Real Madrid-Mbappé, la simbiosis de dos marcas irresistibles

Kylian Mbappé, en la concentración francesa para la Eurocopa de Alemania. Sarah Meyssonnier. Reuters
Kylian Mbappé, en la concentración francesa para la Eurocopa de Alemania. Sarah Meyssonnier. Reuters

Apenas hora y media después de su anuncio en las redes sociales del Real Madrid, la noticia del fichaje de Mbappé acumulaba más visualizaciones que habitantes tiene España.

La cercanía en el tiempo de esta noticia y la de la consecución de la Decimoquinta Champions League por parte del club blanco lo ha convertido en trending topic mundial por partida doble y a bocajarro. No ha quedado persona en el orbe con acceso a internet, o a medios tradicionales, que no haya oído hablar del Real Madrid en las últimas 72 horas. Para haber permanecido ajeno al doble y planetario impacto blanco, habrá sido necesario vivir aislado en una gruta ignota y umbría de las montañas septentrionales del Rift, en cuyo interior los ermitaños despistados se habrán encontrado con los antis. "Hágame un hueco, por favor, ya no sé dónde escapar".

La repercusión inmediata de la noticia en redes sociales da una idea del efecto que el fichaje puede acarrear en términos de ingresos, pero es incalculable. Acaban de unir sus destinos el club de fútbol más exitoso del mundo (el que acumula entorchados europeos de anteayer, ayer y hoy mismo) y uno de los deportistas más potentes en términos de marketing, un auténtico filón que se añade al que representa el estadio, la tercera razón por la cual el Madrid tiene al globo terráqueo con la boca abierta.

La simbiosis de ambas marcas, Mbappé y Madrid, constituye el cóctel más explosivo de la historia del fútbol y puede que del deporte mundial. Cualquier comparación con el pasado hace palidecer lo de antaño. Cristiano Ronaldo llegó al club blanco con el objetivo de devolverlo a la cumbre, reverdeciendo laureles pretéritos. Kylian Mbappé, en cambio, arriba en un Real Madrid que luce los laureles más verdes y rozagantes que nunca. La Champions que acaba de adjudicarse es la número 6 de la última década.

El propósito de la llegada del astro francés a Concha Espina no es devolver a su equipo a ningún lado, porque su equipo ya está allí, y de qué manera. Es propulsarlo a las estrellas, justo en la hora en que los petroclubes pretendían convertir el balompié mundial en su propio tablero de ajedrez, arrinconando a los grandes clásicos del fútbol europeo.

Resulta que hay al menos un clásico que no sólo no se deja arrinconar, sino que los pone a ellos contra las cuerdas. Sí el resto de clásicos se embarcan de una puñetera vez en la aventura de la Superliga, que también encabeza el Madrid de Florentino Pérez, el sistema habrá salvado la amenaza del dinero a espuertas y sin control de los nuevos ricos, aquellos que sin ser casi nada en el concierto futbolístico europeo pretendían conquistarlo enchufando el tubo de los hidrocarburos a la máquina de fichar.

Porque ahora ¿fichar a quién? Esa es la pregunta a la que se enfrentan. En España, el único rival tradicional del Madrid, diezmado además por su crisis financiera y anegado en la putrefacción del caso Negreira, queda con esta contratación, unida a la estrategia fructífera de fichar talento joven de su oponente (Vinícius, Bellingham, Rodrygo, Güler, Camavinga...), reducido a la condición de pigmeo con barretina.

El tema son los rivales internacionales, que acaban de recibir una noticia que no por esperada es menos demoledora. El viejo Real Madrid no solamente permanece sin un rasguño después de la invasión (repetimos: 6 Champions en una década), sino que apuntala su porvenir haciéndose con los servicios de uno de los escasos peloteros que podían mejorar lo que ya había en el seno de su plantilla, restallante de calidad y juventud.

Se las prometían muy felices con todo el dinero del mundo y la opción de gastarlo a espuertas sin que nadie les frenase. No calculaban que les iban a dejar sin nadie relevante a quien fichar, por mucho oro (negro) que acumulen en sus arcas. El Madrid, poniendo su Historia encima de la mesa de negociación, ha dejado al PSG sin renovar a su pieza más codiciada, y también a los demás sin la posibilidad de contratarle. El plan omnímodo del petroclubismo ha sido derrotado por el sueño de un niño parisino y su pared saturada de pósters.

Jesús Bengoechea es escritor, colaborador de Real Madrid Televisión y fundador de La Galerna.

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