Sánchez, en el túnel del tiempo

La corrupción de la historia está a la orden del día. Se blanquean las atrocidades de ETA y se tiene que asumir que los milicianos socialistas y comunistas que no pararon de cometer crímenes hasta que cruzaron la frontera catalana en marzo de 1939 eran seres angélicos luchadores por la democracia y la libertad. Ya es un hecho. La llamada Ley de Memoria Democrática proyectada es la vuelta al tiempo en que los españoles aparecían divididos en dos bandos irreconciliables.

Se ha elevado a los altares de la democracia a las 13 rosas que fueron fusiladas por un tribunal militar terminada la guerra. Cumplo con lo que dejó escrito una de ellas, Julia Conesa, modista de 20 años: «Que mi nombre no se borre en la historia». Dicho lo anterior, reivindico la memoria de las 15 azucenas ignoradas que murieron cruelmente martirizadas -incluyendo su violación- por haber consagrado su vida a amar a Dios y al prójimo. No formaban parte de ningún bando, a diferencia de las 13 rosas. Eran de mi tierra, Navarra, donde también se cometieron cientos o miles de fusilamientos mientras 40.000 voluntarios habían salido a luchar por Dios y por España. Las 15 azucenas eran mujeres navarras, que se unen a los casi 150 sacerdotes y religiosos también de Navarra, que ejercían su ministerio en el territorio controlado por el ejército rojo. Fueron martirizados y en la mayoría de los casos no se conoce donde fueron sus cuerpos arrojados o enterrados. A los que asesinaron a las 15 azucenas les dan carné de demócratas. Lo mismo que a los que mataron en la zona republicana a cerca de 8.000 sacerdotes, religiosos y religiosas por el mero hecho de serlo. Si en la guerra civil hubo algún delito contra la humanidad que pueda calificarse de genocidio éste está a la cabeza, pues los asesinos respondían a un plan organizado de exterminio de la Iglesia católica.

Sánchez, en el túnel del tiempoLos líderes de los asesinos querían implantar la dictadura del proletariado y el comunismo marxista-leninista. Lo demostraron en 1934 sublevándose contra el legítimo Gobierno de la República y provocando cientos de muertos. Por todo ello tienen sendas estatuas en la Castellana de Madrid Indalecio Prieto, diputado por Vizcaya, hombre fuerte del partido y Francisco Largo Caballero, secretario general que fue de la UGT y del PSOE. Todos ellos merecen ser honrados en el altar de la nueva historia, pero sus manos están manchadas de sangre. Es verdad que Prieto en 1942 se arrepintió de haberse alzado contra el Gobierno republicano. Y que al conocer la masacre de la cárcel Modelo de Madrid dijo que «la brutalidad de lo que aquí acaba de ocurrir significa, nada menos, que con esto hemos perdido la guerra». Pero el arrepentimiento llegaba demasiado tarde.

Dicho lo anterior paso a relatar lo que sentí 42 años después de la gran tragedia, en el salón de plenos del Senado aquel día 14 de octubre de 1977 en que se aprobó la Ley de Amnistía, uno de los pilares de la Transición a la democracia. Tenía entonces 34 años. Militaba en el Partido Social Demócrata Foral de Navarra Formábamos parte de la coalición de UCD. Obtuvimos un rotundo éxito electoral.

Fui elegido secretario segundo del Senado en la sesión constitutiva y me sentaba a la izquierda del vicepresidente segundo, Ramón Rubial, de 71 años de edad, presidente del PSOE desde 1976 hasta su muerte en 1999. Nos llevábamos 36 años de diferencia. En el momento de la aprobación de la ley vi cómo Rubial estaba visiblemente emocionado y tenía los ojos enrojecidos. Reconozco haberme contagiado de la emoción del momento. Nos hicimos muy amigos a lo largo de la legislatura constituyente. Había sido un luchador infatigable contra la dictadura permaneciendo en prisión veinte años. Le oí decir que «la revolución se hace desde el Boletín Oficial del Estado» y me repetía: «Hay que mirar adelante y olvidarnos del pasado».

