Situación actual y perspectivas de desarrollo del mundo rural en España

Por Carlos Tió Saralegui. Catedrático de Economía Agraria y Director del Departamento de Economía y Ciencias Sociales Agrarias de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 05/04/06):

La necesidad de disponer de una estrategia específica de desarrollo rural se planteó en la Unión Europea a partir de 1985 ante la imposibilidad de sostener la tradicional PAC. La decisión de incorporar la agricultura a la dinámica liberalizadora del GATT/OMC era incompatible con la política agraria tradicional. Se hizo necesario diseñar una nueva política rural que paliase los efectos perversos de dicho proceso de reforma. Simultáneamente fue cobrando relevancia la estrategia europea de conservación del medio natural y la protección del medio ambiente, en general, con especificidades en los diversos tipos de espacios rurales. La nueva Estrategia Territorial Europea (ETE) ha vinculado el desarrollo rural y regional según el tamaño y la dinámica económica de las ciudades dominantes en cada tipo de espacios rurales, de modo que se enfrenta a problemáticas muy distintas entre zonas de preeminencia agraria y zonas con fuerte diversificación económica. Tomando en cuenta estas consideraciones, este documento de trabajo propone más de medio centenar de recomendaciones prácticas para el desarrollo rural español, principalmente:

  • La consolidación de un complejo agrario y alimentario competitivo mediante estrategias privadas y de carácter empresarial que requieran el apoyo público, principalmente en el establecimiento de unas normas de comercio exterior que garanticen la igualdad frente a la competencia y eviten discriminaciones. Estas estrategias pueden generar externalidades negativas de carácter medioambiental que deben ser vigiladas y corregidas de acuerdo a un modelo de desarrollo sostenible y en un escenario de competitividad internacional.
  • El desarrollo de programas de ayudas públicas reservados para actuaciones en los extensos espacios rurales que tengan serias dificultades para mantener una rentabilidad empresarial mínima.
  • La adopción del sistema de “aplicación regional” que permita una territorialización de las ayudas de una forma selectiva a las zonas más frágiles medioambientalmente o más marginales económicamente.
  • La adopción de modelos empresariales viables que tengan en cuenta la vulnerabilidad de determinadas zonas, especialmente los secanos cerealistas del interior peninsular. Se tendrá en cuenta la nueva dinámica económica, y se reservarán estos modelos para zonas concretas en el marco de actuaciones rurales de amplio contenido.
  • El aprovechamiento de los recursos endógenos desde la iniciativa local y regional, los cuales, en el medio rural, constituyen la riqueza natural, histórica y cultural. Estas actuaciones deben ser programadas en sentido ascendente. Sólo la conservación del patrimonio natural, histórico y cultural más relevante puede requerir iniciativa nacional o autonómica, independientemente de su puesta en valor económico.

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