Un estudio cuantitativo sobre las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak

Por Fernando Reinares, Investigador principal de terrorismo internacional, Real Instituto Elcano, y catedrático de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos, Olga Arroyo, licenciada en Estudios Árabes e Islámicos y colaboradora del Programa sobre Terrorismo Internacional, Real Instituto Elcano, y Raquel Fontecha, licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración y colaboradora en el Programa sobre Terrorismo Global, Real Instituto Elcano (REAL INSTITUTO ELCANO, 13/07/07):

Tema: Este ARI estudia dónde ocurren y cómo se ejecutan los atentados relacionados con al-Qaeda en Irak, así como cuáles son los blancos y quiénes las victimas preferentes de esa violencia terrorista.

Resumen: Actualmente, el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak mata y hiere sobre todo a iraquíes, muchos de ellos chiíes pero también suníes. No más de una cuarta parte de sus blancos y víctimas serían estadounidenses. La estrategia de los grupos y organizaciones que practican ese terrorismo yihadista parece estar menos basada en hacer frente al contingente militar norteamericano desplegado por el país que en imponer su propio dominio sobre buena parte del territorio iraquí, fomentando la confrontación sectaria y ejerciendo control social. Se trata de un terrorismo más bien convencional en su modus operandi pero extraordinariamente frecuente, que al mes ocasiona entre 900 y 1.400 muertes. Acontece en provincias del país que, pese a su composición etnorreligiosa mixta, concentran a la mayor parte de la población árabe suní y donde el Estado Islámico de Iraq, instaurado por la extensión de al-Qaeda en dicho país, se presenta como alternativa a las autoridades oficiales. Estas realidades suscitan inquietud ante una eventual retirada de la fuerza multinacional que invadió el país hace más de cuatro años.

Análisis: Al-Qaeda cuenta actualmente en Irak con una de sus extensiones territoriales y diversos grupos armados que están afiliados a dicha estructura terrorista. Esa extensión territorial no es otra que la conocida como organización de al-Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos (Qaida al Yihad fi Bilad ar Rafidain), en alusión al Tigris y el Eúfrates, que discurren por el territorio iraquí a lo largo de la planicie mesopotámica. Tal fue la denominación adoptada, en otoño de 2004, por Unicidad de Dios y Yihad (Tawhid wal Yihad), formación existente desde el año anterior y liderada por el jordano Abu Musab al Zarqaui, quien se convirtió en máximo dirigente de la rama iraquí de al-Qaeda hasta su muerte en una operación de las tropas norteamericanas en junio de 2006. Poco después fue sustituido por Abu Hamza al Muhayir, con la aprobación expresa de Osama bin Laden. Para entonces había amalgamado una serie de grupos armados yihadistas que a inicios de ese año establecieron el Consejo Consultivo de los Muyahidín y meses después, en octubre, tras la incorporación de algunas pequeñas organizaciones más, el denominado Estado Islámico de Irak. Esta entidad de cobertura se presenta ante la población árabe suní del país como alternativa a las autoridades oficiales y cuyo reconocimiento dentro del mundo islámico viene reclamando con insistencia Ayman al Zawahiri.

Aunque no se haya integrado en el Estado Islámico de Irak, auspiciado y sostenido en la práctica por la rama de al-Qaeda en ese país, Ansar as Sunna, cuya traducción aproximada al castellano sería la de Seguidores de la Tradición, es otro destacado grupo armado activo en la zona y que ha declarado su acatamiento a Osama bin Laden, operando en afiliación con al-Qaeda aun cuando disponga de su propio programa de actuación. En todo caso, los grupos y organizaciones relacionadas de una u otra manera con al-Qaeda que llevan a cabo atentados terroristas con carácter sistemático, estén o no incorporadas al Estado Islámico de Irak, no son los únicos actores violentos contrarios al actual régimen en el marco de un conflicto generalizado como el que existe en el país desde al poco de que fuese invadido militarmente en marzo 2003. La violencia colectiva en el mismo procede también, entre otras, de milicias chiíes, organizaciones insurgentes de cariz baazista o no y facciones yihadistas no abiertamente alineadas con al-Qaeda. En conjunto, un heterogéneo sector en el que se combinan resistencia armada y violencia sectaria, posiblemente fomentadas en una medida nada desdeñable desde países limítrofes, además de seria delincuencia.

Pero al-Qaeda, tanto a través de su extensión territorial como de los grupos y organizaciones asociadas, estén o no integradas en el Estado Islámico de Irak, es en la actualidad un actor especialmente prominente, si no el más destacado de todos ellos, en el marco del conflicto generalizado que impide por el momento la estabilización del país. Ahora bien, ¿cuántas actividades terroristas relacionas con al-Qaeda en Irak tienen lugar y dónde se llevan a cabo? ¿Qué modalidades y procedimientos son los propios de este terrorismo yihadista? ¿Contra qué blancos se dirige preferentemente dicha violencia y cuáles son en realidad sus víctimas? Desde que apareciese, el Estado Islámico de Irak reclama para sí la autoría de cuantos atentados perpetran los grupos que lo componen, incluida al-Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos. Por tanto, para obtener respuestas fundadas a aquellas preguntas era imprescindible recopilar datos fidedignos acerca de todos esos incidentes y de los asumidos expresamente por Ansar as Sunna, tal y como aparecen en los sitios de Internet www.tadjdeed.uk y www.muslm.net.