La Ley de Amnistía fue fruto del espíritu de concordia que presidió la Transición. No fue tarea fácil conseguir que España se convirtiera en un país de ciudadanos libres e iguales, donde las diferencias políticas se confrontan en las Cortes y en el que la alternancia en el poder es un hecho normal. Es verdad que en los escaños de ambas Cámaras había un pequeño grupo de senadores que habían participado en la contienda y se habían combatido sañudamente En aquella ocasión algunos salieron de sus escaños para abrazarse con quienes hasta ese momento eran sus enemigos. La amnistía era un gesto de reconciliación. Pero la mayoría de los que componíamos las Cortes éramos meros espectadores pues no teníamos que reconciliarnos por nada ni por nadie y no odiábamos a nada ni a nadie.

Ahora hay quien desde el poder quiere resucitar las dos Españas y ha entrado en el túnel del tiempo para remover los odios que acabaron con la II República y fumigar la concordia nacional de 1976-1978 por ser un mero lavado de cara del franquismo, impuesta por el ejército, el gran capital y la Iglesia. Ocurre que a la salida del túnel el guerracivilista se encuentra con una sociedad que nada tiene que ver con la del 36 ,donde había grandes bolsas de pobreza sobre todo en el sur y una gran desigualdad. Han pasado 86 años y somos un país con una economía potente y un nivel de vida que nos sitúa entre los países más avanzados de la Unión Europea. Pretenden que el franquismo se prolongó hasta la llegada de los socialistas al poder en octubre de 1982 para deslegitimar lo hecho durante la Transición, sin darse cuenta de que según su teoría si lo anterior era ilegítimo, también lo era la llegada al poder de PSOE en virtud de elecciones transparentes convocadas conforme a lo dispuesto en la Constitución,

Todo esto es cosa de locos. La democracia en España se proclamó y el régimen franquista se derrumbó el día en que el pueblo español refrendó en diciembre de 1976 la Ley de la Reforma Política aprobada por las Cortes del régimen franquista y que suponía la implantación de un sistema democrático, con la creación de dos cámaras, Congreso y Senado, elegidas por sufragio universal. Asimismo, se reconocían todos los derechos fundamentales (libertad de expresión, manifestación, asociación, etc.). Las nuevas Cortes podrían elaborar una nueva Constitución plenamente democrática y derogar, como así lo hicieron, las Leyes fundamentales del régimen anterior. Además, las elecciones se realizarían conforme a una ley pactada con las fuerzas políticas de la oposición. La nueva Constitución instauraba como forma de gobierno la Monarquía parlamentaria en la persona del Rey Juan Carlos. El pueblo español podría haber rechazado el texto constitucional en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1977. No lo hizo. Con una participación del 67,11% del censo electoral, los votos afirmativos fueron el 88,54%. Voto en contra el 8 %. Ni el Estatuto de Guernica de 1979 ni los Estatutos catalanes han alcanzado ni de lejos los porcentajes obtenidos por la Ley para la Reforma Política y la Constitución.

Tan pronto como se refrendó la Carta Magna, se disolvieron las Cortes y se celebraron nuevas elecciones, donde UCD obtuvo 168 diputados. Recibió los ocho votos de Coalición Democrática, presidida por Manuel Fraga, que había votado a favor de la Constitución, cinco del Partido Socialista Andalucista y 1 del Partido Aragonés Regionalista y uno de Unión del Pueblo Navarro. Este Gobierno democrático se vio obligado a hacer frente a un golpe de Estado de elementos franquistas que el 23-F de 1981 secuestró al Congreso y al Gobierno. El Rey Juan Carlos, en solitario, salvó la democracia y los golpistas fueron detenidos al día siguiente, juzgados y condenados. De modo que para cuando en octubre de 1982 Felipe González llegó al poder, con una mayoría que rozaba los tres cuartos del Congreso, la democracia se hallaba plenamente consolidada. Decir otra cosa sería tanto como concluir que González ejercía el poder gracias a las normas del franquismo residual y por tanto también su elección tiene tacha de ilegalidad.

Jaime Ignacio del Burgo fue presidente de Navarra y es Académico correspondiente de las Reales Academias de la Historia, de Ciencias Morales y Políticas y de Jurisprudencia y Legislación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *