¿‘Quo vadis’, turismo?

EL turismo mundial tiene esta semana una cita crucial. La Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) dará en Madrid la bienvenida a las delegaciones de más de 150 países, miembros de este organismo de las Naciones Unidas que trabajan en defensa del turismo para dinamizar el desarrollo sostenible para las personas y el planeta. Nuestra Asamblea será la plataforma para debatir y acordar el nuevo modelo turístico que se ha repensado a la sombra del Covid-19. La nueva realidad nos obliga a replantear el turismo, actividad económica global con una de las cadenas de valor económico más extensas y una profunda huella social. Ni la OMT ni el propio sector turístico había afrontado hasta ahora un reto de estas magnitudes, que hicieron retroceder tres décadas las cifras al turismo internacional.

La OMT no cedió a la tentación de especular sobre el impacto y las medidas necesarias. Una situación sin precedentes exigió una respuesta articulada en función del trabajo conjunto con nuestros Estados miembros y el sector privado, así como agencias clave de la ONU y otros organismos internacionales estrechamente vinculados al turismo, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el Banco Mundial, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) o la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA). Así, logramos formular una respuesta solvente y eficaz a todos nuestros miembros a las incógnitas que plantean estos momentos difíciles. No solo hemos sido capaces de mantener los compromisos asumidos antes del estallido de la pandemia. También supimos articular el reconocimiento sin precedentes de la relevancia que el sector y la OMT han recibido de máximas instancias de gobernanza global. Hoy, además del propio secretario general de la ONU, la UE, el G20 o el G7, reconocen los beneficios que nuestro sector puede y debe producir más allá del propio turismo. Hemos logrado reforzar nuestro liderazgo como organismo estratégico para el desarrollo, a nivel global, de políticas turísticas de recuperación de la confianza de las personas. Porque sin la confianza de los viajeros, no habrá forma de despegar. Es aquí donde se nos presenta la oportunidad de la próxima Asamblea General.

Hemos generado la inteligencia turística necesaria para que el trabajo estratégico de análisis llegue a buen puerto. La inversión en infraestructuras o el apoyo al empresariado y al empleo han partido de aquí, sin dejar de lado la sostenibilidad ambiental y social, que el turismo debe asumir como propias. El ejemplo más reciente ha quedado de manifiesto en nuestro liderazgo para lanzar la Declaración de Glasgow durantela reciente Cumbre del Clima de la ONU COP 26. Los casi 400 signatarios que sumamos hasta la fecha -sector privado, destinos y países- se comprometen a acelerar la acción climática para reducir las emisiones globales del turismo al menos a la mitad en la próxima década y alcanzar un valor cero tan pronto como sea posible antes de 2050. Quiero agradecer el respaldo del Gobierno de España y del Rey, Felipe IV, tanto a la OMT como a la Asamblea General que celebraremos. El reto es arduo, pero la voluntad de superación y cooperación conjunta de nuestros miembros es la mejor garantía de éxito.

Zurab Pololikashvili es secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

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