Así, el Estado Islámico de Irak asumió en enero de 2007 la autoría de al menos 601 atentados y se pudo comprobar que Ansar as Sunna hizo lo propio con otros 203, de manera que a los grupos y organizaciones relacionadas con al-Qaeda se atribuyeron ese mes un mínimo de 804 actos de terrorismo. A fin de verificarlos y de recabar una información adicional que las aludidas páginas web yihadistas no proporcionan, al centrarse en fechas y lugares no siempre precisos o blancos y víctimas a menudo caracterizados a conveniencia, los datos recopilados se contrastaron minuciosamente con las casi 600 noticias en inglés sobre incidentes de violencia en Irak ocurridos ese mismo mes, aparecidas en 36 medios de comunicación o agencias de de noticias de 11 países del mundo, occidentales y no occidentales, mediante el servidor Factiva. Además, se recogió también toda la información sobre hechos violentos en Irak, para el mismo período de tiempo, ofrecida por el canal de televisión en lengua árabe al-Yasira a través de su página de Internet.

Una vez cruzadas las fuentes yihadistas y las de prensa, se obtuvieron suficientes datos de interés para analizar con detalle 152 atentados relacionados con al-Qaeda en Irak. Constituyen muy probablemente entre una tercera y una cuarta parte del total que cabría atribuir a los grupos y organizaciones relacionadas con dicha estructura terrorista para enero de 2007 en el territorio del país. Son, de cualquier modo, una muestra sobradamente representativa de las actividades terroristas que cada mes ocurren en Irak y tienen relación con al-Qaeda. En base a la información accesible, su posterior sistematización y el debido tratamiento estadístico, este texto estudia, en primer lugar, los escenarios y ámbitos de esas actividades terroristas. En segundo lugar, describe las modalidades y procedimientos que son habituales en la práctica de atentados en suelo iraquí relacionadas con al-Qaeda. Por último, analiza el tipo de blancos y las características de las víctimas afectadas por este terrorismo yihadista en la situación de violencia generalizada y enfrentamiento civil que existe actualmente en Irak.

Escenarios y ámbitos de las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak

Casi la mitad del total de actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak tuvieron lugar, durante enero de 2007, en la provincia de Bagdad (Tabla 1). Eso es lo que se deduce del análisis de los atentados que han sido reclamados por el Estado Islámico de Irak o Ansar as Sunna y además cotejados con fuentes de prensa internacional. Al tratarse del entorno en que está la capital del país, es de suponer que tanto el elevado número de habitantes como la densidad de población inherentes al área metropolitana, unidas al hecho de que en la misma se concentran numerosos blancos de considerable relevancia simbólica, hacen de dicha provincia, pese a ser la más reducida en extensión del país, el principal foco de actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda. Es, además, donde se encuentran la mayoría de los corresponsales de la prensa internacional, lo que quizá haya supuesto que informen con más facilidad de los incidentes terroristas allí, en detrimento de los ocurridos en otros lugares del país.

Esta circunstancia explica muy posiblemente que, aun cuando los grupos y organizaciones alineadas con al-Qaeda se han atribuido en la provincia de Bagdad, durante el mencionado mes, un número de atentados notablemente mayor que en cualquier otra provincia iraquí, la proporción de los mismos respecto al total de los perpetrados a lo largo de ese período de tiempo es algo inferior a la obtenida tras contrastar los hechos a que se refieren esas reclamaciones de autoría con las noticias sobre los mismos proporcionadas por medios de comunicación internacionales y el canal de televisión en lengua árabe al-Yasira. En cualquier caso, caben pocas dudas de que Al Anbar, Nínive y Diyala fueron las otras tres provincias más intensamente afectadas por actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak a lo largo del mismo período de tiempo, siendo como es que dos de esas demarcaciones son colindantes con Bagdad (ver Mapa de Irak. Fuente: Elaboración propia).

Si a estos datos se añaden los referidos a las otras provincias de Irak en que asimismo fueron perpetrados atentados durante enero de 2007, se constata que la totalidad de los incidentes contabilizados tras cotejar las dos fuentes de información ya señaladas ocurrieron en sólo siete de las 18 demarcaciones provinciales en que se encuentra dividido administrativamente el país, aunque entre las que han sido escenario de este terrorismo yihadista acumulan algo más de la mitad de la población iraquí. En conjunto, la geografía del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak es la de un área contigua que desde el centro se extiende hacia el norte del territorio iraquí. Si se adopta otra perspectiva, esa misma geografía del terrorismo coincide con siete de las ocho provincias sobre cuyo territorio se estableció el denominado Estado Islámico de Irak.

Tabla 1. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según provincias, enero de 2007

Cotejados con prensa internacional
y al-Yasira

Reclamados por Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Provincias

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Bagdad

75

49,3

281

36,0

Al Anbar

25

16,4

171

21,9

Nínive

24

15,8

93

11,9

Diyala

16

10,5

178

22,8

Saladino

8

5,3

37

4,8

Tamim

3

2,0

12

1,5

Babilonia

1

0,7

8

1,0

Kerbala

1

0,1

TotalCasos sin dato:

152

0

(100)

781

23

(100)

Fuente: elaboración propia.

