Una esperanza para Hong Kong

El movimiento democrático en Hong Kong ha ganado admiración en todo el mundo. Los principios, la decencia y la conducta de su vanguardia joven inspiran confianza en las cualidades de una generación que algún día gobernará la gran ciudad. Dicho eso, ya es hora de avanzar con inteligencia hacia la etapa final.

Mientras más tiempo dure el punto muerto entre el jefe ejecutivo de Hong Kong y los manifestantes, más daño sufrirán Hong Kong y sus ciudadanos. El gobierno hongkonese debería de mostrar un poco de sentido de Estado, que con seguridad correspondería la llamada “revolución de los paraguas” (Umbrella movement), que ahora tiene la ventaja moral y no desea perder el apoyo del público. Para entablar un diálogo sustantivo y exitoso con el gobierno, no sería necesario que los manifestantes suspendieran su campaña a favor de la democracia; simplemente habría que poner fin a la etapa actual de una campaña que triunfará con el tiempo.

A pesar de sostener lo contrario, el jefe ejecutivo de Hong Kong, C. Y. Leung y su gobierno tienen amplio margen de maniobra. Como argumentan muchos ciudadanos de Hong Kong, la posición actual del gobierno chino se basa en un informe presentado por funcionarios de Leung que supuestamente refleja con exactitud el resultado de las consultas locales sobre el desarrollo constitucional.

Sin embargo, el informe fue claro en restar importancia al grado de apoyo del público para el cambio. En vista de lo que ha sucedido en las últimas semanas, Leung bien podría presentar un nuevo informe a las autoridades de Beijing centrado en dos cuestiones que no están proscritas por la miniconstitución de Hong Kong, Ley Básica.

La primera cuestión se refiere no solo al asunto inmediato de los términos en los que se elegirá al jefe ejecutivo en 2017, sino también al modo en que debe elegirse al Consejo Legislativo a partir de 2016. En gran medida, el procedimiento es algo que el gobierno de Hong Kong debe decidir.

Es sorprendente que diecisiete años después del cambio de soberanía del Reino Unido a China, Hong Kong todavía no tenga una legislatura elegida directamente. En diciembre de 1992 en  un discurso pronunciado ante la Cámara de los Lores, Margaret Thatcher indicó que si todo iba bien podría haber sufragio universal en Hong Kong para 2007.

Por desgracia, no todo ha salido bien. Hoy en día la legislatura incluye una mezcla de miembros elegidos directamente y de representantes de electorados funcionales: intereses corporativos y grupos d empleados. Algunos grupos de la sociedad civil han propuesto aumentar el número de legisladores electos directamente y abrir los electorados funcionales a bases más amplias. Además, debe eliminarse el freno que los electorados funcionales pueden aplicar a la legislación y adoptar decisiones por mayoría simple. Esto podría estar acompañado por un compromiso para crear una legislatura compuesta en su totalidad de miembros electos directamente en 2020.

La segunda cuestión tiene que ver con la composición y las reglas de votación de la comisión electoral de 1200 miembros designados que se encargará de elegir en el futuro al jefe ejecutivo. Los acuerdos propuestos actualmente permitirían al gobierno chino vetar a cualquier candidato que no sea de su agrado, lo que ha provocado críticas en el sentido de que lo que se ofrece es una elección estilo iraní: “Pueden votar por cualquier candidato que nosotros escojamos”.

El gobierno de Hong Kong podría pedir cambios para aumentar la apertura y la equidad con que se elige al jefe ejecutivo, sin abandonar su método actual a favor del sufragio universal. De conformidad con la Ley Básica, la comisión electoral debe ser “ampliamente representativa”, disposición que la actual composición de la comisión infringe. Solo el 7% de los electores de Hong Kong eligen a sus miembros y sus procedimientos de votación buscan impedir la nominación de cualquier candidato que tenga preferencias democráticas.

Desde 1997, entre el 55% y el 61% de los electores han votado por candidatos democráticos en las elecciones del Consejo Legislativo. La última vez que se reunió una comisión electoral un poco más reducida (para elegir a Leung), había limitaciones menos restrictivas en cuanto a la selección de candidatos y el líder del Partido Democrático pudo ser nominado (aunque de cualquier modo recibió menos del 7% de los votos).

Así pues, Leung y su equipo deberían presentar propuestas para ampliar la base de la comisión electoral y abrir el proceso de nominación de los candidatos. Hay muchas recomendaciones de grupos de la sociedad civil sobre cómo alcanzar estos objetivos. Ambas partes tendrán que ceder un poco para impedir que la confrontación en las calles se agrave y se tenga que recurrir a la policía en lugar de aplicar una política inteligente.

El gobierno británico ha señalado que es importante que “el pueblo de Hong Kong tenga opciones genuinas”. Leung y sus colegas pueden dárselas. Esto no sería todo lo que ha exigido la revolución de los paraguas, pero debería ser suficiente para alentar a los manifestantes a llegar a un acuerdo sin abandonar su objetivo de largo plazo.

Por eso Leung debería aceptar el diálogo y la concertación. Incluso un dirigente cuyo mandato proviene del cielo debe escuchar las palabras de Mencio, el sabio confuciano: “El cielo mira con los ojos de su pueblo. El cielo oye con los oídos de su pueblo”.

Chris Patten, the last British Governor of Hong Kong and a former EU commissioner for external affairs, is Chancellor of the University of Oxford. Traducción de Kena Nequiz

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