Ucrania se reconstruirá para mejor

Pasados ya 100 días de intenso combate, cuesta ponerse a pensar en la reconstrucción de Ucrania mientras siguen lloviendo bombas rusas sobre civiles inocentes. Pero es precisamente en tiempos de crisis y desastre que debemos plantearnos el futuro. Es fundamental que las potencias occidentales líderes desempeñen un papel central para apoyar la reconstrucción del país.

Para ello, hace poco la Comisión Europea propuso la creación de un mecanismo para «Reconstruir Ucrania» y canalizar subsidios y préstamos hacia ese país. Pero para satisfacer la gran necesidad de financiamiento ucraniana la Unión Europea tendrá que buscar nuevas fuentes de fondos (que debieran incluir a las reservas de divisas congeladas del banco central ruso, al igual que a los fondos confiscados a las empresas estatales y los activos embargados a los oligarcas sancionados de ese país).

Los especialistas en reconstrucción recomiendan considerar las tareas de reconstrucción como si fueran consecuencia de un desastre natural, como un terremoto o una inundación. En la fase inicial del triaje para la respuesta, el gobierno debe detener la hemorragia (como lo está haciendo Ucrania). Eso implica combatir a los invasores rusos y echarlos del país, incluso de la región ocupada en Dombás y de Crimea.

Cada vez resulta más claro que los defensores de Ucrania —sean de las fuerzas de defensa territorial o los propios militares— tienen el coraje, la determinación y fortaleza moral como para ganar la guerra. Desafortunadamente, hasta el momento Ucrania no recibió suficiente asistencia militar ni ayuda humanitaria como para inclinar decisivamente la balanza a su favor. La UE anunció su plan de reconstrucción el mismo día en que evacuaron a 1000 combatientes ucranianos de la acerera Azovstal en Mariúpol, un centro económico fundamental para la producción de metales en el país, después de haberla defendido durante 80 días.

Desde que Rusia lanzó su brutal invasión el 24 de febrero, Ucrania estuvo combatiendo en la vanguardia europea con una mano atada a la espalda. Muchos de sus aliados hicieron grandes declaraciones de apoyo y condenaron a Rusia, pero no le enviaron las armas que necesita (o se mostraron imperdonablemente lentos). Los ucranianos luchan por Europa: defienden los valores del continente y mantienen a raya a una Rusia imperialista. Desafortunadamente, muchos estados europeos actúan como si su propia seguridad no estuviera también en juego.

Aun cuando los ucranianos siguen combatiendo a los invasores, quienes están en zonas ya liberadas —como los pueblos y aldeas al norte de Kiev— ya comenzaron a reconstruir sus hogares y sus vidas. Pero no pueden hacerlo solos.

Agradecemos los 4100 millones de euros (4400 millones de dólares) de ayuda de la UE hasta la fecha, y los 9000 millones de euros de asistencia macrofinanciera que propuso recientemente la Comisión, pero esta guerra le cuesta a Ucrania cientos de millones de dólares por día. La UE estima que para cuando haya finalizado el conflicto, tan solo el costo de reparación de la infraestructura física podría ser de al menos 100 000 millones de euros.

Cuando Ucrania vuelva a ser libre, tendrá que reconstruir sus nodos industriales, puertos y ciudades. El país necesitará un paquete de estímulo de posguerra similar al Plan Marshall que le proporcione una inyección inmediata de efectivo para poner en marcha su economía, además de puestos de trabajo para los ucranianos y contratos para las empresas europeas, estadounidenses y canadienses. Pero los ucranianos no van simplemente a reconstruir lo que destruyeron los rusos, sino que crearán una situación mejor a la anterior.

Nuestra victoria final en esta guerra nos dará la oportunidad de convertir un momento desastroso de la historia del país en una visión épica de una Ucrania libre, moderna y europea. Con su lucha en esta guerra, Ucrania demostró que será un miembro fuerte y confiable de la UE y la OTAN. Cuando los ucranianos reconstruyan su país, lo harán de manera tal que se alinee con el proyecto europeo, Ucrania se convertirá en un ejemplo duradero de una sociedad tolerante y abierta, un país comprometido con la defensa de su pueblo y sus valores.

Además, la reconstrucción ucraniana se guiará por una visión de sostenibilidad ambiental. Parte del futuro europeo del país implicará poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles rusos (Ucrania ya comenzó a integrar su red eléctrica con la europea). A medida que la reconstrucción tome impulso, los responsables de las políticas planean integrar la infraestructura energética del país con las redes europeas, diversificar sus importaciones e impulsar el uso de las energías renovables. De hecho, Ucrania se convertirá en un centro neurálgico para las energías limpias, completamente en línea con el espíritu del Pacto Verde Europeo.

Resulta alentador que la UE esté buscando la forma de ayudar a la reconstrucción de Ucrania. Comprometerse con un Plan Marshall para ese país será la mejor forma de mostrar al presidente ruso Vladímir Putin que su agresión brutal no producirá recompensa alguna. Espero que nuestros amigos en Europa y la OTAN entiendan que apoyar la libertad en Ucrania y su recuperación será beneficioso para la paz, la seguridad y la prosperidad en el mundo. Frustrar las ambiciones imperiales rusas y reconstruir Ucrania son desafíos que el pueblo ucraniano no debe enfrentar solo.

Paul Grod is President of the Ukrainian World Congress. Traducción al español por Ant-Translation.

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