Renzi, Berlusconi y la vuelta al “pacto del nazareno”

Finalmente, los italianos tienen ya nueva ley con la que ir a votar en las elecciones generales que se celebrarán, a lo más tardar, en los primeros meses de 2018. Una nueva ley concebida para favorecer las coaliciones y no a los partidos que se presentan individualmente, lo que en principio, salvo monumental sorpresa, cierra el paso al partido que hace años lleva presentándose como el antídoto de lo que ellos llaman despectivamente “casta”, el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo y Luigi Di Maio. Pero en verdad lo que realmente ha sucedido es que ha vuelto a funcionar con todas sus consecuencias el llamado “Pacto del Nazareno”, forjado entre Matteo Renzi y Silvio Berlusconi en enero de 2014 y que algunos creían ya enterrado.

Aquel “Pacto del Nazareno” había sido urdido entre ambos mandatarios con la idea de generarse un beneficio mutuo: Renzi salía catapultado hacia la presidencia del Consejo de Ministros (lo que lograría en tan solo un mes), mientras Berlusconi recuperaba el protagonismo político perdido tras la escisión en su partido de su otrora “mano derecha” Angelino Alfano y, a su vez, quién sabe si de paso, cierta protección ante una justicia que le estaba estrechando el cerco y que había logrado su expulsión del Parlamento en noviembre de 2013, así como su inhabilitación para ejercer cargo público durante seis años.

El “Pacto del Nazareno” funcionaría a la perfección por espacio de un año entero, hasta que en el camino de ambos se cruzaría la elección del presidente de la República (enero de 2015). Matteo Renzi sabía que necesitaba del apoyo de todo su partido, así como también de la coalición de gobierno, y por ello no tuvo más remedio que dinamitar el pacto con su aliado Berlusconi. Así, su candidato, Sergio Mattarella, salió elegido presidente con holgura pero Renzi se quedó sin su mejor aliado, y no solo eso: al más puro estilo italiano, además de dejarle de apoyar en las votaciones parlamentarias, Berlusconi se tomó la “vendetta” (“venganza”) en diciembre de 2016 haciendo campaña contra el “referéndum” constitucional promovido por el joven político toscano y que acabaría con la flagrante derrota de éste y con su consiguiente salida de la presidencia del Gobierno.

Pero, pasado un tiempo, los intereses de ambos han vuelto a converger. Renzi quiere de nuevo presidir el Consejo de Ministros, y Berlusconi está dispuesto a darle otra vez su apoyo ya que quiere seguir manteniendo su influencia en la política italiana sosteniendo o haciendo caer gobiernos, como ya hizo con Romano Prodi en 2008 o con el propio Renzi, como decimos, en 2016.

Pero es que, además, hay más intereses coincidentes entre ambos. Los dos detestan al Movimiento Cinco Estrellas: Renzi no se ha olvidado aún de que cuando intentaba recabar apoyos para formar gobierno, en su reunión con Grillo este no sólo no le dejó articular palabra, sino que además le lanzó graves acusaciones; y Berlusconi, a su vez, tampoco olvida que cuando fue expulsado del Parlamento, las palabras más duras contra su persona salieron de la bancada del Movimiento Cinco Estrellas. Por otra parte, la necesidad de forjar coaliciones pone muy difícil la entrada en el Parlamento italiano al nuevo partido (Artículo I-Movimiento Democrático y Progresista) que dirige en la sombra Massimo D´Alema, la misma persona que durante años intentó, sin éxito, destruir a Berlusconi y que luego, a su vez, intentó cerrar el paso a Renzi cuando este quiso recuperar el control del Partido Democrático (PD), promoviendo una escisión que dejó debilitado al PD. Veremos si, a su vez, Berlusconi no se cobra también la “pieza” de Angelino Alfano, autor de la escisión que dejó debilitada a Forza Italia durante parte de la XVI legislatura.

De ahí que entre Renzi y Berlusconi hayan visto la ocasión en estas nuevas elecciones generales de forjar una nueva ley electoral, la Rosatellum (llamada así por su promotor, el diputado del PD Ettore Rosato), que permite, en principio, repartir el pastel de la gobernabilidad entre ambos exprimeros ministros y dejar fuera de combate al pujante Movimiento Cinco Estrellas. Y es que, si en la vida constituye un principio general aquello de “donde las dan, las toman”, en el caso particular de la siempre muy particular política italiana toma más cuerpo que nunca la necesidad de tomarse la mejor “vendetta” posible. Y Renzi y Berlusconi la tienen ahora en sus manos.

Pablo Martín de Santa Olalla Saludes es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Madrid.

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