¿Un giro diplomático chino?

¿Acaso China, bajo el mandato de su nuevo presidente, Xi Jinping, está emprendiendo su propio giro diplomático, paralelamente al «giro hacia Asia» de Estados Unidos? Las primeras iniciativas internacionales trascendentes de Xi -la decisión de que Rusia fuera su primera visita oficial al extranjero, seguida inmediatamente por su participación en la cumbre de los BRICS en Sudáfrica- sugieren que China tal vez esté intentando colocar sus relaciones con los países emergentes más poderosos del mundo a la par de su diplomacia estadounidense. De hecho, esta posibilidad está respaldada por la reciente declaración de Xi sobre las relaciones con la India, que calificó como «una de las relaciones bilaterales más importantes» para China.

El interés temprano de Xi en las relaciones sino-indias es inusual para un líder chino. Xi enunció una plataforma de cinco puntos, en lugar de los «cinco principios de coexistencia pacífica» de Jawaharlal Nehru, implementados en el Tratado Panchsheel de los dos países en 1954.

Según la plataforma de Xi, hasta que se selle un acuerdo final sobre cuestiones territoriales, los dos países deberían cooperar para mantener la paz y la tranquilidad e impedir que las disputas fronterizas afecten la relación general. China y la India deberían mantener comunicaciones estratégicas estrechas para que las relaciones bilaterales continúen transitando el «camino correcto».

Es más, los dos países deberían aprovechar sus fortalezas comparativas y ampliar la cooperación en infraestructura, inversión y otras áreas en beneficio mutuo; fortalecer los vínculos culturales para fomentar una mayor amistad; y mejorar su cooperación en foros multilaterales para salvaguardar los derechos e intereses legítimos de los países en desarrollo de cara a los desafíos globales. Finalmente, deberían atemperar las preocupaciones centrales de cada uno de los países.

Si bien Xi se ha preocupado por los desafíos domésticos de su país desde que fue nombrado secretario general del Partido Comunista Chino (PCC) el pasado mes de noviembre, y ahora como presidente desde marzo, las relaciones con la India pueden tener un impacto directo en las condiciones internas. Por ejemplo, el deseo de China de impedir el narcotráfico en la provincia sureña de Yunnan significa que sus fuerzas policiales y de seguridad muestran un interés marcado en lo que sucede en Myanmar, un país que también es de especial interés para la India.

Luego, por supuesto, está Tíbet, quizá la principal cuestión de seguridad interna de China, y también una fuente perenne de tensión con la India, debido a las disputas territoriales. El reciente enojo de China motivado por una visita del Dalai Lama al monasterio de Tawang en Arunachal Pradesh, un territorio indio reclamado por China, sugiere lo poderosa que sigue siendo esta cuestión. Hu Shisheng, un prominente analista estratégico del sur de Asia en los Institutos para las Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, sugirió que este tipo de visitas no implican que «las relaciones entre China y la India estén pasando por un estado de perturbación», aunque la probabilidad de que persistan los problemas sigue siendo alta.

En el mandato de Xi, sin embargo, China parece estar acentuando lo positivo. El periódico oficial del PCC, el People’s Daily, recientemente identificó las «dos áreas de interés con la India» que más importan. Ahora que la cuestión fronteriza está «efectivamente controlada», debería prestársele mayor atención a las «cuestiones comerciales y multilaterales», ya que su éxito podría traer aparejado un «capítulo nuevo» y bienvenido en los vínculos bilaterales.

¿De manera que está disminuyendo la «desconfianza» entre las dos potencias? El People’s Daily parece considerar que las relaciones bilaterales son normales en este momento. La India parece compartir las esperanzas. De hecho, se citó recientemente a un alto funcionario indio, en referencia a las tensiones en el Mar de China Meridional, que dijo: «No se puede suponer que la rivalidad marítima de la India y China es inevitable».

El «Indo-Pacífico es un área geopolítica», se informa que dijo el funcionario, «pero miren la situación en el Océano Índico. La situación cerca de China, ya sea en el Mar de China Oriental, cerca de Japón, o en el Pacífico occidental, es completamente diferente. La India, China y Estados Unidos -todos necesitan conexiones al mar; la energía de todos pasa por ahí».

Sin embargo, un informe clasificado del ministerio de defensa de la India destaca la «creciente cantidad de submarinos chinos que incursionan en la región del Océano Índigo, planteando en consecuencia riesgos para los intereses de seguridad de la India». El informe indicó que «se registraron por lo menos 22 contactos con navíos sospechados de ser submarinos de ataque chinos que patrullaban las aguas territoriales de Beijing el año pasado», y advirtió que el «interés implícito» de la marina de China parece ser «controlar líneas de comunicación marítimas altamente sensibles».

Los esfuerzos de Xi por cementar vínculos con otro vecino importante de China, Rusia, deberían verse como un complemento de su compromiso con la India. Aquí, Xi se vio favorecido por el evidente desdén del presidente ruso Vladimir Putin por Estados Unidos y Occidente. China comparte las sospechas de Rusia en este sentido; de hecho, Xi proclamó que, en términos de geopolítica, Rusia y China «hablan un lenguaje común».

Por supuesto, existen razones perfectamente legítimas para que las relaciones entre China y Rusia sean estrechas. Son socios en la Organización de Cooperación de Shanghái. China es el principal consumidor de energía del mundo, mientras que Rusia es el principal proveedor de energía. Y el comercio bilateral está en auge, por un valor de 88.000 millones de dólares anuales.

El propio giro regional de Xi debería verse como parte de su gran visión de una «revitalización de la nación china», que esencialmente insta a China a reanudar el liderazgo primordial en Asia que ejerció durante gran parte de su historia. Sus ambiciones son grandes; sin embargo, tanto él como el pueblo chino parecen decididos a cumplirlas. Eso es mucho más de lo que puede decirse de los serpenteos estratégicos bastante confusos de la India.

Jaswant Singh is the only person to have served as India’s finance minister (1996, 2002-2004), foreign minister (1998-2004), and defense minister (2000-2001).

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