Razones para que el rescate no alcance a España

Existen diez razones para evitar que los rescates continúen tras el de Irlanda y alcancen a Portugal e incluso a España.

– 1. Los líderes de la eurozona habrán aprendido ya de sus fallos anteriores en la gestión de esta crisis de deuda soberana, para mejorarla. Entre ellos: no dejar que el FMI ayudara a Grecia y meses después dejarle intervenir después de tener que crear el EFSF; anunciar una enmienda del Tratado de Lisboa con nuevas sanciones, sin probabilidades de éxito; anunciar con tres años de antelación y como condición para convertir el EFSF en permanente, que la deuda soberana podrá reestructurarse después de junio de 2013 asumiendo el acreedor privado parte de las pérdidas, olvidando que los mercados descuentan toda información futura en el precio actual de la deuda, lo que aceleró el rescate de Irlanda; pensar en un impago de países de la eurozona, cuando no han existido desde 1945 y parecido al de Argentina, cuya deuda estaba en su mayoría en manos extranjeras, cuando hoy su mayoría está en manos de bancos y ciudadanos de la eurozona; finalmente, oponerse a crear un eurobono, propuesto por Juncker y Tremonti, cuando las emisiones actuales del EFSF equivalen ya a eurobonos.

– 2. El resto de los países de la eurozona no están en una situación fiscal tan precaria como la de Grecia ni tampoco con un sistema financiero enorme (+300% del PIB) insolvente y garantizado por su gobierno, como en Irlanda. Ni Portugal, ni Bélgica ni mucho menos España tienen posiciones deudoras netas tan elevadas como las de los rescatados.

– 3. El rescate está mal diseñado ya que tiende a empeorar los problemas de solvencia del rescatado. El EFSF no compra al rescatado parte de su deuda durante cinco años mientras cumple el duro ajuste que se le ha impuesto, sino que le da liquidez con préstamos caros (6% a Irlanda) a cinco años, añadiendo así más deuda cara a la elevada del rescatado y aliviando temporalmente su liquidez pero agravando más su solvencia. Quizá por ello decidiesen que a partir de 2013 puedan reestructurar su deuda.

– 4. Algunos inversores han vendido deuda pública de la eurozona ante tales rescates pero sólo una minoría se ha beneficiado mucho vendiéndola en corto y apalancada, pero a costa de la gran mayoría de sus inversores a largo plazo que son fondos de pensiones y empresas de seguros que la utilizan para casar los plazos de sus pasivos y bancos que la utilizan por no necesitar provisionarla, por ser líquida y por permitirles refinanciarse en el BCE. Al haber ganado tanto vendiéndola en corto, van a seguir vendiendo la de otros países, a menos que se autorice al EFSF a que pueda comprar deuda pública, ya que el BCE no puede hacerlo todo sólo (sostenía a los bancos irlandeses para que no líquida y por permitirles refinanciarse en el BCE. Al haber ganado tanto vendiéndola en corto, van a continuar vendiendo la de otros países, a menos que se autorice al EFSF a que también pueda comprar deuda pública, ya que el BCE no puede hacerlo todo sólo (sostenía a los bancos irlandeses para que no quebrasen) y así detener el actual contagio financiero y su efecto dominó antes que alcance a países todavía solventes.

– 5. Un número creciente de inversores cree que este proceso podría terminar en una ruptura del euro, lo que supondría un cambio radical para la deuda de sus países miembros ya que la sostenibilidad de la deuda es mucho mayor si está denominada en moneda nacional que si lo está en moneda extranjera. Si el euro desapareciese, la deuda de sus miembros pasaría a ser en moneda extranjera ya que países hoy solventes con su deuda en euros, dejarían de serlo al tener que retornar su antigua moneda devaluada para pagar su deuda en euros. Por esta razón, casi ningún país miembro puede salirse del euro ya que podría suspender pagos con sólo anunciar la decisión de salirse.

– 6. Incluso Alemania entraría en otra recesión si intentara salirse o si el euro desapareciese, ya que su crecimiento sigue basado en su exportación de bienes y servicios, que representa el 50% de su PIB, del que casi un 30% del PIB se dirige al resto de la eurozona (el 18% del PIB en bienes). De recuperar su antigua moneda, no podría exportar al resto de la eurozona, ya que el marco podría revaluarse entre un 30% y un 80% frente a las antiguas monedas del resto de sus miembros, ni tampoco al resto del mundo, al revaluarse asimismo hasta un 50% frente al dólar, el yen y la libra.

– 7. Al estar la eurozona en equilibrio externo, sin superávit ni déficit por cuenta corriente frente al resto del mundo, se comporta como una economía cerrada, en la que los superávits de Alemania y Holanda han sido conseguidos gracias a los déficits de España, Italia y Francia, por mencionar sólo sus mayores miembros. Además, existe una identidad macroeconómica entre el déficit o superávit por cuenta corriente y la diferencia entre ahorro e inversión nacionales: cuando el ahorro es superior a la inversión existe un superávit corriente por la misma cuantía y viceversa. Asimismo existe otra identidad contable ya que la suma de las dos subbalanzas de la balanza de pagos tiene que dar cero, luego un superávit corriente en la de bienes y servicios tiene que compensarse con un déficit en la de capital. Por ello, parte del exceso de ahorro alemán y holandés sobre su inversión ha tenido que invertirse en los otros países miembros financiando su déficit corriente. Es decir, Alemania y Holanda han tenido que financiar con su cuenta de capital los déficits corrientes de España y otros miembros que se han originado por comprarles a aquellos bienes y servicios.

– 8. España es demasiado grande para ser rescatada ya que su stock de deuda pública, privada y préstamos en manos de bancos del resto de la eurozona es de 476.000 millones de euros lo que podría provocar otra crisis bancaria. Rescatarla sería una equivocación grave al ser España la prueba de fuego para desencadenar una posterior crisis del euro. Ahora bien, para evitar su rescate, España tiene que demostrar que cumple a rajatabla lo prometido, tanto su ajuste fiscal como sus reformas estructurales: pensiones, negociación colectiva, contratación laboral y cajas de ahorro (y otras también necesarias, como educación, formación y sanidad) para que la eurozona justifique la introducción del «cortafuego» que evite su rescate. La contracción fiscal reducirá su crecimiento a corto y medio plazo pero las reformas aumentarán su crecimiento potencial a largo plazo.

– 9. Si el euro cayese, también el resto del mundo saldría malparado ya que la eurozona es uno de los primeros importadores e inversores del mundo, lo que produciría de inmediato una recaída del crecimiento previsto o incluso otra recesión mundial. Es decir, todos salen perdiendo por lo que nadie puede estar interesado en que esta crisis continúe porque todos están en el mismo barco y arriesgan hundirse juntos.

– 10. Finalmente, nuestros líderes europeos no pueden arriesgarse a, por ganar unas elecciones nacionales o aplacar a un tribunal constitucional, poner en peligro 52 años de integración económica y 16 años de integración monetaria europeas. Es verdad que han reconfirmado que harán todo lo que sea necesario para detener la crisis de deuda soberana, pero no es congruente que ahora discutan sobre el 2013 cuando todavía hoy ni la han resuelto ni han detenido su efecto contagio.

Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research.

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