Ahora bien, considerando las fracturas étnicas y religiosas que desde sus inicios como país independiente han caracterizado a Irak, cabe preguntarse por la composición sociológica que respecto a esas diferencias existe en las siete provincias iraquíes donde en enero de 2007 se produjeron actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda. En este sentido, es interesante comprobar cómo casi ocho de cada 10 de esos incidentes ocurrieron en ámbitos etnorreligiosos mixtos, donde ningún agregado de población es la mayoría hegemónica (Tabla 2). Aunque, por otra parte, se trata del territorio donde se concentra la población árabe suní de Irak. Un 59,9% de los mismos tuvo lugar en provincias donde cohabitan árabes de orientación tanto suní como chií y un 17,8% en demarcaciones administrativas cuyas colectividades principales están formadas por kurdos y árabes, ambos de credo suní.

Esos datos resultan poco sorprendentes respecto a la distribución que denota la sociedad de Irak en función de la etnia, pues se considera que cerca del 80% de sus habitantes son árabes y casi un 20% kurdos, aunque en algunas zonas del país existen significativas minorías turcomanas, asirias y de otras colectividades aún más reducidas que esas. Sin embargo, aun cuando cabe estimar, no sin algunas variaciones dependiendo de cuál sea la fuente consultada, que en torno a un 60% de los iraquíes son musulmanes de observancia chií, llama la atención que durante enero de 2007 únicamente se haya podido acreditar la comisión de un atentado en el conjunto de las nueve provincias donde la gran mayoría de sus habitantes se consideran seguidores de esa tradición religiosa y que suponen algo más del 35% del total de la población iraquí.

Tabla 2. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según ámbitos etnorreligiosos, enero de 2007
Ámbitos etnorreligiosos

Frecuencia

Porcentaje

Mixto árabe suní y chií

91

59,9

Mayoritario árabe suní

33

21,7

Mixto kurdo y árabe suní

27

17,8

Mayoritario árabe chií

1

0,6

TotalCasos sin dato: 0

152

(100)

Fuente: elaboración propia.

Por su parte, el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak tiene una muy especial incidencia, siempre de acuerdo con los datos recabados para este estudio, en tres de las cinco divisiones para el despliegue militar establecidas por la fuerza multinacional presente en dicho país tras su ocupación en febrero de 2003 y luego autorizada por la Resolución 1546 que aprobó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en junio de 2004 (Tabla 3). Esa fuerza multinacional constaba, al iniciarse 2007, de unos 150.000 soldados, en su gran mayoría estadounidenses aunque completada con contingentes mucho menores enviados por más de 20 otros países, incluyendo 10 europeos. Si bien los contornos de esas divisiones militares no coinciden exactamente con los de las provincias, en buena medida se solapan con distintos agregados de las mismas colindantes entre sí.

La práctica totalidad de aquellas actividades terroristas acontecieron, a lo largo de enero de ese año, en zonas militares que corresponden a la División Multinacional Bagdad, la División Multinacional Norte y la Fuerza Oeste, las tres bajo mando estadounidense. Por el contrario, el terrorismo yihadista practicado por adeptos o simpatizantes de Osama bin Laden apenas se hizo manifiesto en las otras dos áreas en que para el despliegue de las Fuerzas Armadas ocupantes se encuentra compartimentado el territorio iraquí, es decir, la División Multinacional Centro Sur y la División Multinacional Sur Este. Aquella primera está bajo control de militares polacos, en tanto que al frente de esta última se encuentran británicos y australianos.

Tabla 3. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según divisiones militares, enero de 2007
Divisiones militares

Frecuencia

Porcentaje

División Bagdad

75

49,3

División Norte

51

33,6

Fuerza Oeste

25

16,4

División Centro Sur

1

0,7

División Sur Este

TotalCasos sin dato: 0

152

(100)

Fuente: elaboración propia.

Además de indagar sobre la distribución territorial de las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según las demarcaciones administrativas o militares existentes en el mismo, cabe una breve exploración adicional sobre las localidades del país en que dicha violencia se deja sentir con mayor frecuencia y el tamaño de hábitat donde resulta más habitual que se cometan atentados. A este respecto, la información recopilada para enero de 2007 corrobora, en primer lugar, la centralidad que Bagdad ocupa como escenario preferente del mencionado terrorismo yihadista (Tabla 4). Las cifras que para la ciudad se obtienen durante ese mes casan bien con las anteriormente establecidas para la provincia del mismo nombre.

Si a estos datos sobre la capital se suman los referidos a Mosul, Ramadi y Baquba, siempre para el mismo lapso de tiempo al cual se circunscribe este estudio, entre las cuatro ciudades, que aglutinan al 30% del total de la población iraquí, acumulan sin embargo algo más del 80% de los atentados de terrorismo yihadista cuya autoría reclamaron grupos y organizaciones vinculadas a al-Qaeda. Asimismo, en consonancia con la distribución de estos atentados según las distintas provincias y divisiones militares del país, tres de esas grandes ciudades se encuentran en el centro del país y otra más al norte.

Tabla 4. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según localidades, enero de 2007
Localidad

Frecuencia

Porcentaje

Bagdad

73

51,8

Mosul

20

14,2

Ramadi

12

8,5

Baquba

9

6,4

Biyi

4

2,9

Faluya

4

2,9

Hit

3

2,1

Hadiza

2

1,4

Riyad

2

1,4

Tal Afar

2

1,4

Otras

10

7,0

TotalCasos sin dato: 11

141

(100)

Fuente: elaboración propia.

