estado de gran tamaño que adoptó un impuesto de tasa única, reduciendo la tasa marginal máxima del 30% al 13%. En el año 2003, Ucrania bajó su tasa máxima del 40% al 13%.

En casi todos los países que han introducido un impuesto de tasa fija, los ingresos gubernamentales por impuestos sobre la renta han disminuido. Esta es la razón por la cual su adopción a menudo se asocia con un aumento en las tasas de impuestos sobre el valor agregado (tal como ha ocurrido en toda Europa Oriental). En los EE.UU., el plan “9-9-9” de Herman Cain, candidato republicano a la presidencia, requiere de una tasa de 9% para impuestos personales y corporativos, junto con un nuevo impuesto nacional sobre ventas del 9%.

El sistema fiscal de un país refleja su capacidad institucional, sus circunstancias económicas, y su forma de distribución del poder político. Si EE.UU. se convierte en el primer país desarrollado en experimentar con un impuesto de tasa fija, dicho cambio tendería a confirmar lo que muchos sospechan, mas tienen la esperanza de que no sea cierto: Estados Unidos está quebrado, está desesperado por inversiones extranjeras, está gobernado de manera incompetente y cada vez está más administrado según las órdenes de una élite oligárquica que se preocupa por si misma.

Mitchell A. Orenstein, profesor en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Uníversidad Johns Hopkins en Washington, D.C. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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