Solidaridad Renovada

Acabamos de celebrar en Cádiz, ciudad iberoamericana por excelencia, la XXII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Gracias al compromiso de la Corona, el Gobierno español y la Alcaldía de Cádiz, ha sido un modelo de organización, hospitalidad y excelencia, y hemos empezado a responder a dos preguntas básicas:

¿Qué pueden y deben esperar de una renovada cooperación iberoamericana España y Portugal, que atraviesan una fase de crisis económica y social?

¿Qué pueden y deben esperar de una renovada cooperación iberoamericana los países latinoamericanos de nuestra Comunidad para contribuir a dinamizar los objetivos económicos y sociales de sus respectivos modelos de desarrollo?

El elevado nivel de participación de los mandatarios iberoamericanos, la entidad de los foros iberoamericanos celebrados en torno a la Cumbre (Parlamentario, Empresarial, Cívico, de Gobiernos Locales) y de los resultados obtenidos permite afirmar, quizá con mayor intensidad que en otras épocas, la existencia de un espacio iberoamericano que integra, cohesiona y proyecta hacia el futuro a nuestras sociedades.

Se trata de crear un día a día mejor para la gente, una cooperación centrada en las personas. Se trata de crear lazos que den estabilidad a los países y que ayuden a garantizar el futuro de varias generaciones. Se trata, en definitiva, de creer en nuestras posibilidades, las de una región llena de oportunidades.

La construcción de estas nuevas y más equilibradas relaciones debe conducir a un proceso de crecimiento y desarrollo sostenible conjunto, orientado hacia el bienestar, que erradique la grave inequidad y la pobreza de nuestra región, para lo que apelamos, entre otros elementos esenciales, al valor estratégico de la educación, junto con la cultura y la innovación, como factor que hará posible la inclusión social y el crecimiento económico. Ello es aún más significativo en una economía global donde las tecnologías de la información y de la comunicación hacen del conocimiento un activo imprescindible.

Iberoamérica ha realizado en los últimos años un importante esfuerzo a favor de la educación. Lo demuestran datos relevantes como la importante disminución del analfabetismo, la educación básica que ya ofrece cobertura a casi todos los niños y niñas y el hecho, que considero relevante, de que el porcentaje del PIB destinado a educación superó, por fin, el promedio mundial. Pero como demuestran diferentes evaluaciones internacionales de calidad de la educación, los logros alcanzados son insuficientes.

No sólo hay que invertir más, hay que hacerlo mejor, priorizando inversiones que generan beneficios directos a los alumnos, los profesores y las escuelas. Es importante la universalización de una educación infantil de calidad por su gran valor preventivo y compensatorio; la extensión y cualificación de la educación técnico-profesional, asegurando la participación de las empresas a favor del empleo y del desarrollo; y el fomento de la cultura de la evaluación de la educación. Debemos prestar especial atención a las TIC, a la formación de los docentes y a la educación permanente.

Como afirman el BID y la CEPAL, pocos esfuerzos en políticas públicas importan más que capacitar a las nuevas generaciones, darles herramientas para desempeñarse en el mercado laboral y aprovechar las oportunidades que les brinda una economía más moderna y diversa, como es ya la iberoamericana, en un escenario de creciente globalización. En la pasada Cumbre ha quedado claro que la educación es un bien preferente que merece el máximo apoyo, pues genera beneficios particulares y colectivos superiores y más duraderos de los que a veces las personas y las comunidades pueden percibir.

Hemos adoptado, entre otras materias, acuerdos que subrayan la importancia de la cultura y de la educación como factores de inclusión, cohesión social y desarrollo sostenible, y que profundiza en políticas educativas intersectoriales con equidad e inclusión, que disminuyan desigualdades en acceso y calidad en todos los niveles educativos.

En la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata se destacaron los trabajos de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y se aprobaron las Metas 2021 que representan un esfuerzo concertado por todos los países iberoamericanos y todos los sectores de la sociedad.

Por ello, son importantes iniciativas como la XXVII Semana de la Educación de la Fundación Santillana. En dicho Foro vamos a tener la oportunidad de intercambiar ideas y experiencias con entidades y expertos de nuestra región en torno a un tema crucial en estos momentos: la relación entre educación, crecimiento y desarrollo en la región iberoamericana.

Es un momento propicio para renovar nuestras relaciones, respetando nuestra diversidad, valorando las grandes posibilidades de nuestros mercados internos y regionales, y proyectándonos con mayor intensidad en un ámbito internacional que precisa de aportes positivos en el complejo mundo de la globalización.

En esa perspectiva, la educación de calidad aparece como un elemento esencial de nuestra identidad, de nuestra renovada solidaridad y de nuestro futuro.

Enrique V. Iglesias es el Secretario General Iberoamericano.

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