RTVE apuesta por la innovación

Hace pocas fechas, RTVE celebraba sus 60 años de existencia, años que coinciden con la creación, desarrollo y madurez de la industria audiovisual en nuestro país. Nos encontramos, sin embargo, ante un cambio de rumbo que va a ser abrupto. De una evolución gradual del mundo de la comunicación audiovisual estamos pasando a una aceleración exponencial que nos adentra en una densa zona de niebla y de incertidumbre en la cual será más difícil seguir progresando.

Hagamos, no obstante, un ejercicio de prospección en el tiempo, y visualicemos cómo será RTVE en el momento en el que cumpla sus primeros cien años de vida y cómo dará respuesta a los retos de la sociedad española del año 2056.

De todos es sabido que la actual transformación social viene en buena medida impulsada por la introducción masiva de las nuevas tecnologías que, en esencia, suponen un aumento en la capacidad de almacenamiento de datos, de su tratamiento y transmisión a partir, sobre todo, de su digitalización. Nos enfrentamos a partir de ahora a una nueva forma de inteligencia distinta de la humana, la inteligencia artificial, que va a provocar la aparición de nuevas generaciones de robots, cada vez más flexibles, móviles, adaptables, dotados de sofisticados sistemas de información.

Esto va a provocar un cambio fundamental en nuestra forma de vivir: pasaremos de vivir exclusivamente de la producción de bienes y servicios a vivir de la innovación. Hasta el momento hemos vivido, fundamentalmente, de hacer una misma cosa: cultivar el campo, fabricar productos, proporcionar servicios, etcétera. A partir de ahora empezaremos a vivir de cambiar, porque empezaremos a vivir de crear novedades, conocimiento, información, en definitiva, viviremos de innovar.

Las organizaciones de la sociedad industrial han estado fundamentalmente orientadas a la producción de bienes y de servicios, pero a partir de ahora las empresas deben producir innovación, es decir, conocimiento, y a través de este, bienes y servicios. La capacidad creativa y de innovación es ya el principal factor de competitividad y, por tanto, de éxito.

Y ¿cómo será la televisión del año 2056? Es muy probable que todas estas tecnologías hayan transformado la forma en que hacemos y accedemos a los contenidos audiovisuales, que podrán estar ya disponibles en el parabrisas de un coche autoconducido, o de forma permanente en unas gafas en las que contemplemos una realidad virtualizada. Pero, en el fondo, la esencia de la comunicación se mantendrá: se trata de contar historias que den sentido a nuestras vidas, un sentido próximo, pero también un sentido trascendente, historias a través de las cuales nos conectaremos unos con otros. En definitiva, la clave de la comunicación seguirá siendo la misma, cómo contar, por otros medios, las historias que ya se contaban los griegos de la Antigüedad, los árabes de las mil y una noches, los italianos del renacimiento o los españoles del Siglo de Oro.

Y ¿cómo será RTVE? Pues será una empresa que sea capaz de hacer tres cosas… Capaz de conectar a la gente entre sí creando una plaza pública de discusión donde RTVE tendrá que ir ofreciendo temas, historias, perspectivas, puntos de vista que mejoren nuestra vida en común. RTVE tendrá que ser también capaz de conectar unos contenidos con otros, de darles un sentido, una visión, una trascendencia, contar a través de ellos una historia, contar la historia de lo que es nuestro país, de nuestras aspiraciones como españoles, de nuestros sueños como europeos, de nuestras expectativas como humanos. Y RTVE tendrá también que ser capaz de conectarse y de conectar con otras realidades, con otras empresas con un ecosistema cada vez más amplio de creadores, de productores, de innovadores que están contribuyendo a la creación y producción de contenidos digitales.

Para ello, RTVE debe ser una empresa innovadora, que cree conocimiento, que arriesgue e imagine proyectos que permitan no solo crear contenidos, sino también sistemas de comunicación, valores y fines colectivos. RTVE será una empresa de conocimiento, una organización de aprendizaje en sí misma, una empresa inteligente, en definitiva.

RTVE será entonces una empresa renovada, cuyo valor estará por encima de sus productos y servicios, una marca y una reputación de prestigio tanto en España como en el mundo, un referente dentro y fuera de nuestras fronteras. RTVE será, pues, una empresa que se reinventa diariamente, que construye su futuro a partir de su propio esfuerzo y de su capacidad para ofrecer propuestas de valor a los ciudadanos españoles. En definitiva, RTVE será lo que entre todos queramos que sea.

Enrique Alejo, director general corporativo de RTVE.

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