Trucos terroristas de teatro

Caroline Glick es periodista por la Universidad de Columbia y editor jefe en funciones de The Jerusalem Post. Tras finalizar sus estudios, ingresó en el ejército y alcanzó una consejería en las negociaciones de Oslo junto al ex primer ministro Rabin. Tras abandonar la esfera política, Glick pasó al periodismo con una columna semanal de portada en el diario. Durante el reciente conflicto de Irak, fue la periodista empotrada del medio, estando en el primer escuadrón americano que entró en Bagdad y siendo la primera mujer en poner el pie en la capital durante el conflicto (GEES, 05/09/06):

¿Qué es lo que estamos viendo al contemplar los sucesos de Oriente Medio en las pantallas de nuestros televisores? ¿Son noticias o es una obra de teatro terrorista?

Observemos dos acontecimientos mediáticos que tenían lugar el domingo en Gaza. La tarde del domingo, los rehenes liberados y periodistas de Fox News Steven Centanni y Olaf Wiig hablaban ante las cámaras. El hecho de su liberación y sus declaraciones fueron difundidas por más de 1000 organizaciones de noticias en todo el mundo.

En la conferencia de prensa, Centanni y Wiig, que fueron obligados por sus captores palestinos a convertirse al Islam, elogiaron a los palestinos. Centanni decía, “Sólo espero que esto nunca impida a un sólo periodista venir a Gaza por miedo a cubrir esta noticia, porque el pueblo palestino es un pueblo muy hermoso, benevolente y altruista del que el mundo necesita saber más“. Wiig elogió de igual manera a los palestinos.

Mientras que sus declaraciones fueron extensamente cubiertas, nadie pareció pensar que el hecho de que sus primeras declaraciones post-liberación fueran realizadas en un acto propagandístico patrocinado por la Autoridad Palestina en Gaza fuera significativo. Nadie observó que los hombres estaban flanqueados por “fuerzas de seguridad” palestinas, y que estaban justo al lado del líder terrorista de Hamas y Primer Ministro de la Autoridad Palestina Ismail Haniyeh.

No se hizo ninguna mención al hecho de que los dos fueron secuestrados inicialmente por exactamente esos “funcionarios de seguridad” de la AP, o a que Haniyeh es uno de los líderes de una de las organizaciones jihadistas más fanáticas del mundo, una organización que la mayoría de los “hermosos, benevolentes y altruistas” palestinos llevaron al poder el pasado enero.

Es decir, no se hizo ninguna mención al hecho de que hasta que los dos hombres no salieron de Gaza, seguían siendo cautivos. Nadie preguntó si se les había dado a elegir entre celebrar o no la conferencia de prensa en Gaza. Y ahora que han hablado, no hay duda de que una segunda conferencia de prensa de los dos hombres, en Israel o en Estados Unidos, donde nadie les obligará a convertirse al judaísmo o al cristianismo o amenazará con matarlos, atraerá mucho menos interés mediático. Tras su conferencia de prensa, los dos hombres se convertían en noticia pasada.

Convenientemente, el mismo día en que la AP liberaba a los dos hombres a los que sus propias fuerzas habían secuestrado, Reuters informaba de que el ejército había disparado un misil contra su vehículo de prensa y herido a dos cámaras – uno de Reuters y otro de la cadena iraní World TV – mientras se encontraban de camino a una batalla que tenía lugar entre fuerzas del ejército y terroristas palestinos. Reuters, que exige una investigación independiente del ataque, retrata a su cámara Fadel Shana como un héroe atormentado que haría lo que fuera para llevar la verdad al mundo.

Pero no está claro porqué debe alguien creer a Shana o a Reuters. Shana decía a Reuters que mientras conducía a la escena de la batalla, “de pronto vi fuego y las puertas del jeep salieron volando“. Afirma haber resultado herido por la metralla en su mano y pierna. Son heridas menores para alguien cuyo vehículo acaba de ser alcanzado por un misil.

Pero es que además, las fotografías tomadas de su vehículo tras el presunto ataque del misil no dan ninguna indicación de que al coche le alcanzase algo. Hay un desgaste en el hecho. El capó está abollado. Pero nada parece haber sido quemado. Los coches alcanzados por misiles no tienen el aspecto de acabar de sufrir un accidente complicado. Los coches alcanzados por misiles son destruidos.

Pero es que el cristal del parabrisas y las ventanillas del vehículo de Shana ni siquiera se han roto. En las fotografías de Shana tomadas de camino al hospital de Gaza, está tumbado en una camilla, ojos cerrados y brazo extendido como una copia total de la Piedad. No se aprecia de manera visible, aunque hay algunas manchas de sangre en su camisa, pero su camiseta está impecablemente blanca.

Yo no vi las fotografías de la cobertura mediática del presunto ataque del ejército en Reuters o de los cámaras iraníes. Las vi en la página web Powerlineblog. Yo no vi ninguna cuestión planteada por parte de los medios israelíes o de los medios internacionales acerca de la veracidad del relato de Shana, que por supuesto, proporciona un oportuno contrapeso a la noticia de los rehenes Centanni-Wiig.

