Un Papa sin voz

Por Paolo Conti, experto en asuntos religiosos del diario italiano Corriere della Sera (EL MUNDO, 26/02/05):

«Viene a la mente el Cordero sin voz del profeta Isaías. Quien tanto profetizó con el don de la palabra puede permanecer sin voz, casi mostrando otra forma de testimoniar el Evangelio».Enzo Bianchi, prior de la Comunidad de Bose, cita el Antiguo Testamento para comentar el silencio forzado del papa tras la traqueotomía. Un tema que conduce a las Escrituras y a los símbolos, al igual que conduce hacia el gran interrogante: ¿La Iglesia está «realmente» gobernada? Hay quien habla de recurrentes desmentidos, de posibles dimisiones. Bianchi dice: «Le corresponde sólo a él indicar su voluntad. El Papa tiene sus colaboradores. La Iglesia no está huérfana y, tras tanta exposición mediática, debería reflexionar qué significa que quede sin fuerzas un hombre que es como un padre para su familia».

Es la misma tesis que mantiene Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio e historiador del cristianismo: «La máquina mediática exige sacrificios y señales de vida a diario. Parece que el que no habla no existe. Y eso no es verdad. Juan Pablo II dialogó muchísimo con los medios. Ahora hay un silencio provisional que habla más que mil palabras. En el mundo contemporáneo sacudido continuamente por el rumor, el silencio se torna intrigante.El hábito de continuas intervenciones mediáticas por parte del papado es una tradición reciente. Durante siglos, los Papas hablaron y se mostraron muy poco».

¿La guía de la Iglesia no se resiente? «También se puede decidir con un simple sí o no. Y el Pontífice está rodeado de colaboradores que él mismo ha elegido. El secretario de un Papa fallecido me dijo: ¿Quién lo conoce más que yo?’».

Pero no todos piensan así. El cardenal de la Curia, Jorge Mejía, 82 años y argentino, dijo, en el mes de octubre de 2003, en una entrevista en La Nación a propósito de la enfermedad del Papa y cuando se habló de la existencia de una posible carta «preventiva» de renuncia: «Si el Papa no puede comunicar es un problema serio, sobre todo para él. Porque los sacramentos que todos nosotros celebramos presuponen que se pueda hablar. Un mudo no puede celebrar misa. Y, por lo tanto, se torna una cuestión personal que planteará el tema de la renuncia, que estoy seguro que el Papa se está planteando desde hace tiempo».

Ahora, el cardenal asegura que no quiere incidir en el tema («lo decidí hace dos años y, además, estamos en Cuaresma»). De hecho, su Eminencia no desmiente ni confirma lo que declaró hace más de un año, desencadenando muchas y previsibles polémicas. Porque, incluso entre los cristianos católicos, las dudas son muchas.

Teodoro Fanlo y Cortes, pastor de la Iglesia evangélica valdense de Génova dice: «A pesar de la gran admiración hacia este hombre que se inmoló por su causa, creo que sería más que normal que se retirase». En el mundo católico, sin embargo, la opinión más habitual es que el Pontífice tiene que mantenerse en su puesto.Explica Giovanni Reale, filósofo, amigo personal del Papa, y editor de su obra personal poética: «Infestados como estamos de avalanchas de comunicaciones fónicas, pensamos que sólo se puede comunicar con la voz. Pero también se puede hacer por escrito.Ese ‘Totus tuus’ que el Santo Padre escribió en un folio después de la operación, reenvía a la poesía en la que define a Dios como ‘el más grande omnipotente hacedor de Santos’. Se trata de una opción fundamental».

Y añade que, en su último libro el Pontífice explica bien cómo existe «un sufrimiento sin culpa, afrontada únicamente por amor, que quema y consume el mal». En este contexto, el no poder hablar tiene un valor muy relativo. Lo importante es que la mente esté lúcida y el Papa pueda comunicar lo que piensa y lo que quiere».¿Y la Iglesia no corre el riesgo de navegar sin piloto? «El Papa está rodeado de colaboradores extraordinarios. Pero el Papa siente, además, que está en unión metafórica y teológica con Dios. Sabría muy bien cómo y cuando renunciar. Pero si no lo hace, significa que está segurísimo de que eso es lo que debe hacer gracias a esa unión con Dios».

Por último, Ernesto Olivero, fundador del Sermig, el Servicio misionero juvenil explica: «Nunca como hoy habla más el Papa a la humanidad de los creyentes con el sufrimiento, el ejemplo y el pasado. Dice un Padre del Desierto: ‘calla o di algo más importante que el silencio’. ¿El gobierno del catolicismo? Al que le gusta el uso de la palabra ahora puede estar más atento y obediente a lo que el Papa ha dicho ya en el pasado o ahora pueda escribir».