Se reducen los horizontes de política de China

En el último trimestre de 2011, cuando disminuyó más rápidamente el aumento de la inversión china, las inquietudes por un fuerte descenso económico se intensificaron, en particular debido al rechazo de las autoridades a emprender nuevas políticas expansivas. Sin embargo, para mayo de 2012, el gobierno había cambiado de parecer por lo que la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma aprobó 7 millones de yuanes (1.3 billones de dólares) en nuevos proyectos. Eso, aunado a los dos recortes subsiguientes de las tasas de interés que realizó el Banco Popular de China (BPC), garantizó el fin de la desaceleración económica en el tercer trimestre de 2012.

Así pues, el desempeño de la economía china ha mantenido el patrón cíclico familiar de las dos últimas décadas: un rápido crecimiento de la inversión, respaldado por políticas expansivas, ha impulsado la tasa de crecimiento económico. A eso sigue la inflación, y en consecuencia las políticas se endurecen y el crecimiento se desacelera. Sin embargo, la inflación sigue elevada o en aumento, por lo tanto, hay más endurecimiento. Finalmente la inflación disminuye, pero el crecimiento se desacelera más de lo deseado debido a la sobrecapacidad que resulta de la inversión excesiva en las primeras fases del ciclo. En esta etapa, las políticas vuelven a ser expansivas y el ciclo comienza nuevamente: dirigida por un aumento de la inversión, la economía repunta.

Así pues, la aceleración del crecimiento económico desde el tercer trimestre de 2012 no debería sorprender. Mientras el gobierno seguía teniendo margen de maniobra para ejercer políticas monetarias o fiscales expansivas, la reactivación económica era solo una cuestión de tiempo.

No hay razones para dudar que la economía china seguirá el viejo patrón de crecimiento en 2013. No obstante, los responsables chinos del diseño de políticas deberían tener dos cosas en mente. Primero, en el pasado, la estabilidad macroeconómica de corto plazo se logró a menudo a expensas del ajuste estructural y la asignación racional de recursos. Para lograr el crecimiento sostenido, se debe obtener un equilibrio entre los objetivos de corto plazo y los de largo plazo. Dicho equilibrio es el desafío más grande a que se enfrenta China.

Segundo, algunas vulnerabilidades financieras están integradas en la economía. A menos que se neutralicen en el tiempo, las sacudidas financieras pueden desviar el rumbo normal del crecimiento económico.

De acuerdo con informes preliminares, el crecimiento anual de la inversión en 2012 alcanzó aproximadamente un 14% –significativamente más elevado que la tasa de crecimiento del PIB, que aceleró en el cuarto trimestre como resultado de un fuerte repunte de la inversión en los sectores inmobiliario y de infraestructura. En 2013 se puede prever que, salvo trastornos importantes, un fuerte aumento de la inversión incrementará el PIB chino un 8% año tras año.

El momento de un inevitable retorno a políticas estrictas dependerá de la inflación global, especialmente en los precios de la vivienda. El problema es que la participación de la inversión en el PIB chino ya es de 50%, y se prevé que para 2013 el crecimiento de dos dígitos de la inversión provoque un mayor aumento de dicho porcentaje. Sencillamente un curso de crecimiento como ese no es sostenible.

Durante décadas, la oferta monetaria ha crecido significativamente, más rápido que la producción. En 2012, la tasa de crecimiento de la M2 era de alrededor de 14%, relativamente baja con respecto a los estándares históricos, aunque seguía siendo más alta que la tasa nominal de crecimiento del PIB. Como resultado de este rápido aumento crónico del dinero, en sentido amplio, el coeficiente M2/PIB de China ha rebasado el 180%, lo que lo convierte en el más elevado del mundo. Aunque es necesario estudiar más todas las implicaciones de este alto coeficiente para la estabilidad macroeconómica, sin duda implica una fragilidad financiera y un debilitamiento de la capacidad del BPC para controlar la liquidez global en la economía.

Además, aunque la relación entre deuda pública y PIB en China es oficialmente inferior a 20%, desde el principio de la crisis financiera global en 2008, su posición fiscal se ha deteriorado. Si se incluyen los pasivos contingentes del gobierno, la proporción de la deuda con el PIB puede ser de casi el 50%.

En este contexto, un acontecimiento inquietante es el rápido aumento de la deuda empresarial, que de acuerdo a varios estudios, ahora rebasa el 120% del PIB –mucho mayor que las tasas de apalancamiento de las empresas que no son del sector financiero en los principales países desarrollados. Aunque dicha situación no desencadena una crisis, reduce abruptamente el alcance del gobierno para usar políticas fiscales expansivas a fin de estimular la economía.

En 2011 y en la primera parte de 2012, se habló mucho de un estallido en el mercado inmobiliario chino, y de una reacción en cadena de impagos en redes de crédito clandestinas y programas gubernamentales financieros locales. En 2013 se habla, en cambio, del peligro de una nueva burbuja inmobiliaria y del colapso del sistema bancario en la sombra, que consiste principalmente en empresas de gestión de riqueza y sociedades fiduciarias.

De acuerdo con fuentes del mercado, los activos totales controlados por el sistema bancario en la sombra han aumentado exponencialmente desde 2009 y se calcularon en 14 billones de yuanes, o una tercera parte del PIB, durante el tercer trimestre de 2012. En un ambiente de crecimiento desacelerado, la rentabilidad corporativa, que es la base de los rendimientos de la canasta de activos del sistema bancario en la sombra, está baja y decreciendo. ¿De dónde vienen entonces los altos rendimientos de los productos financieros ofrecidos por el sistema bancario en la sombra?

Si el sistema bancario en la sombra colapsa, las consecuencias para el sistema financiero serán mucho más serias que los problemas causados por las redes clandestinas de crédito y los programas gubernamentales financieros locales, de que se habló tanto en 2012. Así pues, no es sorprendente que un banquero influyente, que se considera como un posible sucesor del Gobernador del Banco Central Chino, Zhou Xiaochuan, ha advertido de la posibilidad de una “crisis de hipotecas de alto riesgo estilo chino”.

Por ahora, la economía china, una vez que recibió su dosis cíclica de estímulos, debería estar bien. Sin embargo, para finales de año, los costos del ajuste estructural necesario para desviar el modelo de crecimiento chino de la demanda de inversión podrían incrementarse más.

Yu Yongding was President of the China Society of World Economics and Director of the Institute of World Economics and Politics at the Chinese Academy of Social Sciences. He has also served as a member of the Monetary Policy Committee of the People’s Bank of China, and as a member of the National Advisory Committee of China’s 11th Five-Year Plan. Traducción de Kena Nequiz.

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