Retos y riesgos en el círculo de economía de Barcelona

El próximo 24 de julio se han convocado elecciones a presidente y junta directiva del Circulo de Economía de Barcelona y es el momento adecuado para plantearse, como socio, si la entidad está alcanzando o no sus objetivos o más bien precisa de energías renovadas, de un nuevo impulso, de más vitalidad y mayor compromiso y contundencia para afrontar los retos que afronta la sociedad española en su conjunto y la catalana en particular.

Cuando se accede a la web del Círculo de Economía, lo primero que se lee es «coherente con sus objetivos fundacionales y su trayectoria histórica, el Círculo de Economía es una asociación cívica que busca contribuir a la mejora de la calidad del debate público mediante la emisión de opinión independiente sobre los principales retos que condicionan el progreso económico, social y político».

Pese a lo comentado en la prensa, y me consta que se efectuaron llamadas telefónicas, finalmente y siguiendo la tradición, solo hay una candidatura. Pero ha habido iniciativas impulsadas desde la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) para intentar tomar el control de la entidad, al modo de lo sucedido en la Cámara de Comercio de Barcelona, y convertir al Círculo en un instrumento más de la promoción irracional de la utopía independentista y autodestructiva de Cataluña que no comprende ni asume que ninguna sociedad cerrada sobre sí misma prospera, no se han materializado.

Una de las causas de la triste situación en la que se encuentra nuestra sociedad es sin duda una sociedad civil adormecida y que ha navegado en exceso en el marco de lo políticamente correcto y de la autocomplacencia evitando cualquier tema controvertido si este puede incordiar a un poder o al statu quo establecido. Se ha deteriorado el concepto de verdad y el valor del análisis, el estudio y el razonamiento lógico. Se ha minusvalorado la profesionalidad y el rigor.

Faltan verdaderos foros de debate que impacten e influyan, capaces de emitir posicionamientos valientes y bien argumentados que aborden los grandes desafíos que afronta la sociedad, tales como los cambios tecnológicos, demográficos y sociológicos, desde las tecnologías digitales al cambio de modelo energético, pasando por unos costes sociales desbocados con un estado del bienestar que más bien parece un estado del vegetar, en una sociedad dominada por las emociones y el entretenimiento y con una manifiesta falta de capacidad de razonamiento. Hablamos de un modelo de Estado analógico y mastodóntico, que precisa una transformación en búsqueda de eficiencia, reducir su complejidad y burocracia excesiva e implantar soluciones de gobierno electrónico.

La nueva junta directiva debe imprimir un nuevo ritmo a la institución e incrementar su influencia, abordando el futuro con energía renovada, mentalidad abierta y una clara perspectiva internacional, europeísta y cosmopolita. Sin que ello represente cuestionar la labor efectuada hasta la fecha por las juntas precedentes, que han afrontado circunstancias realmente excepcionales y todo ello en una entidad sin ánimo de lucro y con mucha y voluntaria dedicación, lo que sin duda les honra.

Animo a la junta entrante a afrontar con coraje los retos planteados en nuestra sociedad con verdadera independencia, valentía, contundencia y radical lealtad a los objetivos de la entidad con un necesario incremento exponencial, en número e influencia, de la participación de los socios y de la interrelación entre ellos. Como miembro del Comité de Economía Digital, ya transmití en su momento y se lo he recordado al candidato a presidente, mi disgusto por el poco impacto que el documento preparado sobre el asunto alcanzó, que, por otra parte, no reflejaba fielmente la riqueza y el contenido de los trabajos llevados a cabo.

Fiel a su objetivo la entidad debe debatir y posicionarse con contundencia sobre cómo construir una sociedad que prospere: utilizando la tecnología de forma adecuada, desplegando las infraestructuras necesarias, creando, atrayendo y reteniendo talento; manteniendo la riqueza cultural y medioambiental para legarlo a las nuevas generaciones; promoviendo una cultura de innovación y mejora continua; ayudando al desarrollo y crecimiento personal de todos los ciudadanos facilitando el acceso a los medios necesarios para ello y creando convivencia en un entorno multicultural.

Deseo que la entidad encuentre el camino adecuado para relanzar su prestigio y reputación e incremente su influencia en una sociedad, repito, falta de razonamiento lógico y sobrada de emociones manipuladas y descontroladas. Abogo para que así sea, pero debo manifestar que, el programa presentado por la candidatura única es en exceso prudente y continuista y con un claro riesgo que al excusarse en la moderación caiga en la tibieza. Por tanto, no dispondrá de mi apoyo explícito en la junta del 24, en la que seguramente habrá una bajísima asistencia. Tal vez no hubiese sido tan malo que se presentará una o más candidaturas alternativas y al romper así con ciertas liturgias dotar de más vida a la entidad.

Agustín Argleich es empresario.

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