Atendiendo al tipo de hábitat en que se desarrolla el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak, puede comprobarse, ante todo, que su ocurrencia es aparentemente imperceptible en áreas rurales, aunque quizá los casos en que no ha sido posible precisar el lugar del atentado, por haberse producido en carreteras interlocales o cerca de núcleos de población no identificados, pudiesen corresponder a ese tipo de hábitat (Tabla 5). Por otra parte, siempre de acuerdo con los datos referidos a enero de 2007, se constata que alrededor de un cuarto de los aludidos incidentes tiene lugar en ciudades de tamaño pequeño o intermedio, el 15.4% en aglomeraciones urbanas más grandes, como Mosul y Kirkuk, mientras que algo más de la mitad se ejecutan en el área metropolitana de Bagdad.

Tabla 5. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según tamaño de hábitat, enero de 2007
Habitantes

Frecuencia

Porcentaje

Entre 10.001 y 50.000

12

8,8

Entre 50.001 y 200.000

17

12,5

Entre 200.001 y 500.000

12

8,8

Entre 500.001 y 2.500.000

21

15,4

Más de 2.500.000

74

54,5

TotalCasos sin dato: 16

136

(100)

Fuente: elaboración propia.

En suma, se trata de actividades terroristas que acontecen en provincias del país que, pese a su composición etnorreligiosa mixta, concentran a la mayor parte de la población árabe suní y donde el Estado Islámico de Irak, instaurado por la extensión de al-Qaeda en dicho país, se presenta como alternativa a las autoridades oficiales. Además, el terrorismo relacionado con al-Qaeda en ese país de Oriente Medio parece haberse adaptado a las características de una sociedad en la que siete de cada 10 personas viven en entornos cuyo tamaño de hábitat permite calificarlos como urbanos, lo que por otra parte es una pauta común al terrorismo moderno. El caso es que, también por lo que se refiere a aquel terrorismo yihadista, sus atentados ocurren sobre todo en unas pocas grandes ciudades iraquíes.

Modalidades y procedimientos de las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak

Durante enero de 2007, casi la mitad de los atentados terroristas perpetrados en Irak por las organizaciones que se encuentran incorporadas al denominado Estado Islámico de Irak y por el grupo Ansar as Sunna consistieron en la detonación de sustancias explosivas, mientras que en algo más de la tercera parte de los casos se trató básicamente de asaltos y enfrentamientos (Tabla 6). Los asesinatos individuales no superaron la décima parte del total de incidentes ocurridos y el resto de los contabilizados, ya en porcentajes muy reducidos, incluyen la acción de francotiradores, otros usos de armas de fuego y algunos sucesos en los cuales se combinan dos o más modalidades de acción violenta. En suma, los atentados relacionados con al-Qaeda resultan bastante convencionales por lo que se refiere a las modalidades habituales en un repertorio de violencia terrorista.

En una situación de conflicto armado generalizado, con numerosos contendientes implicados en el mismo que están divididos en más de dos bandos adversarios con distintas poblaciones de referencia a menudo segmentadas territorialmente, teniendo además en cuenta la situación en que se encuentra el país tras la ocupación militar primero y la espiral de destrucción desencadenada progresivamente después, en modo alguno puede resultar extraño que los asaltos y enfrentamientos, cuya incidencia sugiere una dinámica más bien guerrillera, supongan una notable proporción respecto al total de actos de violencia. Aunque ciertamente quedan casi veinte puntos porcentuales por debajo de la detonación de explosivos, modalidad ésta que resulta paradigmática del fenómeno terrorista en la actualidad y en particular al terrorismo internacional.

Tabla 6. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según su modalidad, enero de 2007
Modalidad

Frecuencia

Porcentaje

Detonación de explosivos

75

49,7

Asaltos y enfrentamientos

46

30,5

Asesinatos individuales

14

9,3

Acción de francotiradores

7

4,6

Otro uso de armas de fuego

5

3,3

Modalidad combinada

4

2,6

TotalCasos sin dato: 1

151

(100)

Fuente: elaboración propia.

En el caso de Irak, las modalidades del accionar terrorista propio de los grupos y organizaciones que están relacionados con al-Qaeda se encuentran en concordancia con los procedimientos que, en conjunto, son el modus operandi habitual para actores colectivos de esa orientación ideológica cuando operan en el contexto de la contienda interna que se desarrolla en el país desde hace cuatro años, todavía sin solución de continuidad. Hasta en un 46% de los atentados perpetrados en enero de 2007, es decir, casi en la mitad del total de las actividades terroristas contabilizadas ese mes, se utilizaron artefactos explosivos, si bien en uno de cada 10 del total de casos computados se trató de bombas adosadas a algún tipo de vehículo, por lo común automóviles y, en menor medida, furgones y camiones (Tabla 7). Armas medias y ligeras fueron utilizadas, sobre todo para asaltos y enfrentamientos o asesinatos individuales, en casi una tercera parte de los casos.

Asimismo, los datos sobre procedimientos apuntan hacia una cierta deriva guerrillera por lo que se refiere a la limitada pero notoria utilización de misiles, cohetes y morteros, lo que por otra parte no debería resultar sorprendente en una situación como la de Irak, propicia al trasiego de armas bélicas y donde hay contingentes militares extranjeros, con sus equipamientos pesados, que también son blanco de la violencia insurgente. Ocurre, sin embargo, que en siete de cada 10 ocasiones en las que se hizo uso de ese armamento, los terroristas afectaron barriadas, mercados y otros espacios públicos circundantes del blanco, supuestamente militar o policial, que habían designado. En conjunto, los procedimientos habituales de los atentados relacionados con al-Qaeda en suelo iraquí, al igual que ocurre con las modalidades, son más típicos del accionar terrorista que de otras formas de violencia colectiva y coinciden, de cualquier manera, con los observables en otras zonas de conflicto o países para muy diversos grupos y organizaciones inmersos en el movimiento de la yihad global.

