Una oportunidad para Liberia

Por Ellen Johnson-Sirleaf, primera presidenta de un país africano, conocida por su trabajo como activista para poner fin a la guerra en su país, Liberia, y a otros conflictos africanos  (LA VANGUARDIA, 16/05/07):

Mi país, Liberia, tiene un escudo que refleja un acontecimiento extraordinario de la historia mundial. Muestra al sol saliendo detrás de un barco del siglo XIX que transportaba africanos que habían sido esclavos en América para empezar una nueva vida aquí, en la costa oeste de África. Ese viaje fue el resultado de un movimiento de personas buenas y justas en varios países del mundo, que consideraron que la esclavitud había sido un terrible error hacia la población de África. El trabajo conjunto de esas personas para poner fin a ese error convirtió Liberia, la tierra de la libertad, en la primera república independiente de África, en 1847.

Hoy, 160 años después, le pido a la comunidad internacional que recuerde aquel momento, y se una para corregir otro error y liberar a Liberia y a muchos otros países de la lacra del comercio descontrolado de armas.

Desde que terminaron los catorce años de guerra civil, en el 2003, en Liberia hemos trabajado duro para eliminar de nuestro país los instrumentos que sirvieron para matar a 250.000 liberianos, cerca de un 8% de nuestra población. Con esas armas, bandas de criminales violaron, acosaron y agredieron a chicas jóvenes, y en algunos casos también a chicos, destruyeron comunidades y causaron estragos en toda la sociedad.

Sabíamos que no podríamos reconstruir nuestra sociedad sin poner fin a la violencia y por eso negamos a los combatientes el acceso a esas armas. En el año 2004, desarmamos y desmovilizamos a mas de cien mil ex combatientes, y recuperamos y destruimos cerca de 28.000 armas y ocho millones de municiones.

Pero todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano si no se controla el comercio internacional de armas y éstas siguen siendo fáciles de obtener, atravesando fronteras a manos de individuos sin escrúpulos o de grupos en busca de sus intereses particulares.

Esta verdad ronda mi mente mientras evalúo los logros de estos dieciséis meses que llevo como presidenta de Liberia. Empezamos a reconstruir carreteras y puentes. Decenas de miles de desplazados han sido realojados y se les ha proporcionado herramientas y semillas. Se han rehabilitado docenas de hospitales. Mediante la combinación de medidas para promover la eficacia en la gestión y luchar contra la corrupción, esperamos que los ingresos del Gobierno aumenten este año en un 50%. Estamos trabajando arduamente en un plan para la reforma judicial y legal. Nuestra comisión de Verdad y Reconciliación, establecida para investigar y cerrar las heridas de la guerra, está en marcha.

Debemos recordar que durante las guerras son muchos los países que se enfrentan a problemas similares. Las armas ligeras acaban con la vida de mil personas cada día. Hay diez millones de armas de fuego en África Occidental. Seamos claros: los conflictos dependen de las armas; cuantas más armas, más sangrientos son los conflictos. La credibilidad de las elecciones en esta región, especialmente de las que ocurrieron en Nigeria, en Liberia y Sierra Leona se vio afectada porque las armas llegaron a existían embargos las manos erradas. de la ONU También, las tragedias que se están viviendo que prohibían en este mismo instante en Darfur o al este expresamente de la República Democrática de Congo, y en especial su impacto sobre la población civil, se agravan debido a la fácil disponibilidad de armas.

Necesitamos un tratado de comercio de armas. El pasado diciembre, 153 países (más del 80 por ciento de los miembros de la ONU) apoyaron una llamada a avanzar hacia un tratado internacional sobre comercio de armas. Nos encontramos ahora en pleno proceso para recoger contribuciones de los estados miembros de la ONU, y quiero pedir a todos los gobiernos que participen de esta consulta y apoyen la aprobación de un tratado firme basado en los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

En paralelo se está llevando a cabo en más de 50 países, entre ellos Liberia, una consulta popular impulsada por la campaña Armas Bajo Control. El objetivo de esta iniciativa es que los poderosos testimonios de aquellos que han sufrido a causa de las armas sean escuchados en la ONU. Si conseguimos aprovechar el momento, podríamos contar con un tratado de la ONU para regular el comercio de armas al final de esta década.

Hay un proverbio en Liberia que reza: "La oveja negra perdida que no has visto durante el día menos aún la verás por la noche". Nos dice que aprovechemos la oportunidad; puede que no haya otra. Para conseguir frenar las transferencias de armas que alimentan graves abusos de derechos humanos, los conflictos y la pobreza, esta oportunidad se presenta ahora. Ruego a los gobiernos de todo el mundo, a los fabricantes de armas y a sus vendedores, que no nieguen a Liberia ni a los demás países, ni ahora ni en el futuro, esta gran oportunidad de consolidar la paz para nosotros y nuestros hijos.

Los liberianos declaran en su lema nacional: "El amor por la libertad nos trajo hasta aquí". Espero que todos los que aman la paz y la libertad apoyen el tratado de comercio de armas. la exportación de armas a estos dos países. Pero no funcionaron.

Los países exportadores ayudaron a los comerciantes de armamento a buscar formas para saltarse el embargo, y millones de armas llegaron aquí desde diferentes rincones del mundo. Los involucrados en eses negocios y los países que los apoyaban nunca han sido castigados por su cruel avaricia, a pesar de ser responsables de tantas muertes.