Susana Díaz: una apuesta por la esperanza

Susana Díaz es una mujer con una innegable capacidad para construir progreso, para hacer que las políticas progresistas sean las garantes de la dignidad entre ciudadanos y, fundamentalmente, es una mujer que hace un uso fraterno del lenguaje, que no se empeña en contar militantes sino que quiere que los militantes cuenten.

Yo votaré a Susana Díaz como secretaria general del PSOE en las próximas primarias socialistas; lo haré con ilusión y decididamente, no desde la trinchera ni desde el deshoje de la margarita, sino desde un lugar bien distinto: el de la esperanza y el deseo de hacer un partido más fraternal, donde los insultos entre compañeros sean solo un mal recuerdo del pasado, donde las ganas de ganar elecciones se impongan a las ganas de ganar congresos.

Quien conozca a Susana sabe bien de su estilo de hacer política, de su cercanía, de su profunda vocación de servicio público; quien conozca al PSOE sabe también lo necesitado que está de esas cualidades. Los socialistas necesitamos que nos dirija una persona que entienda que los proyectos colectivos son más atractivos que los proyectos personales, que sumar es más interesante que restar, alguien que ponga en valor la palabra compañero y que sepa coaligar todas las voluntades dispuestas a hacer del PSOE un partido de mayorías.

Los socialistas hemos sido siempre el estandarte de la igualdad en España, hemos llevado a este país siempre a dar lo mejor de sí mismo; también por eso votaré a Susana: va siendo hora de romper el techo de cristal de una vez por todas. No votaré a Susana por el simple hecho de ser mujer, votaré a Susana por ser una candidata decididamente feminista, una candidata que nos habla del empoderamiento real y efectivo de la mujer. Votaré a Susana porque no quiero que el techo de cristal sea un hecho literario, más bien quiero pasar a la pragmática, romper el techo de cristal es que una mujer llegue al máximo de sus posibilidades, es no coartar su voz ni su discurso en ningún espacio público.

Los socialistas tenemos la oportunidad de elegir a la próxima persona que queremos que nos dirija, y lo haremos mediante el voto directo, secreto y en urna de todos los militantes. En el 38º Congreso del PSOE defendí de un modo proactivo las primarias en el seno de mi partido, hice enmiendas y defendí con convicción esa posición política. Y no me he movido de esa posición, al igual que Susana Díaz, a la que también vi defender las primarias como método para elegir al secretario general. Hace ya cinco años de esto, y ni Susana, ni yo, ni muchos más militantes hemos cambiado nuestra postura; hace cinco años y ahora decimos y defendemos que los liderazgos colectivos se construyen colectivamente.

Susana conoce perfectamente el PSOE, y también conoce muy bien qué significa la responsabilidad de gobernar a millones de ciudadanos y de dirigir un partido grande y bien armado como el PSOE de Andalucía. Susana me transmite seguridad y confianza, y sobre todo algo de lo que hemos estado carentes en los últimos años: Susana me transmite ganas de ganar.

Empezaba a estar cansado de querer ser la primera fuerza de la izquierda o de conformarme con que Podemos no nos sobrepasara. Susana está en Andalucía a 10 puntos del PP y a 20 de Podemos. Yo no quiero ganarle a las encuestas, quiero ganarle al Partido Popular para así poder implementar políticas progresistas y reformistas en España.

Lo que elegimos los socialistas el próximo mes de mayo es, además de a la persona que queremos que nos dirija en los próximos años, un modo de entender la política, un modo de gestionar el partido y una impronta ante la adversidad. Yo votaré por Susana Díaz porque quiero un PSOE más fraternal, más unido, con mayor capacidad transformadora; un PSOE que no se conforme con gestionar los restos del naufragio, sino que más bien apueste por un discurso de mayorías. Votaré a Susana Díaz porque defiendo la alegría, la ilusión y el compromiso como forma de hacer política, porque quiero mujeres sin tutelas al frente de los partidos y gobiernos; votaré a Susana porque apuesto por la esperanza.

Mariano Beltrán es miembro del PSOE en la Región de Murcia.

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