Un cartel metáfora

Por Antonio Robles, secretario general de Ciutadans-Partit de la Ciutadania (EL PAÍS, 24/10/06):

El peor mal de un historiador no es falsificar la historia, sino amoldarla a sus prejuicios.

El historiador y articulista Joan B. Culla i Clarà mostró en el artículo En cueros (EL PAÍS, 29 de septiembre de 2006) la esencia de esa perversión intelectual. Se trataba de desacreditar y ridiculizar el nuevo partido que se presentará por vez primera a unas elecciones el 1 de noviembre, Ciutadans-Partit de la Ciutadania, con las armas de siempre, o sea, destruir a las personas a través de atribuirles ideas indeseables o sucias. ¿Qué hace el águila franquista en el culo de un chulo piscinas?

1. En su análisis del acto del Palau donde se presentó Ciutadans eliminó todos los discursos del partido, los eslóganes, a las personas relevantes que dieron su apoyo a Ciutadans y sus intervenciones, como Rosa Díez, Fernando Savater y Gotzone Mora; ninguneó el cártel metáfora de la necesidad de transparencia y frescura en la política catalana plasmado en el desnudo del candidato a la presidencia a la Generalitat, Albert Rivera, e incluso obvió un Palau desbordado de gente y entusiasmo. Eso sí, redujo todo eso a dos frases descontextualizadas, una de Albert Boadella y otra de Iván Tubau para desacreditarnos.

2. Pudo haberse empapado de los discursos de quienes representaban al partido, su presidente Albert Rivera y de su secretario general, Antonio Robles, pero prefirió ocultarlos: prometer que habrá listas abiertas, limitación de mandato o mecanismos políticos para evitar el incumplimiento de las promesas electorales deben de ser mensajes «vagos y confusos» para nuestro historiador, pero le aseguro que si tenemos algún día responsabilidades en el Parlamento de Cataluña, tales vaguedades traerán frescura y dignidad a la política.

Habrá de colegir conmigo, señor Culla, que Ciutadans tiene ideas; otra cosa es que a usted no le gusten. Pero eso es otra historia.

«Ciutadans -dijo Albert Rivera- trabajará para una Cataluña sin complejos, sin victimismo, sin nacionalismo; esa Cataluña que no se envuelve en banderas, que no se enfrenta, que es capaz de aceptar opiniones discrepantes como las que hoy ha habido aquí y que otros partidos nunca lo permitirían. Nosotros hablamos abiertamente, hablamos y no callamos a nadie, cada uno puede decir lo que quiera».

Precisamente por eso, porque no callamos a nadie, Iván Tubau dijo lo que Ciutadans nunca hubiera dicho y de lo que se aprovecha usted para ocultar todo lo que sí dijo.

3. La estratagema retórica de mandarnos a la ultraderecha con el puntapié del refrán «Dime con quien andas y te diré quién eres» es clasista y sectaria. Todo el mundo sabe que en Cataluña cualquier medio o persona que no le baile el agua al nacionalismo es de ultraderecha. Ya saben, El Mundo, la COPE, Libertad digital. Toda su argumentación es asegurar que tales medios nos miman. ¿Qué habrían de hacer, ocultarnos como hace nuestra televisión pública TV-3 a pesar de que se vierten acusaciones infundadas contra nosotros y ni tan siquiera tenemos derecho a replicarlas? ¿Acaso tenemos nosotros la culpa de que en nuestra propia casa se nos oculte como se ocultaba a las madres solteras de antaño?

En cualquier caso, ¿qué tiene que ver el medio en el que dices algo con la naturaleza de lo que dices? La ley de la gravedad no es más o menos ley por publicarla en Libertad digital o en Catalunya Ràdio. Habrá de analizar, por tanto, la naturaleza de lo que decimos en una entrevista o firmamos en un artículo, no en el medio que nos sirve para difundirlos. Al fin y al cabo es el lema de nuestra campaña: Sólo nos importan las personas. No nos importa dónde naciste, ni la lengua que hablas ni la ropa que vistes. Nos importas Tú.

4. Finalmente, nos trata de ridiculizar por un desnudo que para nosotros representa la luz, la transparencia, el retorno de la gente corriente al Parlamento.

Señor Culla, si en nuestra web no ha encontrado ideas firmes, apúntese una de aperitivo: Si llegamos al Parlament no se volverá a multar a nadie por etiquetar, rotular o hablar en uno u otro idioma y emplearemos los cientos de millones derrochados en la exclusión identitaria en sanidad y educación. Las ventajas de no ser nacionalistas.