¿Un Aislamiento espléndido?

Ser miembro de la Unión Europea ha encadenado a la economía británica a un cadáver. El Reino Unido se ha visto confinado por ingentes cantidades de burocracia costosa que lo atan a un grupo de economías moribundas sin perspectivas de crecimiento. Como resultado, los exportadores británicos se han abstenido de los mercados de rápido crecimiento de la Commonwealth y del mundo en desarrollo.

Esta, en resumidas cuentas, es la opinión de los euroescépticos británicos, y la misma ha ganado una fuerza considerable durante los últimos años, en los cuales una crisis en cámara lenta afectó a Europa. Los hechos, sin embargo, cuentan una historia muy diferente.

Un nuevo estudio realizado por el Center for European Reform (CER) formula la pregunta: ¿Cuánto vale para el Reino Unido, en los hechos, su membresía a un mercado único? La respuesta estándar es que la estrecha integración con el resto de Europa aporta con el acceso a un mercado de más de 500 millones de personas e inyecta una saludable dosis de competencia e inversión en la economía británica, lo que ayuda a acrecentar la productividad.

El CER ha llevado este análisis mucho más lejos, el estudio ha medido el comercio del Reino Unido con países que están dentro y fuera de la UE y ha ajustado los resultados según el tamaño de las economías y otros factores que afectan al comercio, como ser la distancia hacia estos mercados. Sobre esta base, se puede averiguar si el comercio británico con otros países de la UE es mayor o menor de lo que cabría esperar, dado el tamaño y la ubicación de dichas economías.

El modelo muestra que la membresía en la UE ha impulsado el comercio de Gran Bretaña en bienes con otros países de la UE en más de la mitad – dando cuenta en el año 2013 de aproximadamente £130 mil millones ($219 mil millones) de una cifra total de comercio de £364 miles de millones. A modo de comparación, el valor del comercio bilateral de Gran Bretaña con China el año pasado fue de £43 mil millones.

¿Cómo se explica este gran “efecto UE”? La respuesta es que el mercado único es mucho más que una zona de libre comercio. El comercio ha estado libre de aranceles durante décadas: el gran impacto llegó como resultado de la reducción de las barreras no arancelarias que surgen debido a las distintas regulaciones nacionales. En la actualidad, se puede vender un automóvil de fabricación británica en cualquier parte de la UE sin tener que cumplir con los estándares de seguridad y de emisiones de los 28 Estados miembros.

Por otra parte, la membresía en la UE ha ayudado a que el Reino Unido atraiga grandes inversiones de otros lugares de Europa. En 1997, los otros Estados de la UE dieron cuenta del 30% de la inversión extranjera directa que entró al Reino Unido y hasta el año 2012, la participación de la UE había aumentado a un 50%. Gran Bretaña es también un lugar preferido por los inversores del resto del mundo cuando buscan un lugar base atractivo dentro del que continúa siendo un mercado único en crecimiento. Las economías europeas en su conjunto se han estancado si se las compara con el mundo en desarrollo. Sin embargo, el comercio entre los Estados miembros de la UE ha continuado creciendo a un ritmo enérgico a lo largo de la última década.

El estudio del CER no encuentra evidencia de que la membresía en la UE hubiese frenado el comercio de Gran Bretaña con el resto del mundo. También señala que el crecimiento explosivo de las exportaciones de Alemania a China es una evidencia del hecho de que es posible prosperar tanto dentro como fuera del mercado único.

Los euroescépticos afirman que salir de la UE permitiría que el Reino Unido dicte las condiciones en las negociaciones comerciales con otros miembros en virtud del hecho de que el Reino Unido tiene un déficit comercial con ellos. Ellos exportan más a nuestro país de lo que nosotros exportamos a sus países, así que ellos nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos. Pero esa afirmación, también, se constituye en argumento débil.

La UE compra la mitad de las exportaciones de Gran Bretaña, mientras que el Reino Unido representa sólo un poco más de una décima parte de las exportaciones del resto de la UE – esta es una posición negociadora escasamente fuerte. Por otra parte, únicamente dos Estados miembros – Alemania y los Países Bajos – dan cuenta de la mitad del superávit comercial de la UE con el Reino Unido. Cualquier nuevo acuerdo necesitaría del apoyo de otros países de la UE, algunos de los cuales compran más de Gran Bretaña de lo que venden a este país.

Hasta aquí se hacen análisis fríos. Ahora, si usted quiere saber lo que todo esto significa en la práctica, preste atención a las recientes declaraciones  de Diageo, el mayor productor mundial de whisky escocés. La empresa dice que su capacidad para transportar mercancías libremente dentro del mercado único es un beneficio significativo, uno que elimina la necesidad de papeleo caro para envíos dentro de la UE y aporta ahorros en costos directos y economías de escala.

La membresía permite a Diageo influir en las normas que permiten competir en condiciones justas en toda Europa. Y, como el alcance comercial de Diageo se extiende más allá de Europa y América del Norte, la capacidad de la UE para impulsar el libre comercio y las normas comunes en todo el mundo llegará a ser “incluso más importante, especialmente en los mercados emergentes donde nosotros y otras empresas de bienes de consumo tendemos a enfrentar problemas más significativos en cuanto al acceso a los mercados”.

Por supuesto, hay una plenitud de cosas que se necesitan arreglar en la UE, y la membresía de Gran Bretaña no se puede evaluar sólo en términos de libras y peniques. Sin embargo, el estudio del CER proporciona un fuerte apoyo a la idea de que, en términos económicos, el Reino Unido tendría mucho más que perder de lo que ganaría embarcándose en una trayectoria distinta.

Richard Lambert, a former chairman of the Confederation of British Industry and editor-in-chief of the Financial Times, is currently Chair of the UK’s banking standards review. John Springford is the secretary to the Center for European Reform’s commission on leaving the EU. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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