UMD: las “razones” del PSOE

Por Fernando Reinlein, teniente coronel en la reserva y periodista. Fue expulsado del Ejército por pertenecer a la UMD (EL PAÍS, 11/12/07):

La Unión Militar Democrática (UMD), organización militar, clandestina y antifranquista nacida en septiembre de 1974 y autodisuelta a inicios de la transición, ha “merecido” una reseña de pasada en el prólogo de la llamada Ley de la Memoria Histórica. Los intentos de otros partidos de hacer un reconocimiento más, digamos “contundente”, se han estrellado con la no menos contundente y sorprendente para algunos negativa del Grupo Socialista.

En la gran Ley de Amnistía de 1977, solamente ellos fueron excluidos. El teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, vicepresidente para Asuntos de la Defensa y pieza clave para el proyecto de Suárez, recibió al ministro de Relaciones con Las Cortes, Rafael Arias-Salgado. En el despacho del vicepresidente se encontraban numerosos tenientes generales, y Gutiérrez Mellado le manifestó la oposición rotunda del Ejército a que los expulsados de la UMD se reintegraran a sus puestos. Si esto se producía, él se vería obligado a dimitir. Con la perspectiva de los años, se entiende que los partidos tomasen esa decisión entonces.

Los intentos posteriores, impulsados por el senador Joaquín Satrústegui y por el diputado Julio Busquets -fundador de la UMD y que no votó a favor de la ley de 1977-, tampoco llegaron a buen puerto. Fue en 1987 cuando, por imposición de Alfonso Guerra contra el criterio de Narcís Serra, ministro de Defensa socialista, se amplió la Ley de Amnistía de 1977 para los expulsados de la UMD, amnistía “descafeinada”, pues se les negó cualquier destino de su rango y se les “obligó” a pasar a la reserva.

En el año 2002, el diputado Carlos Sanjuán, con el respaldo de todos los grupos de la oposición, promovió una Proposición No de Ley que tibiamente reconocía la labor de los hombres de la UMD y de todos aquellos militares que se opusieron a la dictadura. La mayoría absoluta del PP echó por tierra la proposición. A lo largo de los dos últimos años, el diputado -hoy embajador en Argentina- Rafael Estrella intentó sacar adelante una nueva Proposición No de Ley, pero, como es lógico, tenía que contar con el beneplácito del ministro de Defensa. José Bono dijo a quien esto escribe, y en presencia de testigos importantes, que ya había dicho que la proposición se presentara; sin embargo, más tarde, la paralizó.

Con el cambio de ministro, Rafael Estrella volvió a la carga; Alonso le reconoció que “algo debía hacer” con la UMD, lo que el diputado nos trasladó a algunos expulsados. Pero el ministro también paralizó la propuesta. Por último, en la controvertida Ley de la Memoria Histórica se excluyó también un reconocimiento expreso para la Unión Militar Democrática. IU-IV presentó un artículo 16 con ese reconocimiento expreso, exclusivamente moral, y el Grupo Socialista y el PP lo rechazaron. El PSOE, en última instancia, aceptó una referencia de pasada en la exposición de motivos del texto legal.

¿Y por qué esta negativa pertinaz al cabo de 30 años? La respuesta nos llegó a través de terceros desde cargos socialistas de segundo nivel. “Nuestro corazón está con los hombres de la UMD, pero no podemos hacer un reconocimiento explícito porque justificaríamos la existencia de asociaciones en el Ejército de signo muy distinto. Imaginar que un grupo de generales se asocian para “defender la Constitución” porque consideran que peligra la unidad de España”. Tal y como me llegó, lo cuento.

Claro que este “razonamiento” considera que la UMD fue una organización militar y clandestina. Hay verdad en ello. Pero no es menos cierto que entonces existía una dictadura y que expliquen cómo se puede luchar contra ella desde las filas del Ejército si no es desde la clandestinidad. Tampoco tienen en cuenta que, 12 días después de las elecciones de junio de 1977, la UMD se autodisolvió, precisamente, para no servir de coartada a organizaciones de distinto signo que trataran de impedir la transición pacífica a la democracia.

Los úmedos expulsados del Ejército nada han pedido que no sea suyo. Y el resto, tampoco. Hay que recordar que en el Ideario de la UMD se señalaba explícitamente que sus miembros nunca aceptarían “recompensa alguna por su acción patriótica”. Y así ha sido y así debe ser. Pero es que se trata, no de recompensar, sino de restituir. Un centenar largo de jefes, oficiales y suboficiales, al margen de los expulsados, fueron represaliados por vías paralelas: Tribunales de Honor, arrestos de hasta seis meses por faltas menores, postergación para el ascenso, notas desfavorables en las hojas de servicio…, mientras veían a compañeros golpistas ascender a generales.

Ellos son los grandes olvidados para los que desde el Foro Milicia y Democracia (FMD) -asociación cívico militar integrada por militares, diplomáticos, juristas, periodistas y otros- ha pedido un reconocimiento a guisa de devolución de lo que les fue arrebatado. “La democracia está en deuda con la UMD”, dijo hace cinco años Manuel Jiménez de Parga, entonces presidente del Tribunal Constitucional. El día 15 de diciembre, el FMD les ofrecerá a este centenar largo de militares un homenaje, más humilde eso sí que aquel que la democracia les debe y que un sector del PSOE les ha negado.