Un camino digital para brindar salud a todos

Un camino digital para brindar salud a todos

En la reciente reunión anual de la Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra, los líderes globales expresaron preocupación y optimismo en proporciones casi iguales. Los Delegados a la Asamblea, el ente que toma las decisiones de la Organización Mundial de la Salud, compararon el alcance de la crisis sanitaria del planeta con la amenaza del cambio climático. Sin embargo, también estuvieron de acuerdo en que los datos y la tecnología digitales jugarán un papel crucial en la aceleración de los esfuerzos por lograr una salud universal.

En muchos respectos, la salud mundial ha mejorado notablemente en las últimas décadas: el promedio de expectativa global se ha elevado en más de cinco años, mientras que la mortandad infantil ha bajado en más del 50% desde 1990. Sin embargo, la mitad de la población del planeta todavía carece de acceso completo a servicios sanitarios básicos, y los gastos relacionados con la salud empujan a cerca de 100 millones de personas a la pobreza cada año. El problema es particularmente grave en países de ingresos bajos y medios, donde se espera que la carga financiera para las cuatro enfermedades no comunicables más comunes (enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas) supere los $7 billones desde 2011 a 2025, según estudios de la OMS.

Al mismo tiempo, el mundo está recién comenzando a reconocer el potencial de los datos mejorados digitalmente para mejorar la salud. Con un mayor uso de la tecnología digital, podemos ayudar a que la gente se mantenga sana, en lugar de esperar a que enferme. Podemos dar proactividad a los actuales sistemas sanitarios reactivos y, gracias a la inteligencia artificial (IA), incluso darles capacidades predictivas.

Opinamos que la salud digital es la manera más efectiva y rentable en función de los costes para que el mundo cumpla los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud, en especial la cobertura de salud universal, para que cualquiera pueda acceder a la atención de calidad que necesita sin incurrir en dificultades financieras. Esta es también una alta prioridad para la OMS, que este año creó un Departamento de Salud Digital y publicó un primer conjunto de pautas al respecto.

Con varios encuentros importantes pendientes de celebrarse este año, en que se definirán estrategias globales, como la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre Cobertura de Salud Universal en Nueva York en septiembre, el mundo debe actuar ahora para hacer realidad la promesa de la salud digital. Consideramos que hay tres oportunidades claras para establecer relaciones de cooperación intersectoriales: la predicción, la prevención y la provisión de atención de salud.

Comprender –y, de ser posible, predecir– el perfil de salud de las poblaciones forma una parte integral a la previsión de una mejor atención. Los conjuntos de datos digitalizados, incluidos el uso de IA y el aprendizaje de máquina, pueden ayudar a los sistemas de atención de salud a detectar factores de riesgo por anticipado y dar una respuesta rápida para prevenir enfermedades. Los datos en tiempo real pueden alimentar y respaldar las decisiones de planificación y asignación de recursos, reducir costes y mejorar la calidad general de la atención. También es esencial mejorar los procesos de seguridad y privacidad de los datos, para hacer posible la implementación de sistemas predictivos a escala.

Para explorar más en detalle los desafíos y las grandes oportunidades en esta área, la Fundación Novartis y Microsoft copresiden un nuevo grupo de trabajo en la Comisión de Banda Ancha que estará a cargo de hacer recomendaciones sobre cómo la IA puede mejorar de manera segura la salud y fortalecer los sistemas de atención sanitaria. De manera similar, la organización PATH de promoción de la salud está colaborando con el gobierno de Tanzania para probar aplicaciones de aprendizaje de máquina que podrían predecir de manera más precisa la demanda de vacunas y optimizar su provisión.

Las herramientas de salud digital que informan y empoderan a los pacientes también pueden desempeñar un papel crucial para prevenir enfermedades. Mediante el uso de tecnología simple y que ya existe, como los teléfonos móviles y la banda ancha, se podría marcar una enorme diferencia en concientizar sobre las causas y síntomas tempranos de una enfermedad. Por ejemplo, PATH y la Fundación Novartis colaboran con el programa Comunidades para Corazones Saludables (Communities for Healthy Hearts) en Vietnam, que usa tecnología digital para mejorar y acelerar el control de la hipertensión, la causa principal de las enfermedades cardiacas.

Por último, la tecnología digital puede ayudar a proveer atención de salud a las personas que habitan en regiones remotas o marginadas, con lo que se puede dar respuesta a uno de los mayores obstáculos a la reducción de la enfermedad. El uso de teléfonos móviles, WhatsApp y mensajes de texto puede mejorar la calidad y la accesibilidad de la atención para millones de personas. En este respecto, la Fundación Novartis y PATH han introducido la telemedicina en Ghana, conectando a los habitantes rurales con profesionales de la salud cualificados, y tableros digitales que permiten una mejor y más rápida atención a los casos de malaria.

Los datos y la tecnología digitales deben estar plenamente integrados a los sistemas de salud nacionales, y tendrían que convertirse en elementos tan esenciales como las camas de hospital. En la última década ha habido demasiados programas piloto de salud digital sin coordinación y centrados en problemas específicos. En consecuencia, es esencial el liderazgo de los gobiernos nacionales para asegurar la adopción de un enfoque coherente.

Afortunadamente, los esfuerzos globales y de algunos países estén comenzando a avanzar en esta dirección. Por ejemplo, este año la República Democrática del Congo creó su primera agencia de salud digital, que apunta a mejorar la gestión del sistema de atención de salud, brindar una mejor atención y dar mayor accesibilidad a los servicios.

Podemos solucionar la crisis de salud global y lograr cobertura universal solo si hacemos que las herramientas digitales ocupen un lugar central de los sistemas de salud de todos los países. Ninguna organización puede lograrlo sola: es preciso la colaboración de los sectores público, privado y sociales. De hecho, el objetivo debe ser hacer que estas nuevas tecnologías se vuelvan tan generalizadas que ya no tengamos que hablar de salud “digital”, porque eso será parte definitoria de todos los sistemas de salud.

Ann Aerts is Head of the Novartis Foundation. Steve Davis is President and CEO of the Seattle-based international nonprofit organization PATH. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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