Sobre la abstención en el referéndum

Por Francesc Pallarés, catedrático de Ciencia Política, Universitat Pompeu Fabra (LA VANGUARDIA, 26/06/06):

Uno de los temas más comentados de los resultados del referéndum ha sido el nivel de abstención (50%). Para situarlo, hay que ver la amplia gama de niveles de participación en otros referendos. Cierto es que cada caso hay que interpretarlo en la pauta más o menos participativa de cada país, pero en todos ellos la participación en los referendos es inferior a la de las elecciones del correspondiente nivel territorial de Gobierno. Solicitando la confianza del lector para no entrar en una farragosa lista de datos, se puede ver la relatividad del nivel, al tiempo que son referente sobre el juego de algunos de los factores que influyen en la participación/ abstención. A veces estos factores pueden incentivar en una misma dirección potenciando mutuamente sus efectos, o a veces se contraponen neutralizándose.

En todo caso configuran los impulsos que nos llegan del exterior,siendo la particular manera de ver las cosas de cada individuo (valores, ideas…) la que acaba otorgando más o menos importancia a estos factores. Veamos.

La competitividad: las situaciones de gran equilibrio de fuerzas entre las opciones generan más incentivos a la participación (casos de Quebec, Dinamarca, Suecia y el de la OTAN en España) que aquellas en las que se prevé de antemano un resultado claramente favorable a alguna de las opciones.

El tema objeto: Las consultas en relación con decisiones políticas cuyo resultado se percibe como trascendente y de impacto directo (la soberanía en Quebec, el euro en Dinamarca y Suecia) generan más incentivos a la movilización que cuando se trata de consultas sobre un texto normativo amplio y general (Constitución, Estatuto…).

La forma de plantearse el conflicto: Hay referendos en que las posiciones de los partidos no se corresponden con los que sería de esperar en función de los ejes de conflicto habituales. Ello crea desorientación en electores acostumbrados a percibir la política y tomar decisiones en clave de los grandes planteamientos y liderazgos partidistas y/ o ideológicos. Esta falta de congruencia crea presiones cruzadas en los electores y pueden llevar a la parálisis, a la abstención. A veces la ruptura de los alineamientos puede afectar a todos los partidos (un tema muy nuevo, por ejemplo, tiende a crear estas situaciones).

Pero a veces afecta especialmente a alguno (s) en particular y en tal caso el electorado del partido (s) que se ha movido y su potencial área de influencia es el sector más afectado (aunque también en este caso otros factores pueden empujar hacia la movilización: partidismo; sentido de deber cívico). El referéndum del Estatut ofrece un buen ejemplo

El nivel territorial de gobierno: En los países democráticos la participación en las elecciones generales es mayor que en locales, regionales, europeas. Es decir, un sector de electores, normalmente con escaso interés por la política, otorgan sólo importancia suficiente a las decisiones a nivel general del Estado.

En Catalunya estas diferencias son importantes y en las elecciones autonómicas y municipales son claramente superiores en la corona metropolitana – donde hay un mayor porcentaje de catalanes con raíces culturales no autóctonas, clase trabajadora y votantes de izquierdas- que en el resto del territorio. A menudo se ha presentado este fenómeno como una especificidad catalana que mostraría debilidades de integración política en sectores de nuestra sociedad con raíces culturales no autóctonas debido a los planteamientos catalanistas de los partidos y/ o de las instituciones. Pero ni es un fenómeno exclusivo del nivel autonómico, ni es específicamente catalán, sino general de todas las zonas metropolitanas industriales a nivel comparado. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, la diferencia de participación entre elecciones generales y autonómicas es casi tan elevada como en Catalunya y sus pautas social-territoriales son del mismo tipo. Además, los datos de comportamiento individual (por encuestas) han venido mostrando repetida y claramente que en Catalunya el incremento de la abstención en las elecciones autonómicas respecto de las generales se basa tanto en ciudadanos de raíz autóctona como no-autóctona, en proporciones bastante parecidas (pero no iguales) a la composición del censo electoral. Esta es, de largo, la característica principal. En este marco es donde debe situarse el hecho cierto que entre los que se desmovilizan en las autonómicas, la proporción de ciudadanos de raíz no autóctona es algo superior a la que proporcionalmente le correspondería. Pero se trata de una característica claramente secundaria.

Como conclusión. Independientemente de otras consideraciones en las que no puedo entrar aquí, puede decirse que el nivel de participación en el referéndum se sitúa en los parámetros de la normalidad, dado el objeto de la consulta, la forma como se ha planteado el conflicto y el ámbito territorial afectado. Por otra parte, la reflexión sobre el nivel de abstención en general, y más específicamente sobre el diferencial de participación comentado, debe ubicarse en el marco de pautas de relación con la política que son generales a nuestras sociedades.