Tabla 7. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según el procedimiento, enero de 2007
Procedimiento

Frecuencia

Porcentaje

Artefactos explosivos varios

54

36,2

Armas medias y ligeras

49

32,9

Misiles, cohetes y morteros

23

15,4

Bombas adosadas a vehículos

16

10,7

Combinado y otros

7

4,8

TotalCasos sin dato: 3

149

(100)

Fuente: elaboración propia.

El modus operandi del terrorismo relacionado de uno u otro modo con al-Qaeda suele asociarse, cualquiera que sea el lugar del mundo en que acontece, con atentados en cuya ejecución intervienen suicidas. Ahora bien, de acuerdo con los datos recopilados para enero de 2007 sobre las actividades de violencia llevadas a cabo en Irak por grupos y organizaciones vinculados con aquella estructura terrorista que lideran Osama bin Laden y Ayman al Zawahiri, no parece que la proporción de atentados suicidas respecto al total de atentados sea la que tan a menudo se da por descontado, acaso debido a la desproporcionada atención que los primeros reciben en los medios de comunicación respecto a la que obtienen los segundos. De aquí que un cierto monto de atentados suicidas pueda cumplir no sólo con las expectativas para las que fue reclutado, en cualquier país del mundo islámico o entre las comunidades musulmanas de la diáspora, quien eventualmente decide morir matando sino con funciones de publicidad o propaganda.

Según estadísticas elaboradas a partir de noticias aparecidas en la prensa internacional y la página web del canal qatarí de televisión al-Yasira, no más del 11% de todas las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak serían atentados en cuya ejecución han intervenido suicidas (Tabla 8). Si las cifras que se deducen de los datos ofrecidos por el Estado Islámico de Irak y Ansar as Sunna sólo permiten corroborar lo que definen como operaciones de martirio en apenas un 4% de los atentados, quizá se deba a que en ocasiones reclaman expresamente ese tipo de episodios en publicaciones aparte. En conclusión, los episodios de terrorismo suicida están lejos de destacar, por lo que se refiere a su frecuencia, en el modus operandi habitual de los actores colectivos que actúan en Irak y se encuentran de una u otra manera alineados con la extensión territorial de que al-Qaeda dispone en este país. En enero de 2007 constituyeron una significativa pero pequeña porción del total de atentados perpetrados por aquellos, no siendo los únicos grupos armados que en territorio iraquí recurren a ese modo de acción terrorista.

Tabla 8. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según suicidas, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Suicidas

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Si

17

11,3

6

4,0

No

134

88,7

145

96,0

TotalCasos sin dato:

151

1

(100)

151

1

(100)

Fuente: elaboración propia.

Aunque también es frecuente asociar el proceder terrorista de al-Qaeda y el movimiento de la yihad neosalafista global en su conjunto con atentados múltiples, en los que por lo común se concatena una serie de explosiones contra blancos relacionados o no entre sí pero situados en una localización relativamente cercana y afectados en un lapso de tiempo por lo común inferior a la media hora, lo cierto es que esta modalidad, recurrente fuera de zonas en conflicto abierto, no parece ser la pauta en contextos como el iraquí, al menos de acuerdo con los datos recabados para enero de 2007. Durante ese período de tiempo, sólo se han podido constatar tres incidentes que pueden ser catalogados, en función de su complejidad, como atentados múltiples (Tabla 9), mientras que el resto de las actividades terroristas cuya autoría fue reclamada por el Estado Islámico de Irak o Ansar as Sunna corresponden, tras cotejar la información sobre las mismas con noticias ofrecidas por la prensa internacional, a episodios simples.

Tabla 9. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak, según complejidad, enero de 2007

Complejidad

Frecuencia

Porcentaje

Simple

149

98,0

Múltiple

3

2,0

TotalCasos sin dato: 0

152

(100)

Fuente: elaboración propia.

Ahondando en las características que suelen atribuirse al terrorismo internacional, ¿qué tasas de letalidad registra el relacionado con al-Qaeda en Irak? Siempre de acuerdo con las actividades terroristas ocurridas en enero de 2007 y la información extraída a partir de la prensa internacional y al-Yasira, la media de víctimas mortales por atentado es de dos, en tanto que el promedio de heridos en cada uno de esos incidentes alcanza la cifra de cinco. Estamos, por tanto, ante una actividad terrorista cuyas tasas de letalidad son en conjunto relativamente bajas, si bien la extraordinaria frecuencia con que se registran sus atentados implica que el número acumulado de víctimas sea finalmente muy alto. En el mes de enero, la violencia relacionada con al-Qaeda en Irak podría haber ocasionado, si extrapolamos los guarismos sobre los 152 atentados aquí analizados a una estimación aproximada para el total de los mismos, entre 900 y 1.400 muertos, así como entre 1.900 y 3.000 heridos. Estas estimaciones son congruentes con el informe presentado por Naciones Unidas a inicios de este año, de acuerdo con el cual casi 35.000 personas murieron en Irak durante 2006 víctimas de la violencia que asola el país. El terrorismo relacionado con al-Qaeda estaría provocando en torno a un 40% de esas muertes violentas.

