Recta final en la opa de Endesa

Por Francesc Sanuy, abogado (EL PERIÓDICO, 29/01/07):

Alea jacta est o, si lo prefieren, en lenguaje de ruleta, les jeux sont faits. En efecto, por lo que respecta a la opa sobre Endesa, la Comisión Europea ya se ha pronunciado reclamando la expiración del plazo concedido al Gobierno español para retirar o llevar a los tribunales las condiciones impuestas a la operación por la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Y, por otro lado, el Tribunal Supremo ya ha descalificado la decisión de la jueza Miriam Iglesias (casada con un abogado muy próximo a los asesores jurídicos de Endesa) de paralizar la opa contra la primera eléctrica del país.
Qué poder, por cierto, el de una sustituta que lleva un juzgado mercantil después de haber suspendido las oposiciones para ser titular y que, sin embargo, se atreve a impedir que prospere la mayor operación financiera de la historia. Por lo tanto, ya no queda margen para las maniobras dilatorias del tándem Pizarro–Miranda o de la CNE de Maite Costa y hemos llegado al momento decisivo de la recta final de la carrera de obstáculos o de la campana del velódromo que avisa a los ciclistas de que es la hora del sprint decisivo.

EN ESTAS circunstancias, había en Barcelona una gran expectación por la conferencia de José Manuel Entrecanales en el Círculo de Economía el pasado día 18. El presidente de Acciona, que ya ha comprado más del 24% de Endesa, venía a Barcelona como presunto paladín de la “solución española” contrapuesta a la OPA de E.ON, la gigantesca empresa alemana que aspira a quedarse con el santo y la limosna, en aparente connivencia con los actuales gestores del monopolio. Algunos observadores pensaban que la visita significaría una mano tendida a Gas Natural, después de su fracaso al pensar que el semen del señor Gabarró y el apoyo del Gobierno serían suficientes para culminar la operación y para incorporar a la gente de La Caixa a una alternativa liderada por Acciona en compañía de CajaMadrid, SEPI, etcétera. Pero Entrecanales no dijo gran cosa. Se limitó a declarar que si no podía ganar el control de la compañía, optaría por vender su paquete accionarial, lo que le representaría en pocos meses un pelotazo equivalente al doble de los beneficios de Acciona durante todo el año pasado. Dado el precedente del gran negocio que los Entrecanales y Juan Abelló hicieron con la venta de Airtel a Vodafone, hay quien piensa que en este caso el propósito es también el de coger el dinero y correr. Excepto que el apoyo de la operación por parte de la gran banca española o la actitud positiva de CajaMadrid y de la SEPI podrían indicar una disponibilidad para hacer un frente común y plantar cara a la oferta de E.ON.
Así, pues, todos los protagonistas mueven pieza y presionan de acuerdo con sus intereses. Saben que el nuevo marco tarifario ha significado ya una alza del 2,8% y que las revisiones al alza se harán a partir de ahora cada trimestre. Por tanto, se apresuran a expandirse en el lucrativo terreno del negocio regulado donde la red protectora del Estado elimina cualquier riesgo para el acróbata. Es la hora del ball de bastons, los codazos y las zancadillas. El Deutsche Bank compra un paquete accionarial (“por cuenta de un cliente”, dice) que presuntamente sería E.ON. Se hace público también que los directivos de Endesa contrataron los servicios de J.P. Morgan con una insólita cláusula de remuneración en caso de que fracase la opa de Gas Natural. El ministro de Economía Pedro Solbes se pronuncia a favor de unos “accionistas de referencia” supuestamente españoles.
En caso de que se confirmara que el Gobierno es partidario de favorecer una conjunción de fuerzas con tal de retener en manos españolas la primera empresa de un sector tan estratégico, existen otros actores que seguramente deberían replantearse las cosas. Por ejemplo, Gas Natural y La Caixa, que después del desliz de la primera opa y de las sucesivas frustraciones de las falsas reservas petrolíferas de Repsol, de la venta anulada de Applus y de la fusión de Abertis con Autostrade, anunciada a bombo y platillo antes de culminarla, quizá harían santamente de reflexionar sobre el nuevo escenario previsto.

ES CIERTO que Antoni Brufau, cerebro de la operación, declaró, el mismo día que Entrecanales hablaba en Barcelona, que en principio Gas Natural no tenía intención de mejorar su oferta inicial. Pero el gas y la electricidad crean sinergias en el sector de la generación (especialmente en las centrales de ciclo combinado) y la misma E.ON lo demostró al absorber la gasista de Renania, Ruhrgas.
Conviene estar alerta a los inminentes episodios siguientes y especialmente a la junta de accionistas que tendrá que decidir si se mantiene el blindaje que los estatutos de la sociedad marcan al limitar a un 10% el máximo de derecho de voto, aunque el porcentaje sobre el capital social sea superior. No fuera el caso de que una precipitada salida de caballo siciliano, basada por lo que dice la prensa madrileña, solo en la confianza de los amigos del baloncesto de La Moncloa y que parecía irremisiblemente abocada a un sonoro fracaso, tuviese, en la nueva situación creada por el intento de “solución española”, alguna posibilidad de rectificación por rebote o carambola.