Tratado de Badajoz. 750 años después

Durante el siglo XIII los reinos de Portugal y de Castilla y León se esfuerzan en recuperar el control de sus territorios, que, desde hacía cinco siglos, se encontraba bajo poder musulmán. El Rey de Portugal Alfonso III «O Bolonhês» estaba casado con Beatriz, hija del Rey de Castilla y León Alfonso X «el Sabio», pero esos vínculos no impedían los conflictos en los territorios recuperados hacia el sur, con frecuentes pleitos y disputas en el indefinido espacio fronterizo entre ambos reinos. Por ello, el 16 de febrero de 1267, hoy hace 750 años, los dos reyes se reúnen en la ciudad de Badajoz y acuerdan formalizar el llamado Tratado de Badajoz, por el que definen la frontera entre los dos reinos, «así como entra el río Caya en el Guadiana y el Guadiana se va por el mar». Este documento se constituye en el acta fundacional de una de las fronteras más antiguas de Europa, con consecuencias directas en la configuración moderna que hoy conocemos de España y Portugal.

Esta frontera ha pasado por muchas etapas. En algunas ha florecido el espíritu que se prometieron los dos reyes fundadores de «ser buenos amigos, amarse y ayudarse bien y lealmente», e incluso «que el pan, el vino y otras mercancías corran de Reino a Reino», pero en otras la raya ha pasado de ser imaginaria a ser real mediante castillos, baluartes, murallas o alambradas, empeñados en impedir el tránsito de las personas, las mercancías, las ideas o la cultura.

Cada uno de los países terminaba en la frontera y parecía que no había nada más detrás de la raya que justificase una inversión, una infraestructura. Además, los tiempos de conflicto nos dejaron como herencia un área fronteriza con muchos déficits de desarrollo, tal vez el más importante el de las comunicaciones, condenando a un amplio territorio entre España y Portugal a no poder competir en igualdad de condiciones.

España y Portugal están en deuda con quienes se sacrificaron en la frontera para defender sus respectivos territorios, por las ciudades que fueron convertidas en guardianes de la raya y por quienes aportaron paz y estabilidad a otras zonas de esos países que les permitió avanzar más, a costa de su propio retroceso. No deberíamos por ello tener que mendigar en ambos países conexiones modernas de trenes de alta velocidad o autovías que también nos den oportunidades a quienes habitamos el área fronteriza.

Desde la entrada de España y Portugal en la Unión Europea en 1986 se inició una nueva fase en la que han primado conceptos como acercamiento, relaciones o libre circulación sobre otros como barreras, impedimentos o restricciones. Hoy en día, para un ciudadano de Badajoz, su territorio natural es indistintamente un lado u otro de la frontera, como así lo es para los ciudadanos portugueses que viven junto a la raya.

Como consecuencia, Badajoz, junto con las portuguesas Elvas y Campo Maior, impulsan la creación de una Eurociudad que dé continuidad a los deseos expresados hace 750 años de ser buenos amigos y ayudarse, añadiendo a ello la búsqueda conjunta de soluciones a sus problemas o convirtiendo en destinos turísticos y culturales las fortalezas que durante tanto tiempo sirvieron para separarnos.

Vivimos en la actualidad un intenso debate sobre las fronteras y las consecuencias que las mismas introducen en un mundo globalizado que cambia las reglas del juego. Ser una de las fronteras más antiguas del mundo, haber surgido en un clima de concordia y estar empeñados en recuperarlo convierten a la frontera entre Portugal y España en un ejemplo para todo el mundo.

Hace setecientos cincuenta años, dos personas que ostentaban las coronas y la máxima representación de sus respectivos reinos, Portugal y España, tuvieron esa visión de cercanía, de cooperación y de buena voluntad ibérica. Hoy, desde la raya, nos esforzamos en recuperar su espíritu y celebramos las decisiones que tomaron.

Hecha la carta en Badajoz, setecientos cincuenta años después de que dos Reyes que se amaban y se ayudaron lealmente escribieran la suya.

Francisco Javier Fragoso, alcalde de Badajoz.

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