Hasta un 80% de los atentados perpetrados por grupos y organizaciones relacionadas con al-Qaeda en Irak ocasionaron, en enero de 2007, entre una y cinco víctimas mortales, mientras que cerca del 90% de esos incidentes causaron hasta 10 heridos (Tabla 10). Empero, hay atentados especialmente letales, que producen más de 10, 20 o incluso de 50 víctimas, además de gran número de heridos, y a los que los medios de comunicación otorgan una gran atención. En enero de 2007, en Bagdad precisamente, uno de estos atentados de consecuencias altamente cruentas que con cierta regularidad cometen las formaciones encuadradas en el Estado Islámico de Irak o la propia Ansar as Sunna, en esta ocasión múltiple, se saldó con el cruento resultado de 70 muertos.

Tabla 10. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según el número de muertos y heridos, enero de 2007

Muertos

Heridos

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Ninguno

21

15,0

48

38,1

De 1 a 5

112

80,0

55

43,6

De 6 a 10

3

2,2

10

7,9

De 11 a 15

2

1,4

3

2,4

De 16 a 20

3

2,4

De 21 a 50

1

0,7

5

4,0

Más de 50

1

0,7

2

1,6

TotalCasos sin dato: 12

140

(100)

126

26

(100)

Fuente: elaboración propia.

En todo caso, lo que los datos revelan, en el caso iraquí, es una pauta de victimización habitual para la violencia relacionada con al-Qaeda cuando se produce en zonas de conflicto particularmente intenso que los dirigentes de esa estructura terrorista consideran de interés prioritario. En este país y en la actualidad, la frecuencia de atentados es muy elevada pero sus tasas promedio de letalidad se sitúan por debajo de las que normalmente denotarían fuera de escenarios similares, por ejemplo cuando se perpetran en países del mundo occidental, aunque en no pocas ocasiones las igualen o incluso superen.

Blancos y víctimas de las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak

¿Cuáles son los principales blancos del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak? Según el análisis que es posible efectuar tras la sistematización y el tratamiento de los datos que fuentes cuidadosamente seleccionadas de prensa internacional y el canal árabe de televisión al-Yasira proporcionan sobre atentados llevados a cabo por ese entramado transnacionalizado de terrorismo en dicho país durante el mes de enero de 2007, tres son los principales tipos de blanco afectados esta violencia de inspiración yihadista. En primer lugar, instalaciones y personal militar. En segundo lugar, instalaciones y personal policial. Por último, civiles y población en general (Tabla 11). Mientras que el primero de esos blancos acumula más de una tercera parte de los aludidos atentados, los otros dos se vieron afectados, respectivamente, en una cuarta parte de las ocasiones.

En conjunto, los tres tipos de blanco mencionados, que si se toman por separado supondrían aproximadamente entre el 39,8% y el 23,8% del total, contabilizarían en conjunto el 88,5% de todos los atentados relacionados con al-Qaeda que ocurrieron en Irak durante aquel mes. Ahora bien, tanto el Estado Islámico de Irak como Ansar as Sunna coinciden, en sus respectivas fuentes, en no reconocer que dirigiesen en la práctica su violencia contra civiles y población en general, mientras que el balance de sus actuaciones, tal y como las presentan en relación con los distintos tipos de blancos, incrementa en casi 25 puntos el porcentaje de los blancos militares que habrían atacado si se compara con la cifra obtenida a partir de fuentes de la prensa internacional. La definición del terrorismo que llevan a cabo es tal que presentan a militares y policías como sus principales blancos.

Tabla 11. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según el tipo de blanco, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Tipo de blanco

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Instalaciones y personal militar

57

38,8

78

63,4

Instalaciones y personal policial

38

25,9

29

23,6

Civiles y población en general

35

23,8

Otros blancos gubernamentales

10

6,8

5

4,1

Instituciones y personal educativo

3

2,0

1

0,8

Milicias chiíes

5

4,1

Peshmerga

3

2,4

Otros blancos

4

2,7

2

1,6

TotalCasos sin dato:

147

5

(100)

123

29

(100)

Fuente: elaboración propia.

En lo que atañe a la nacionalidad de los blancos del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak, son asimismo evidentes las discrepancias en los datos que se derivan de haber consultado una u otra fuente de información. Aunque, en esta ocasión, sea cual sea la utilizada para elaborar las estadísticas, correspondientes siempre a enero de 2007, no cabe sino concluir que, en la actualidad, la gran mayoría de los blancos afectados por los grupos y las organizaciones que practican sistemáticamente aquel terrorismo yihadista son iraquíes (Tabla 12). En torno a una cuarta parte de los blancos, por el contrario, podrían ser identificados como estadounidenses. Los blancos del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak son, pues, preferentemente, instalaciones y personal militar o policial iraquí, al igual que otras dependencias gubernamentales y población autóctona en general. Sólo secundariamente se practica esa violencia contra blancos occidentales y, para el mes aquí considerado, más concretamente norteamericanos.

Tabla 12. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según la nacionalidad del blanco, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Nacionalidad del blanco

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Iraquí

106

71,1

84

82,3

Estadounidense

43

28,9

17

16,7

Otra

1

1,0

TotalCasos sin dato:

149

3

(100)

102

50

(100)

Fuente: elaboración propia.