Como es el caso en la guerra de los palestinos contra Israel, uno de los aspectos más notables de la última campaña de Hezbolá contra Israel ha sido la colaboración activa de las organizaciones de noticias y ONGs internacionales en la guerra de información de Hezbolá contra Israel. Al igual que sus estados patrocinadores criminales, grupos sub-nacionales como Hezbolá, Fatah o Hamas ven las operaciones informativas como parte integral de su guerra para la aniquilación de Israel y la derrota de Occidente. Y sus operaciones de información son más avanzadas que nada que haya visto el mundo hasta la fecha. Mientras, va quedando claro cada día que pasa que han corrompido con éxito tanto a los medios del mundo como a la comunidad de ONGs que presuntamente operan de manera neutral en zonas de guerra.

No es coincidencia que viera las fotografías del vehículo de Reuters en Powerline y no en la cobertura mediática del presunto ataque. Tanto los medios globales como la comunidad de ONG rechazan escrutarse de manera tajante. Mientras los gobiernos democráticos y sus ejércitos han demostrado ser incapaces de tratar con el fenómeno (en parte porque intentan ganarse el favor de los medios y la comunidad internacional de ONGs), la blogosfera se ha adjudicado el papel de vigilante de los medios

Los Bloggers se han convertido en un componente crítico de la defensa del mundo libre en la guerra actual. Durante la campaña de Hezbolá en el Líbano, los bloggers escrutaron la cobertura de la guerra de un modo que nunca se ha hecho antes. Su trabajo ha expuesto los sucios secretos de Oriente Medio que los medios han escondido durante muchos años: los medios globales y la comunidad internacional de ONGs, que profesan ser observadores neutrales, colaboran realmente con organizaciones terroristas.

La blogosfera, y particularmente Little Green Footballs, Powerline, Zombietime, Michelle Malkin, o EU Referendum, han expuesto incansablemente la escenificación sistemática de las noticias, la invención de ataques contra empleados humanitarios, y la manipulación de fotografías por parte de Hezbolá con la asistencia activa de organizaciones internacionales y medios globales.

El Comité Internacional de Cruz Roja, que posee estatus internacional como organización protegida, es particularmente culpable. La blogosofera – y específicamente EU Referendum y Zombietime – han demostrado que los empleados de Cruz Roja en Tyro y Kana inventaron de la nada el cuento de un ataque aéreo israelí contra ambulancias de Cruz Roja en Kana el 23 de julio. En un informe exhaustivamente documentado, “Cómo legitimaron los medios una invención anti-Israel y cambiaron el curso de una guerra”, Zombietime demostró que los empleados de Cruz Roja cogieron una ambulancia vieja y oxidada y alegaron que el ejército la había atacado con un misil que la atravesó de parte aparte en el centro de la cruz roja del techo de la ambulancia.

La alegación de Cruz Roja fue difundida como hecho por organizaciones de noticias están “fiables” como Associated Press, Time, la BBC, ITV, el New York Times, el Guardian, The Age, MSNBC, el Los Angeles Times o el Boston Globe. Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch difundieron relatos del ataque como prueba de “los crímenes de guerra” israelíes en el Líbano.

Zombietime demostró con claridad a partir del simple escrutinio de las fotografías tomadas de la ambulancia que el agujero en la cruz no era el resultado de un ataque con misiles, sino el trabajo del chapista de la ambulancia. Era el hueco de una luna. Las marcas de desgaste en el tejado eran el producto de la edad y la negligencia. No había habido ningún incendio en la ambulancia. No hubo ataque. Fue una invención total, creada por empleados de Cruz Roja que disfrutan de su estatus de protegidos por una organización que ha jurado su estatus neutral en esta y en otras guerras.

Una semana más tarde, como informa EU Referendum en una investigación igualmente detallada del tan condenado bombardeo de las fuerzas aéreas de Kana el 30 de julio (que en realidad tuvo lugar una milla al norte de Kana, en la idea de Juraybah), los empleados humanitarios de Cruz Roja participaron activamente en la escenificación de un acto mediático preparado en el que cadáveres de niños eran mostrados frente a un grupos de cámaras que esperaban horas y horas.

En lugar de exigir que el ICRC diera cuenta de la clara violación de su compromiso vinculante con la neutralidad, y en lugar de criticar a la Cruz Roja libanesa por su colaboración activa con Hezbolá, los medios internacionales atacaron a los bloggers. Son barridos como “partidarios de Israel” y “extremistas de derechas”. El objetivo de estos barridos es convencer a los ciudadanos “de pensamiento de derechas” que no tienen nada que hacer frente a estos campeones de la verdad y la decencia humana.

Con cada día que pasa, los gobiernos, los aparatos legales formales e informales, y los medios de las sociedades libres demuestran ser cada vez menos capaces de hacer frente a operaciones de información conducidas en contra de sus sociedades por fuerzas subversivas que buscan su destrucción.

Con cada día que pasa queda más claro que la responsabilidad de proteger a nuestras naciones y sociedades de la desintegración interna ha pasado a las manos de los particulares, trabajando en solitario a menudo, que rechazan aceptar la degradación de sus sociedades y que por tanto luchan con herramientas innovadoras de libertad con el fin de proteger nuestro estilo de vida. La lectura habitual simplemente de un puñado de bloggers nos descubrió la corrupción de nuestros medios y de la red global de ONGs en la que hemos llegado a confiar para que nos diga la verdad “objetiva”.

Aplaudir a los bloggers y unirse a ellos a la hora de rechazar permitir que estas instituciones corruptas eclipsen nuestro compromiso con la libertad depende de todos los ciudadanos del mundo libre que valoran nuestra libertad para reconocer esta corrupción.