Un primer asalto al poder

Cuando se afirma que la sociedad occidental, nuestra civilización, se ha descabezado en parte, porque una nación líder, como los Estados Unidos, se ha dividido y fracturado en su base social en exceso, se expresa una verdad. Antes, durante y después de Trump, antes durante y probablemente después de Biden, los estadounidenses se dividen por los fundamentos y principios básicos, como nunca lo habían hecho en su reciente historia. Cuando simultáneamente se afirma que Europa ha ido perdiendo el alma, su dimensión espiritual y religiosa, porque entre otras razones algunos creen que ha llegado el momento de destruir y reemplazar sus fundamentos cristianos de forma obsesiva, para constituir un nuevo orden mundial, en nuestro continente, se vuelve a expresar una verdad.

La UE nació con ‘alma’, desde un espíritu de reconciliación, tras las guerras, pero sin cuerpo. Setenta y cinco años después, por el contrario, posee un ‘cuerpo’, sus instituciones, pero se ha quedado sin alma y sin la cohesión propia de los proyectos asentados en principios y convicciones morales. Cuanto más necesitamos una UE, en singular, de verdad nos encontramos con muchas europas, en plural, muy enfrentadas entre sí, con el desorden como principal denominador común de sus naciones.

No son dos afirmaciones falsas ni exageradas; un cierto descabezamiento de liderazgo de EE.UU., una pérdida del alma europea. El problema para España, en este contexto, es que acelera, acentúa y agrava nuestro principal problema, utilizando el mismo símil: la pérdida de nuestro cuerpo, esto es, la Nación. No solo es la cabeza y el alma, también el cuerpo, y tampoco lamentablemente es una tercera exageración.

La pérdida del cuerpo, la crisis de la Nación, arranca cuando los que sueñan con la destrucción de España y de un orden social se colocaron en el puesto de mando. Empezó con el mal llamado ‘proceso de paz’ en 2004, con el acuerdo marco en el que ‘la paz’ tenía como contrapartida el poder para los terroristas, una característica común de este tipo de procesos. Continuó con el ‘frente popular’ en el Gobierno, a través de una nueva mentira estruendosa, una sentencia manipulada y manipuladora, que expulsó del Ejecutivo al PP de Rajoy, cuando por el contrario simplemente fue un hito necesario de este proceso.

Y el horizonte real, inmediato, ni imaginario ni lejano, lo constituye el asalto al poder de ETA en el País Vasco en el próximo año 2024, en dos años como máximo. El portavoz del proyecto de ETA señaló hace dos semanas que están preparados para gobernar el País Vasco, y ayer, tras la reunión con el secretario general del PSE, afirmaban que no estaban maduros para gobernar. Una total contradicción, pero indudablemente, trabajemos en el escenario más desfavorable porque es obvio que nunca podrán anunciar este acuerdo previamente, antes de tiempo. Hasta la fecha, los firmantes del pacto de Estella (1998) y Perpiñán (2003) cogobiernan España en la sombra. ETA y ERC siguen constituyendo las piedras angulares del proceso letal que nos mal gobierna. ERC gobierna Cataluña y desde el poder ya está impulsando un cambio de aliados de su Ejecutivo, en el que la lógica del proceso incorporaría al PSC y Podemos, reemplazando los restos radicalizados de CiU. Así, si los socialistas están en el gobierno de España y ERC está en el de Cataluña, solo falta ETA en el gobierno del País Vasco. Pese a la realidad innegable de que el PNV ha sido y es una poderosa maquinaria de poder, una vez extinguida la alternativa constitucional española, pierde su función social, porque desde hace tiempo ha perdido la batalla cultural con ETA abandonando todas las referencias cristianas que le pudieran haber caracterizado en su origen. A fecha de hoy, un frente de izquierdas vasco liderado por ETA ha alcanzado un escaño menos que la mayoría exigida para gobernar en los últimos comicios. El frente determinante que vivimos hace que la lógica les impulse a obtener el escaño que les falta en las próximas elecciones. Digan lo que digan, si obtienen el número necesario, el gobierno del frente está hecho.

Se va confirmando, tanto en el País Vasco como en Cataluña, que el nacionalismo siempre constituye un ‘puente unidireccional’, esto es, lo contrario a una vía de doble sentido, que conduce a las sociedades, de una posición más o menos conservadora, a una expresión de la extrema izquierda. El nacionalismo te impulsa a ‘democracias populares’ que, precisamente porque se adjetivan así, son la antítesis de la naturaleza de la democracia. Solo falta que ETA alcance el poder en el País Vasco para que la dimensión de la crisis de España alcance su cénit. El portavoz del proyecto de ETA, parafraseando a José Calvo Sotelo, expresa su estrategia: para que España sea roja, es preciso que España esté rota. Pero detengámonos en este horizonte del 2024, en el que como acabo de señalar, la lógica del proceso que sufrimos lleva al poder al País Vasco a un frente popular liderado por ETA en la medida que continúe el presidente Sánchez. No es un escenario seguro pero es lógico y probable, de acuerdo con la naturaleza y el objetivo del proceso. Me pregunto que si ETA va a gobernar en poco más de dos años el País Vasco y en consecuencia, de modo inmediato Navarra, si ERC va a seguir gobernando Cataluña con el mismo tripartito que el vasco, de qué forma se podrá gobernar España, cómo se va a administrar esta situación.

No es difícil imaginar cuál sería la respuesta del Gobierno del ‘frente popular’ español al ‘frente popular’ vasco. Sabemos que dirán que la realidad es la que es, que hay que saberlo aceptar, aunque no nos guste, porque esa actitud es la esencia de la democracia. La única solución radicaría en la aproximación a la España confederal, a la legitimación política y social de referéndum de un tipo u otro, al referente de Quebec en Canadá, expresémoslo como queramos. En definitiva, llegaría el pretexto perfecto para la reinvención de la Nación española. Por todo ello, los que estamos alejados del proceso y del frente, estamos obligados a dedicar toda nuestra energía, trabajo, experiencia a un concepto, una palabra, un proyecto: ‘La alternativa’. Es preciso una alternativa cultural con tres pilares fundamentales.

En primer término, conservar la cultura de nuestra sociedad, inspirada en nuestros valores cristianos frente al relativismo. En segundo lugar, fortalecer la historia de nuestra Nación, su naturaleza, afrontando con determinación todos los intentos de ruptura que se están fraguando. Por último, la consolidación de las instituciones del Estado frente al desorden que actualmente los preside. Por ello nace la alternativa cultural NEOS, basada en fundamentos cristianos, una brújula para recuperar la dirección perdida. En la cultura, en la política, lo fácil está condenado al fracaso por la dimensión del reto que tenemos delante de nosotros. No basta lo políticamente correcto. Para presentar una alternativa hoy, hay que escoger el camino más incómodo, el más difícil, el más desagradable. En términos políticos, por ejemplo, lo más fácil es seguir la inercia de la competición y la carrera, entre siglas distintas pero con una base social similar, buscando uno la derrota del otro.

El riesgo descrito no es para dentro de una década o para un futuro indeterminado. En un plazo de apenas dos años, va a tener lugar este primer asalto al poder de ETA, con todo lo que ello conlleva, para destruir definitivamente un orden social, empezando por el espíritu Constitucional de reconciliación de 1978. Esforcémonos para evitarlo.

Jaime Mayor Oreja es miembro de NEOS-España.

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