Si el análisis de las víctimas que producen las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak se basa en fuentes de la prensa internacional y al-Yasira, el 44.5% de los muertos serían civiles, el 33.6% militares y un 21.9% policías (Tabla 13). Tanto el Estado Islámico de Irak como Ansar as Sunna ofrecen, por el contrario, datos que atribuirían la condición de militares a seis de cada 10 víctimas mortales de sus atentados. Mientras que la información ofrecida por la prensa suele proceder de corresponsales o informantes sobre el terreno, cabe pensar que los grupos y organizaciones que están en relación con al-Qaeda tienden deliberadamente a ignorar o minimizar el impacto de sus atentados en la población civil iraquí y, sobre todo, a exagerar la incidencia de esa misma violencia sobre militares, con el fin de que ello no incida de manera negativa sobre la legitimación de que eventualmente disfruten los terroristas entre la población árabe suní del país.

Tabla 13. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según condición de las víctimas, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Condición de víctimas

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Civiles

61

44,5

6

5,8

Militares

46

33,6

63

60,6

Policías

30

21,9

28

26,9

Otros

7

6,7

TotalCasos sin dato:

137

15

(100)

104

48

(100)

Fuente: elaboración propia.

Sin embargo, aun cuando quienes ejecutan actos de terrorismo relacionados con al-Qaeda en Irak, es decir, los grupos que configuran el Estado Islámico de Irak y Ansar as Sunna, insistan a través de sus correspondientes sitios de Internet en que la condición preferente de sus víctimas es la de militar, no parece que ese mismo interés exista a la hora de reconocer la nacionalidad de los muertos o heridos que provocan los atentados cuya autoría reclaman. Al igual que ocurría en el caso de los blancos, la información disponible para enero de 2007, sea cual sea la fuente utilizada para elaborar las estadísticas al respecto, deja pocas dudas sobre el hecho de que la gran mayoría de las víctimas de aquella violencia terrorista de inspiración yihadista, entre el 74.1% y el 84.9% según sea el origen de los datos recabados para llegar a esas estimaciones, son iraquíes (Tabla 14).

Tabla 14. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según la nacionalidad de las víctimas, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Nacionalidad víctimas

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Iraquí

103

74,1

79

84,9

Estadounidense

36

25,9

14

15,1

TotalCasos sin dato:

139

13

(100)

93

59

(100)

Fuente: elaboración propia.

En consonancia con la evidencia sobre la nacionalidad de las víctimas del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak, los porcentajes referidos a lo que, no sin algunas reservas, podría denominarse como adscripción civilizatoria de las mismas resultan, como es lógico, igual de contundentes (Tabla 15). Pese a la retórica antioccidental que el directorio de al-Qaeda sustenta desde al menos mediados los años noventa y que hacen suya los demás componentes de la actual urdimbre de terrorismo global, lo cierto es que su extensión territorial en Irak, así como los grupos y organizaciones asociados con la misma, incluyendo Ansar as Sunna, matan y hieren sobre todo a personas adscritas, por lo que se deduce de su nacionalidad y el credo mayoritario entre la población del país de Oriente Medio al cual nos estamos refiriendo, a lo que genéricamente podría describirse como civilización islámica.

Tabla 15. Actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak según adscripción civilizatoria de las víctimas, enero de 2007

Para la prensa internacional
y al-Yasira

Para el Estado Islámico de Irak
y Ansar as Sunna

Civilización

Frecuencia

Porcentaje

Frecuencia

Porcentaje

Islámica

103

73,0

79

67,5

Occidental

38

27,0

38

32,5

TotalCasos sin dato:

141

11

(100)

117

35

(100)

Fuente: elaboración propia.

Es muy posible que una más que sustanciosa parte de los musulmanes que son víctimas del terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak sean chiíes. Cuando Abu Musab al Zarqaui ostentaba el liderazgo de la organización de al-Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos y se había convertido en una personalidad de referencia para el movimiento de la yihad global fuera del territorio iraquí, los chiíes y sus símbolos eran ya blanco preferente de sus actividades terroristas, en una incitación a la violencia sectaria. Sería éste un rasgo local en las actividades terroristas de la extensión iraquí de al-Qaeda que implica contradicciones con el discurso de Osama bin Laden y Ayman al Zawahiri, habiendo supuesto desavenencias que han podido ser documentadas. Pese a ello, en marzo de 2007 el Estado Islámico de Irak hizo público un documento sobre la política y los principios que lo guían, en el cual queda de manifiesto el alcance de la hostilidad que los grupos y organizaciones alineados con al-Qaeda en dicho país tienen hacia los chiíes, a quienes no consideran musulmanes. No en vano, el primero de los principios listados dice, textualmente, lo siguiente: “El islam chií es una forma de politeísmo y apostasía”.

Ahora bien, ese mismo documento se detallan una serie de circunstancias, desde la adhesión a ideologías seculares hasta cualquier conducta que pueda ser interpretada por el Estado Islámico de Irak como asistencia a la ocupación o negativa a contribuir a la yihad, que de acuerdo con la interpretación excluyente y belicosa del credo islámico compartida por los grupos y organizaciones afiliados a dicha entidad, convertirían a cualquier suní, sea árabe o kurdo, en infiel o incluso apóstata. Así las cosas, resulta verosímil que el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak esté actualmente convirtiendo en víctimas, por afán de control social, a importantes sectores de la población árabe suní, que es en teoría su población de referencia y de cuyo seno recibe apoyo. Por ejemplo, desde el verano de 2006 hay tribus de la provincia de Al Anbar que se han unido frente a la rama iraquí de al-Qaeda, desafiando el control que ésta había llegado a ejercer en ese territorio del país, lo que a su vez ha convertido a aquella coalición opuesta al terrorismo yihadista en blanco de sus atentados.

A este respecto, es ilustrativo también que, como se ha señalado con anterioridad, las actividades terroristas relacionadas con al-Qaeda en Irak ocurran, en enero de 2007, en siete de las ocho provincias declaradas por el Estado Islámico de Irak como el territorio sobre el cual pretenden erigirse en alternativa a las autoridades oficiales. Son precisamente las provincias donde, pese a su composición etnorreligiosa mixta, se concentra en su mayoría la población árabe suní del país. En ese escenario, las rivalidades entre facciones insurgentes pueden estar beneficiando a los grupos y organizaciones afiliados con al-Qaeda, que amenazan a través del Estado Islámico de Irak a cuantos le declaran su animadversión. Cabría, con todo, que los atentados en esas zonas se dirigieran preferentemente contra individuos y colectividades de otros credos religiosos, como el chií o, mucho más minoritario, el cristiano. Pero si nos detenemos en el caso de Bagdad, cuya composición etnorreligiosa es claramente mixta, se constata que seis de cada 10 atentados perpetrados durante enero de 2007 en dicha ciudad por grupos y organizaciones alineados con al-Qaeda lo fueron en distritos que en la actualidad están mayoritariamente habitados por árabes suníes.

Conclusión: En la actualidad, el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak mata y hiere sobre todo a iraquíes, muchos de ellos chiíes, pero también suníes. No más de una cuarta parte de sus blancos y víctimas serían estadounidenses. A la luz de estas y otras evidencias empíricas, diríase que la estrategia de los grupos y organizaciones de orientación yihadista que practican sistemáticamente dicho terrorismo yihadista parece estar menos basada en hacer frente al contingente militar norteamericano desplegado por el país que en imponer su propio dominio sobre buena parte del territorio y la sociedad iraquíes. Se trata de un terrorismo más bien convencional en su modus operando, aunque Abu Hamza al Muhayir se mostrara en septiembre de 2006 favorable al uso de “bombas no convencionales, sean biológicas o sucias, como las llaman [sic]” en lo que asimismo describe como “campos de batalla de la yihad”. Pero su frecuencia es extraordinaria, de manera que al mes ocasionaría la muerte a entre 900 y 1.400 personas. Acontece en las provincias del país bajo control militar estadounidense que, pese a tener una composición etnorreligiosa mixta, concentran a la mayor parte de la población árabe suní. Precisamente la población ante la que el Estado Islámico de Iraq, establecido en esas provincias por la extensión de al-Qaeda en el país, se presenta como alternativa a las autoridades oficiales.

Atentar contra blancos estadounidenses y ocasionar víctimas estadounidenses cumpliría, tanto para al-Qaeda en Irak como para los grupos y organizaciones asociados con esa estructura terrorista, una función legitimadora de sus actividades en el país como yihad defensiva. Fue la invasión del país por parte de una coalición militar internacional bajo mando norteamericano lo que hizo posible una amplia presencia de al-Qaeda en la zona y la convirtió en escenario operativo preferente del actual terrorismo internacional, cuando ni aquella se daba ni esto último era así. El propósito de atentar contra chiíes sería, por su parte, el de agravar las fracturas etnorreligiosas que indudablemente existen en la sociedad iraquí y fomentar de este modo la confrontación sectaria, imposibilitando a corto y medio plazo cualquier normalización política del país. Finalmente, el terrorismo relacionado con al-Qaeda en Irak que afecta directamente a árabes suníes serviría para ejercer un efectivo control social sobre ese segmento de la sociedad del país que tanto aquella como las formaciones yihadistas que se encuentran asociadas con la misma consideran como su población de referencia. Por tanto, atentados contra distintos blancos cumplen para los grupos y organizaciones que se encuentran vinculados con al-Qaeda en territorio iraquí funciones diferentes y a la vez mutuamente complementarias.

Así las cosas, si las fuerzas multinacionales que actualmente se encuentran en dicho país con autorización de Naciones Unidas, en su gran mayoría conformadas por soldados estadounidenses, se retiran del mismo en ausencia de los arreglos internos y regionales que doten a Irak de la necesaria estabilidad, los grupos y organizaciones relacionados con al-Qaeda que allí operan afrontarán a partir de entonces serios constreñimientos pero dispondrán de no menos críticas oportunidades. Por una parte, se verían privados de los blancos cuya afectación mediante atentados les procura apoyos o permite movilizar recursos dentro y fuera del país, tanto en otros del mundo islámico como entre comunidades musulmanas asentadas en sociedades occidentales. Al mismo tiempo, sin embargo, es verosímil que se beneficien de presentar como un éxito de su propia actuación contra los invasores una eventual retirada militar estadounidense y que dispongan de una excelente ocasión para avanzar con menos obstáculos en la consolidación del Estado Islámico de Irak. Una dinámica que no estaría exenta de implicaciones en materia de seguridad para otros países de la zona e incluso, en términos de amenaza terrorista, para las sociedades europeas. Consolidar esa entidad de poder alternativo al gubernamental, ya de por sí débil, es un objetivo que, como ponen de manifiesto los blancos y las víctimas iraquíes del terrorismo relacionado con al-Qaeda en dicho país, es prioritario en la agenda yihadista dentro y fuera del mismo. Ayman al Zawahiri ha sido suficientemente claro en sus ya reiterados pronunciamientos a este respecto.